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jueves, 2 de febrero de 2017

Orquídeas cantarofílicas

Las orquídeas (familia Orchidaceae) son plantas con flores que pertenecen al grupo de las Asparagales, un grupo que incluye varias plantas poco conocidas y a las agaváceas, famosas por su uso para la industria del alcohol y la producción de mezcales (entre los que destaca el Tequila). El nombre orquídea significa "con forma de testículo", en referencia a que algunos de los bulbos de estas plantas tienen formas un tanto... Peculiares.

Una orquídea que con su apariencia, engaña a insectos a pensar que son una abeja hembra dispuesta a copular... Al final el pobre macho calenturiento se va con una bolsa de esperma de orquídea.

La coevolución entre plantas y mecanismo de polinización de éstas se denomina: "síndrome de polinización". Actualmente estas plantas son polinizadas principalmente por insectos de los órdenes Himenoptera y Lepidoptera (abejas y mariposas respectivamente), aunque pueden ser polinizadas por otros animales e incluso, las orquídeas pueden ser independientes de cualquier ayuda animal. A cada tipo de polinización dependiente de insectos se les da diferentes nombres. Por ejemplo, la que depende de abejas se denomina "melitofilia", la que depende de mariposas "psicofilia" y la que depende de escarabajos, "cantarofilia".

Una inflorescencia de orquídeas es visitada por una mariposa. A este síndrome de polinización se le conoce como falenofilia.

Las orquídeas casi nunca presentan cantarofilia, pues los escarabajos no son polinizadores eficientes. Sin embargo, un nuevo estudio con ámbar de República Dominicana y de México (Simojovel, Chiapas) muestra que orquídeas del Eoceno-Mioceno usaban escarabajos para que llevaran a cabo su polinización. La evidencia procede del estudio de unos extraños "bultos" en el dorso de los escarabajos. Esos bultos eran ni más ni menos que bolitas de "esperma" vegetal (polen) llamados "polinia".

Escarabajos con evidencias de su visita a orquídeas. A la izquierda, un gorgojo (Curculionoidea) de República Dominicana posado sobre una orquídea, portando una polinia (indicada por la flecha). A la derecha, Annulites mexicana (de Chiapas, México), un escarabajo tilodactílido (Ptilodactylidae) con pollinia (indicados por la flecha) adheridos a la boca. Fotos tomadas de Poinar (2016).

Esto no sólo demuestra que en el pasado, la amplitud de polinizadores que tenían las orquídeas era mucho mayor, sino que además, destaca el papel de los escarabajos como polinizadores de orquídeas y sugiere que su importancia fue mayor en el pasado. Sin embargo, la dificultad de encontrar piezas de evidencia como éstas, hace que interacciones como la polinización sea "invisible", al menos de forma temporal, pues si algo muestran estos fósiles es que hay mucho más de lo que se ve a primera vista en una pieza. La cosa es buscar.


Fuente:
Poinar, G. (2016). Beetles with orchid pollinaria in Dominican and Mexican amber. American Entomologist, 62(3), 172-177.

miércoles, 28 de mayo de 2014

El ave polinizadora más antigua

No con mucha imaginación titular, les presento un nuevo descubrimiento que ha puesto felices a muchos paleofrikis y ornitólogos. Se trata (como dice el título) del ave polinizadora más antigua conocida en el registro fósil. Quizá no sepas qué es eso de la polinización o quizá viste Bee Movie y ya sabes de qué va el asunto. De cualquier forma, les explico. El polen no es otra cosa que los gametos masculinos de una planta espermatofita (aquellas que producen semillas en lugar de esporas). Y las plantas (comodinas como sólo ellas) utilizan "esclavos" para transportar el polen hasta el aparato reproductor femenino de la misma u otra planta (según sea el caso).

Bee Movie, una simpática lección de polinización. Imagen propiedad de DreamWorks.

