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domingo, 6 de noviembre de 2016

Algunos nombres comunes

Los nombres comunes son muy útiles para las personas que los usan, sin embargo son distintos a los nombres científicos en varios aspectos. Las principales diferencias estriban en que no hay reglas de establecimiento ni de aplicabilidad de estos nombres. Es decir, no hay reglas para prevenir que un nombre común ya usado se emplee para designar a otras especies. Tampoco hay reglas que nos digan a qué organismos aplicar el nombre y a cuáles no. Lo único que tenemos a la mano es la "nomenclatura democrática" una regla un tanto falaz que nos indica que el nombre más empleado será el que se deba usar. Así por ejemplo tenemos que el bisonte norteamericano es llamado por muchísimas personas como "búfalo", pero casi nadie le dice por ejemplo, "cíbolo" (el primer nombre común que tuvo la criatura).

Un bonito cíbolo... ¿O era un búfalo? 

Recientemente vi un meme espectacular que me llamó poderosamente la atención. Lo replico aquí con el crédito correspondiente y su traducción.

"Por favor, no me coma señor alígator"
"¡¿Alígator?! ¡Soy un cocodrilo estúpida rana!"
"¡¿Rana?! ¡Soy un sapo, bufón!"
"¡Por favor, ustedes dos, dejen de pelear!"
"Lo sentimos señor tortuga"
"¡¿Tortuga?! ¡Soy una galápago malditos idiotas!"
Caricatura obra de MrLovenstein.

En esta situación ficticia, los animales pelean por razones bastante tontas para aquellos que no pertenecemos a sus grupos biológicos: su identidad nomenclatural. Y es que, al estar hablando en términos comunes, se arma el lío, siempre. En este caso ocurre algo interesante que tiene algo de replicabilidad al pasar de inglés a español. Por ejemplo:

Alígator
Palabra usada para describir generalmente a la especie Alligator mississippiensis. Generalmente también se usa para la especie Alligator sinensis. En otras situaciones puede ser empleada para designar a cualquier miembro del género Alligator. Y en ocasiones más raras, se emplea para toda la familia de estos reptiles (Alligatoridae), aunque en este caso se prefiere la castellanización de dicho rango taxonómico (aligatóridos).

Un alígator... americano por favor.

Cocodrilo
Palabra usada para designar a los miembros del género Crocodylus. En otras ocasiones se usa para toda la familia (Crocodylidae), aunque también se prefiere usar la castellanización del rango (cocodrílidos). De forma problemática, se usa para cualquier miembro del orden Crocodilia y aún más, para cualquier arcosauriforme remotamente similar. Una discusión más completa del uso de esta palabra se puede encontrar en esta entrada: "Pobres cocodrilos".

Un bonito cocodrilo.

Los problemas del uso indiscriminado de la palabra cocodrilo se ven reflejados en la viñeta que inspiró este tema. ¿Qué se debería hacer? La recomendación es tratar de castellanizar los nombres de los grupos, tal y como se sugiere en la entrada de "pobres cocodrilos". ¿Es esto una ley? No, para nada, es sólo una sugerencia. Y otra sugerencia de uso es que cuando usemos la palabra en un sentido amplio (para designar a cualquier crocodiliforme ¡o peor! cualquier arcosauriforme con forma de cocodrilo), tratemos de especificar a qué nos referimos. Esto evitará que una tortuga entre a separarnos... El asunto no termina aquí, veamos.

Este cocodrilo... o alígator... o caimán... En fin, está indiferente a cómo los humanos lo llamemos.

Es casi un paradigma inquebrantable en el saber popular que existen ranas y sapos y que la línea que los divide es tan amplia que seguramente se extiende hasta la biología. Pues les tengo malas noticias, no es así. Ranas y sapos son nombres comunes dados a una multitud de anfibios anuros (sin colas) que no guardan relación con su ubicación filogenética dentro del árbol de estos animales.


Rana
Es un nombre común dado a cualquier anuro que presente una piel más o menos lisa y libre de verrugas. Aunque en la práctica, hay algunos grupos de ranas con pieles arrugadas.

