miércoles, 17 de julio de 2013

Notas cortas: Paleoentomología forense

¿Paleo qué? Entomología forense. ¿Pero qué es la entomología? Es la ciencia que estudia a los insectos y cuando le añadimos forense, estamos hablando de un campo de estudio interesante, detectivesco. Uno en el que el científico, el hombre de los bichos, determina cuándo murió un organismo del que ahora se dispone únicamente de un cadáver. Pero ¿cómo lo hacen? Se basan en la sucesión ecológica (los cambios en la estructura de la comunidad) de los insectos que llegan a poblar un cadáver. Dado que se conocen los ciclos de vida de los insectos y los distintos estadios de desarrollo, un entomólogo podrá determinar cuándo murió cierto animal o persona con rangos de error bastante reducidos.

Sucesión de insectos en un cadáver en descomposición.

Pero ¿por qué la fascinación de los paleontólogos de añadir la raiz -paleo (antiguo) a todo? Bueno, es para distinguir la ciencia que estudia lo moderno de la que estudia lo fósil. Esta distinción no es gratuita, sino que parte de la observación y experiencia que TODO en el registro fósil se estudia de forma distinta a como se estudiaría algo moderno. Por ejemplo, no podemos llamar entomología forense al estudio de las marcas de masticación dejadas en huesos de mamíferos fósiles por insectos carroñeros. ¿Por qué? Porque no tenemos al insecto fósil y no conocemos su ciclo de vida exacto. Al añadirle paleo, estamos implicando que se estudia de forma distinta. Y es precisamente lo que sucede con estudios de este tipo.

La paleoecología a diferencia de la ecología, no se vale de mediciones directas, sino de inferencias indirectas, como por ejemplo el estudio de los isótopos estables. En este ejemplo se muestra un diente (izquierda), las muestras en serie tomadas del diente (centro) y su relación con la determinación de regímenes climáticos (derecha).

Uno bastante interesante ha sido publicado este mes y trata del estudio de las marcas dejadas por antiguos insectos en huesos de las patas de caballos, bisontes, camellos y otros mamíferos en el famoso yacimiento de Rancho La Brea, en los Ángeles, California. Los autores del estudio llevaron a cabo experimentos para saber qué grupos de insectos carroñeros hacían las marcas y concluyeron que los responsables fueron escarabajos derméstidos y tenebriónidos. Pero no sólo eso, sino que determinaron que dado que estos insectos son de climas cálidos-secos, la mayor acumulación de fósiles de vertebrados se daba durante la época seca y que los cadáveres permanecían sin ser sepultados por el agua y la brea de cuatro a cuatro meses y medio.

Arriba, falange proximal de caballo fósil sin daños por derméstidos, fotografía por Heath Paul Barnes. Abajo, falange proximal de caballo de Rancho La Brea con daños por derméstidos (modificado de Holden et al. 2013).

El estudio de las interaciones ecológicas de estos escarabajos con los cadáveres podrá proveer de herramientas a los paleontólogos para saber cómo era el clima y cuándo eran enterrados los animales que ahora estudian en forma de fósil.

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