Ahora, solemos pensar que sólo los tiernos insectos transportan polen, pero nop, nop, nop. Antes de que las plantas "se dieran cuenta" que podían esclavizar insectos, existían otras formas de transportar polen, otros "esclavos". El primero de ellos es el agua y a las plantas que se valen de este medio se denominan "hidrófilas" ("amantes del agua"). El segundo medio es el aire y las plantas que prefieren este medio se denominan "anemófilas" ("amantes del aire"). Finalmente, tenemos a las plantas que usan animalillos, las llamadas "zoófilas" ("amantes de los animales"). Los polinizadores son los animales que transportan el polen a otras flores y entre ellos encontramos insectos (entomofilia), vertebrados pequeños (zoofilia propiamente dicha) y humanos (antropofilia). Polinizadores vertebrados hay muchos, anfibios, reptiles, mamíferos y aves.

Ejemplos de polinización. Arriba izquierda, hidrofilia (fotografía de fmueller.com). Arriba derecha, anemofilia (fotografía de Beatriz Moisset). Abajo, zoofilia (fotografía de Geoff Gallice).

Pero volvamos al descubrimiento. En resumidas cuentas, se trata de una especie descrita desde 1999 y reevaluada en 2008, se llama Pumiliornis tessellatus, procede del famoso yacimiento de Messel en Alemania y data del Eoceno medio (47 Ma aproximadamente). Se supo que esta ave era polinizadora porque presenta en su cavidad estomacal restos muy abundantes de polen y porque tiene la morfología correcta en las patas traseras que le posibilitaba el poder sostenerse mientras consumía polen o néctar de su flor tributaria (el ave presenta zigodactilia facultativa [esto es: poder poner dos dedos hacia atrás y dos hacia delante como los actuales pájaros carpinteros o los búhos]). Por cierto, el estudio del polen sugiere que este simpático pajarillo eocénico polinizaba angiospermas eudicotiledóneas (un grupo relativamente antiguo). 

A) El simpatico Pumiliornis tessellatus, espécimen SMF-ME 11414a. B) Acercamiento de la "última cena" del ave. C y D) Acercamientos del acercamiento, donde se aprecia el polen. Las flechas indican los surcos del polen (colpi). Modificado de Mayr y Wilde (2014).

Ya para terminar. Los autores de su estudio están concientes de que Pumiliornis tessellatus no encaja en ninguna familia de polinizadores avianos actuales, si bien se parece a los cucos. Dado esto, sugieren que la relación planta-ave se dio antes que evolucionaran los actuales grupos de aves polinizadoras.

FUENTE:
Mayr, G. y V. Wilde. 2014. Eocene fossil is earliest evidence of flower-visiting by birds. Biology letters. 10(5). doi: 10.1098/rsbl.2014.0223

martes, 17 de diciembre de 2013

Nuevo método para el estudio fósil

Los fósiles son todos aquellos vestigios de vida o su actividad que se han conservado en la roca. Estas cápsulas de tiempo tienen una diversidad de formas que van de gigantescos huesos de dinosaurios a microscópicas bacterias. Los métodos de estudio de estas formas varía, dependiendo del tipo de resto del que se disponga y de la tecnología disponible para desentrañar sus secretos. A este respecto, la paleontología ha avanzado mucho en los últimos años, debido principalmente al gran desarrollo tecnológico que nos permite nuevas aproximaciones.

Modelo 3D de una hoja escaneado de microtomografías de rayos X.

Recientemente se ha publicado un nuevo estudio que se vale de la tecnología de microtomografía de rayos X para recrear el interior de conos femeninos de coníferas del Jurásico sin la antigua necesidad de hacer cortes para observar la disposición de las semillas. ¿Por qué es necesario saber cómo se disponen las semillas en un cono de hace 150 millones de años? Además de brindarnos información valiosa acerca de la biología reproductiva de las plantas que conformaban la flora dominante del mundo en la época, el estudio del número y disposición de semillas brinda tanto información que se usa en la clasificación de las especies que las produjeron como información de la evolución de dichas plantas.

Diferentes formas de conos de la Formación Morrison, Utah, EUA. Barra de escala a 1 cm. Tomado de Gee (2013).

En el estudio no sólo se valió del análisis de las microtomografías en 2D, sino de la reconstrucción en tercera dimensión vía animación de computadora para recrear el interior de los conos de coníferas que proceden de la Formación Morrison, misma que data del Jurásico tardío. Estas plantas no sólo conformaban la mayor parte del paisaje vegetal, sino que además eran parte de la dieta de los dinosaurios gigantes como los saurópodos.

Imágenes en 3D de conos de coníferas usando el método desarrollado por Gee (2013). A la izquierda disposición serial en espiral de las semillas en un cono de pino piñonero (Pinus pinea) y a la derecha, la disposición en espiral de las semillas de un cono del morfotipo 2 (ver imagen anterior) de la Formación Morrison. La disposición de las semillas corrobora que estos conos alargados son de la familia Pinaceae.

La importancia de este estudio radica en la posibilidad de estudiar plantas fósiles sin necesidad de dañar permanentemente un vestigio valioso de la vida del pasado. Esperemos que esta técnica se extienda hacia otras plantas y nos revele sus secretos reproductivos.

FUENTE:

martes, 26 de marzo de 2013

Notas cortas: los pastizales no son tan antiguos

En esta semana de "quiero saber más" le daremos continuidad al tema "Efedra Cretácica" (clic para ver). Así que continuemos hablando de paleoambientes.

Los pastizales son parte importante en la evolución del paisaje a lo largo de los últimos millones de años, forjaron linajes enteros de mamíferos especializados a comer su producto principal: pastos. Ahora bien, sabemos que los pastos están expuestos a ser comidos y por ello se protegieron formando espinas diminutas denominadas fitolitos (fitos= planta, litos= piedra), son esas las que nos pican cuando nos acostamos en el césped. Estas espinas son producto de la biomineralización del dióxido de silicio (SiO2), cuarzo o sílice que abunda en el suelo. Este compuesto es muy duro y es capaz de desgastar los dientes de quién lo mastique a un ritmo impresionante. Es por ello que los mamíferos desarrollaron dientes de coronas altos (hipsodontos) a partir de dientes de coronas bajas (braquidontos).

A) Fitolito de pasto. B) Dióxido de sílice para fabricación de vidrio. C) Dientes superior (izquierda) e inferior (derecha) de un mamífero hipsodonto: Bos taurus, la vaca. D) Dientes superior (izquierda) e inferior (derecha) de un mamífero braquidonto: Cervus canadensis, el wapití. E) Cráneo de vaca. F) Cráneo de wapití hembra.

Sabemos que el pasto existe desde al menos 100 millones de años (durante el Cretácico) pero que formó pastizales hasta hace apenas 38 millones de años (durante el Eoceno), esto por la aparición de mamíferos hipsodontos en la Patagonia, después de todo ¿para qué evolucionarían dientes hipsodontos si no es para combatir la abrasión producida por el consumo de pasto? Esta suposición es bastante lógica, pero está equivocada.

ARRIBA: cambio en la altura de la corona en los dientes de seis familias de ungulados sudamericanos (note que los hipsodontos [en color beige] aparecen hace unos 30-40 millones de años. En rosa, la antigüedad y forma generalizada de los dientes de estos mamíferos. El mapa representa localidades donde se tomaron muestras, CV: Cañadón Vaca y LF: la Flecha. Modificado de Strömberg et al. 2013. ABAJO: representantes de cada una de las familias estudiadas por Strömberg et al. 2013.

Un estudio reciente sugiere que los pastizales no aparecieron hace 38 millones de años en Sudamérica, sino que aparecieron hace unos 18-14 millones de años como en el resto del mundo (ojo: pastizal no es lo mismo que pasto, el pasto era un componente poco importante pero presente). Los investigadores sugieren que la asunción de que la aparición de los dientes hipsodontos guarda relación con la emergencia de materiales silíceos que desgastaban los dientes es correcta, sólo que los responsables no eran los pastos sino la ceniza volcánica que impregnaba las hojas de las plantas que comían estos mamíferos hipsodontos. Así pues, son los volcanes (que expulsan cantidades copiosas de cuarzo en sus cenizas) y no los pastos los responsables de la aparición de mamíferos dientones en Sudamérica.


EVIDENCIAS:
- Análisis de fitolitos en sedimentos para comprobar que existían pastizales en donde aparecen mamíferos hipsodontos.
- Análisis del vulcanismo de la región, tiempo de erupción y composición piroclástica.
- Análisis del registro fósil de mamíferos de la zona.

FUENTE:
Strömberg, C. A., Dunn, R. E., Madden, R. H., Kohn, M. J., & Carlini, A. A. (2013). Decoupling the spread of grasslands from the evolution of grazer-type herbivores in South America. Nature communications, 4, 1478.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Notas cortas: Efedra Cretácica

Seguimos en la semana "quiero saber más", en esta ocasión damos seguimiento a "Pasto Cretácico".

Las gimnospermas son un grupo posiblemente parafilético (que no incluye a todos los descendientes de un único ancestro común) de plantas vasculares (con sistemas de transporte de agua y nutrientes así como con semillas y raíces verdaderas) que aparecieron en el Pérmico y que aún existen, si bien, su mayor esplendor se vio  durante el Mesozoico, particularmente durante el Jurásico. La propuesta de clasificación más reciente incluye a las cícadas (Subclase Cycadidae), los ginkgos (Subclase Ginkgoidae), las gnetáceas (subclase Gnetidae) y las coníferas (Subclase Pinidae), pero descarta grupos fósiles como los "helechos con semillas" (Pteridospermatophyta).

Cambios en la diversidad de los principales grupos de plantas terrestres (izquierda) durante el Fanerozoico y los grupos modernos de gimnospermas (derecha). Créditos de gráficos y fotografías en los mismos.

Hace poco se publicó un nuevo hallazgo de una gnetácea del Cretácico inferior (120-125 Ma) y su estudio. Las gnetáceas se dividen en tres órdenes: Welwitschiales, Gnetales y Ephedrales. El nuevo hallazgo corresponde a una nueva especie del orden Ephedrales: Ephedra carnosa. La planta se encontró en sedimentos de la formación Yixian, en la provincia de Liaoning, al noreste de China. Aunado a que gracias a este descubrimiento sabemos que el género Ephedra es uno de los más viejos entre todas las plantas, nos permite ahondar en la evolución de este grupo de plantas. Los conos de las efedras se dividen en: coloridos y carnosos (sección Ephedra), secos y alados (sección Alatae) y secos y coriáceos (sección Asarca). Estudios moleculares sugieren que los conos originales eran los de la sección Ephedra y que de estos evolucionaron los demás. El problema es que en el registro fósil los conos secos (tanto alados como coriáceos) antecedían en millones de años a los carnosos. Y esto es lo novedoso de este descubrimiento, se trata de un cono carnoso de hace 120 millones de años y se ajusta a la hipótesis de su fecha de surgimiento según el reloj molecular.

Ephedra carnosa, la nueva especie de efedra del Cretácico.

Así que ya lo sabemos, durante el Cretácico inferior existían efedras con conos carnosos y coloridos. No sabemos si producían alcaloides como sus parientes modernas y si lo hicieron, es probable que los dinosaurios acudieran a su consumo para aliviar sus paleoresfriados.

EVIDENCIAS:
- Morfología comparada
- Sistemática de gimnospermas
- Restos fósiles de gimnospermas

FUENTES:


lunes, 4 de febrero de 2013

Notas cortas: Pasto Cretácico

Estamos de vuelta. En esta ocasión estaré dando seguimiento a las notas cortas que han sido publicadas por orden cronológico y han recibido clics en el botón "Quiero saber más". En esta ocasión esto es una continuación de "Ecosistemas Jurásicos".

Si fuiste niño y tuviste un libro de dinosaurios, seguro recuerdas vívidas imágenes de dinosaurios rodeados de pastos. Y cómo pensar en praderas sin pastos si hoy en día estamos tan habituados a ellas que nos resulta casi impensable una llanura "despastada". Bien, durante mucho tiempo los paleobotánicos afirmaron que eso era un error temporal (denominado anacronismo) y que los pastos nunca coexistieron con los dinosaurios, por lo que no deberíamos poner pasto en ninguna escena con dinosaurios. El equivalente es ver Neandertales conduciendo automóviles y cazando con escopeta durante su época.

Izquierda, un típico pastosaurio. Derecha un Tyrannosaurus en un ambiente no anacrónico.

Y esto es casi totalmente cierto, pues desde hace unos años se ha ido acumulando evidencia que soporta la idea de que a finales del Cretácico los pastos (familia Poaceae) estaban lo bastante diversificados que eran consumidos por los dinosaurios. Por ello cuando miremos una ilustración de dinosaurios cretácicos con pasto, sabremos que no está completamente errada.

Evidencias de fitolitos de pastos en excremento de dinosaurio. 

EVIDENCIA:
- Filogenias con tiempos de divergencia estimados con reloj molecular que sitúan el origen de la familia Poaceae entre hace unos 107 a 129 millones de años.*
- Coprolitos (estiércol fósil) de dinosaurio titanosaurio con restos de fitolitos (espinas de sílice características del pasto) de hace unos 70 millones de años.**

FUENTES:

domingo, 20 de enero de 2013

Notas cortas: Ecosistemas Jurásicos

Siempre se ha creído (y nos lo dicen en clases) que los ecosistemas modernos son mucho más complejos que los ecosistemas pretéritos, con más diversidad de vegetación y fauna.

Un estudio reciente demuestra que la vegetación en el jurásico era igual de exuberante que la moderna, aunque diferente en composición taxonómica (i.e. tenía diferentes especies y grupos de especies). La diversidad de la vegetación casi siempre está asociada a la diversidad animal, a mayor número de especies y biomasa vegetal, mayor cantidad de especies animales (aunque no siempre grandes).


Nódulos de suelo antiguo de donde se extraen las muestras bioquímicas para su análisis.


Antigua concepción de una comunidad vegetal del Jurásico.

Este nuevo estudio sienta las bases para un mejor entendimiento de los ecosistemas jurásicos y en general de los paleoecosistemas que desde siglos han sido considerados como inferiores a los modernos.


EVIDENCIAS:
-Evidencias de composición taxonómica del registro fósil disponible
-Evidencias de cantidad de CO2 en paleosuelos
-Evidencias de isótopos estables de carbono


FUENTE:
http://www.sciencedaily.com/releases/2013/01/130108132051.htm?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+sciencedaily%2Ffossils_ruins%2Fpaleontology+%28ScienceDaily%3A+Fossils+%26+Ruins+News+--+Paleontology%29

viernes, 26 de noviembre de 2010

Angiospermas, supervivientes a la extinción K/T

Uno de los más grandes misterios en lo que a la paleontología compete es el caso de las extinciones, particularmente lo que los paleontólogos han llamado Extinciones Masivas, se trata pues de la búsqueda del santo grial paleontológico quizá no sólo el poder ser quien proporcione la evidencia suficiente para demostrar cuál o cuáles fueron los agentes causantes de dicha devastación, sino también se trata quizá de ser el primero en brindar evidencias sobre la pregunta clave en estos eventos, ¿porqué algunos grupos sobrevivieron a la extinción?
Fig. 1 – Los anfibios son unos de los más reacios sobrevivientes de las extinciones masivas

En la historia de nuestro planeta han existido millones de especies a lo largo de inconmensurables lapsos de tiempo, lógicamente no todas las especies coexistieron en espacio y tiempo, sino que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo geológico, por lo cual es normal –e incluso hasta benévolo- hablar de la extinción de ciertas especies o grupos de especies pues esto permite actuar a la evolución y generar nuevas especies llenando así el hueco dejado por sus predecesores ecológicos. Pero la extinción de especies individuales –o pequeños grupos de especies-  no logran llamar la atención de muchos, contrario a lo que acontece con las extinciones masivas –es decir, cuando se llegan a extinguir grandes grupos taxonómicos en intervalos de tiempo relativamente cortos-.
Fig. 2 – La extinción de los dinosaurios es una de las más llamativas pese a que no fue la mayor extinción en masa

Raup y Sepkoski reconocieron 5 eventos de extinción masiva en 1982 (acontecidos en el Ordovícico superior, Devónico superior, Pérmico superior, Triásico superior y Cretácico superior), poco a poco fueron reconociéndose más eventos hasta llegar a la cantidad de 8-9 eventos reconocidos hoy en día. Todo depende del enfoque, sea este marino o terrestre, aunque principalmente se usa el primero de estos criterios para delimitar una extinción en masa.
Fig. 3 – Extinciones masivas y algunas de las víctimas que perecieron durante las mismas

El agente o agentes de extinción durante esos eventos será dejado en paz sólo por esta ocasión para abrir paso a la segunda pregunta más interesante ¿porqué ciertos grupos biológicos sobreviven y otros no? En los inicios de la ciencia, la respuesta era clara, era dios quien seleccionaba que especies prevalecían y cuales no lo harían, este es el principio del catastrofismo, mismo que era apoyado fervientemente por Georges Cuvier. Sin embargo, el catastrofismo y su creacionismo implícito fueron abandonados hace ya mucho tiempo por la comunidad científica, por lo que la pregunta tendría que tener una explicación más ecuánime a la realidad.
Fig. 4 – El anatomista francés Georges Cuvier

Y, aunque es cierto que damos por hecho que los grupos sobrevivientes eran simplemente ‘mejores’ que los extinguidos y por ello estos prevalecieron, es generalmente una respuesta parcialmente incorrecta. Es correcta en el sentido que claramente tuvieron ‘algo’ que los hizo prevalecer, pero no por ello tendrían que ser ‘mejores’. Para entender mejor esto piense usted que se encuentra a finales del Pérmico (está usted al borde de la extinción más destructiva de la historia de la vida en la tierra) y una ‘inteligencia superior’ le dice que usted ha sido seleccionado para elegir a los sobrevivientes de la extinción, ¿a qué especies elegirá? Parece claro que no elegirá a los pequeños cynodontos, sino que elegirá a los imponentes gorgonópsidos… pero al parecer eligió usted equivocadamente, pues serán los pequeños quienes sobrevivan y no los grandes depredadores. Ahora supongamos que es usted un biólogo y tiene claro que ser grande cuando habrá escases de alimentos traerá desventajas… ahora elija entre estas dos formas de cynodontos bastante similares entre sí, ¿sobrevivirá Parathrinaxodon o lo haráCynosaurus? Ambos son casi del mismo tamaño, ambos viven en lo que hoy es África, ambos tienen la misma capacidad –o al menos es lo que parece- ¿a quién elige? Ciertamente sería difícil elegir, sin embargo uno de los dos sobrevivió (fue Cynosaurus) y es una especie muy cercana a la dio origen quizá a toda la línea evolutiva de los mamíferos. ¿Qué hubiese pasado si usted eligiera al “incorrecto”? Claramente los mamíferos no habrían existido, así como tampoco usted o yo –al ser nosotros también mamíferos-. Ahora le resultará más claro entender que no es asunto de ‘superioridad’ al momento de sobrevivir a estos eventos.
Fig. 5 – Arriba, comparación entre gorgonópsidos y cynodontos. Abajo, el cynodonto basal Procynosuchus, que era bastante similar a Parathrinaxodon y Cynosaurus.

Pero basta ya de elecciones, pasemos al tema principal. Hace 65 millones de años ocurrió lo que quizá fuera la tercer extinción más grande de la historia de la vida en la tierra, en ella perecieron los grandes dinosaurios, sus primos alados los pterosaurios, los grandes reptiles marinos como mosasaurios, plesiosaurios e ictiosaurios, también perecieron los abundantísimos amonites y otras criaturas. Otros organismos afectados fueron aquellos que no se extinguieron como grupo, sino que fueron diezmados hasta ser relegados a una diversidad menor, tal es el caso de las gimnospermas por ejemplo. Aunque por otra parte, las angiospermas (plantas con flores) sobrevivieron y no solo hicieron eso, sino que al poco tiempo se expandieron por todo el globo mostrando una radiación adaptativa insuperable, tomando el ‘dominio’ de los ecosistemas terrestres como la vegetación dominante. La pregunta es la misma con otros grupos ¿cómo es que las pequeñas y frágiles plantas con flores pudieron superar a las extremadamente resistentes gimnospermas?
Fig. 6 – Algunas de las victimas de la extinción K/T: Arriba izquierda, ammonite. Arriba derecha, Belemnite. Arriba centro, el plesiosaurioElasmosaurus platyurus. Izquierda, el dinosaurio Tyrannosaurus rex. Derecha, el pterosaurio Quetzalcoatlus northropi. Abajo centro, el mosasaurio Platecarpus sp.

La respuesta está quizá en un artículo publicado en abril de 2009 en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), titulado “Plantas con genomas dobles pudieron haber tenido una mayor probabilidad de sobrevivir al evento de extinción Cretácico-Terciario”. En esta publicación se explora la capacidad ya antes planteada por algunos biólogos especialistas en genética de poblaciones en pro de un ‘vigor híbrido’, es decir, básicamente se traza la posibilidad –que de hecho es bastante lógica y razonable- de que las plantas con duplicación genómica hayan tenido disponibles más de dos copias de alelos (formas distintas de un gen) para “jugar a los dados con ellos”.
Fig. 7 – Primera página del artículo mencionado

Nosotros somos diploides, o sea que tenemos dos juegos de cromosomas, cada uno con un alelo. Si estos alelos son iguales se dice que es homocigoto, si son distintos se dice que es heterocigoto; en la naturaleza generalmente existe una mayor proporción de heterocigotos que de homocigotos proporcionando a casi toda la especie una capacidad de tener dos distintas formas de expresión génica. Digamos que tenemos que en uno de nuestros alelos se halla el gen que codifica para piel obscura (hipotéticamente pues esta característica no depende de un solo gen) y el otro alelo el gen que codifica para piel clara, ahora supongamos que la radiación solar aumenta y que las personas con piel obscura sobreviven en mayor proporción que las de piel clara, al paso de las generaciones esa frecuencia de alelos se modificará a favor del alelo ‘obscuro’ y esto es evolución. Con las plantas ocurre algo semejante pero a mayor escala, pues la mayoría de las plantas –y especialmente las angiospermas- son poliploides, es decir, tienen más de dos juegos de cromosomas y por ello también mayor número de alelos, que a su vez permiten tener un número mayor de ‘cartas’ para jugar en el juego de la evolución. O dicho de otra manera, tienen mayor variedad genética para enfrentar las condiciones cambiantes del medio y así obtienen una ventaja sobre otras plantas que no tienen esta plasticidad.
Este último razonamiento es la base del artículo y resuelve quizá la duda de los paleobotánicos no ofuscados por la ‘superioridad intrínseca y sobrenatural de las angiospermas’ sobre la cuestión del ¿Por qué las angiospermas tuvieron posibilidades de sobrevivir y radiar como lo hicieron a pesar de que el 60% de la vegetación terrestre pereció? La respuesta que nos brindan los autores del artículo es que las angiospermas no sólo duplicaron sus genomas en la historia temprana de su evolución, sino que además estas duplicaciones permitieron tener una mayor variedad de caracteres para hacer frente al evento de extinción K/T, o en sus palabras “Debido a ventajas como la expresión genética alterada que conllevó a un vigor híbrido y al número incrementado de juegos de genes y alelos disponibles para la selección, las plantas poliploides pudieron haber tenido mejores capacidades de adaptarse a los cambios ambientales drásticos de hace 65 millones de años”.
Fig. 8 – Árbol filogenético de plantas con flores para las cuales se ha calculado mediante marcadores moleculares la edad del surgimiento de la poloploidia en los taxa ilustrados. En los fragmentos iluminados en azul con extremos verdes se muestra el resultado del análisis, siendo azul la fecha absoluta y en verde los intervalos de confianza a 95%.

La pregunta que surge es ¿Qué ventajas tuvieron los vertebrados que sobrevivieron? Pues esta es una de las cuestiones más peliagudas cuando se trata de explicar cómo sobrevivieron los delicadísimos anfibios por ejemplo. Sin embargo, esta es una cuestión que por ahora no será tratada.