La rana de agua marmolada (Telmatobius marmoratus) es una rana con piel arrugada. Fotografía tomada de Arkive.org

Sapo
El término sapo se usa para varias familias de anuros, generalmente de pieles arrugadas y de hábitos terrestres. Algunos biólogos arguyen que los únicos sapos verdaderos son los miembros de la familia Bufonidae, aunque en realidad "sapo" es un término tan laxo como "rana". Hay una familia de anuros (Alytidae) que entre sus filas posee presuntos sapos y ranas. Esta familia ejemplifica cómo esos términos son subjetivos y no refieren a nada en particular.

Hembra de sapo común (Bufo bufo). Fotografía tomada de Arkive.org

En el siguiente gráfico se ejemplifica mejor cómo ni "sapo", ni "rana" son términos que designen algún grupo natural concreto.

Resumen de relaciones filogenéticas de anuros. En azul, las "ranas", en rojo los "sapos" y en verde la desdichada familia que tiene tanto ranas como sapos. Modificado de Bossuyt y Roelants (2009).

En síntesis, rana y sapo son palabras que no expresan grupos taxonómicos válidos (naturales, es decir, descendientes del mismo [y único] ancestro común inmediato), por lo que son palabras "inútiles" si uno quiere referirse a un grupo biológico particular. Por pura probabilidad, uno casi siempre podrá "atinar" a las ranas (pues casi todas las familias de anuros son reconocidas como tales) y a los sapos comunes de las ciudades (pues casi todos ellos serán bufónidos)... Pero ¡no vaya usted a sitios remotos a hablar de ranas y sapos que se nos viene encima el telón!

Dato curioso... ¿sabías que la familia de "sapos verdaderos" es hermana a la familia de las ranas flecha venenosa? Dicha familia se llama Dendrobatidae y posee a algunas de las criaturas más tóxicas del planeta. Fotografía tomada de Arkive.org

Finalmente, el meme que inspiró esta entrada hace mención a una tortuga (o galápago) ofendida porque la confundieron con una tortuga. Esto quizá no tenga sentido en español, porque usamos la palabra tortuga para cualquier miembro del grupo biológico llamado Testudines. Pero en inglés la cosa es distinta. Las tortugas terrestres son llamadas "tortoise" y aquellas con adaptaciones acuáticas son llamadas "turtle", generalmente sólo las marinas, pues las tortugas acuáticas de agua dulce son llamadas "terrapin".

Pobres angloparlantes, la tienen liada con sus términos... Imagen tomada de Wikipedia en inglés.

En inglés, una "tortoise" tiene patas de elefante como en a. Un "terrapin" tiene patas con membranas y garras como en b. Y una "turtle" tendrá aletas, como en c. El problema viene con algunas tortugas que se salen de estos parámetros. Ilustración de Jacqueline Mahannah.

En español carecemos de este problema, pero algunos han decidido que nos lo creemos y copiando a los amigos angloparlantes, algunos dicen que "galápago" es un término que aplica a algunas tortugas acuáticas de forma similar a las "terrapin". Básicamente en este gremio se incluyen a los miembros de las familias Emydidae y Geoemydidae.

Galápago europea (Emys orbicularis). Fotografía tomada de Arkive.org

Galápago de Florida (Trachemys scripta), o como la conocen en México "tortuga japonesa" (sic). Fotografía tomada de Arkive.org

Curiosamente el término "galápago" no aplica a las tortugas de las famosas islas Galápagos (a pesar de que algunos les llamen así). En realidad las islas recibieron el nombre de una silla de montar famosa en la época, la silla galápago que a su vez tomaba el nombre de las tortugas galápagos mencionadas anteriormente. Y esto porque el caparazón de algunas tortugas en las islas Galápagos tenían la forma de una silla de montar. ¡Que locura!

Silla de montar modelo Galápago... De estas sillas reciben el nombre las tortugas y consecuentemente, las islas donde habitan. Imagen tomada de Talabartería Plinio Ortiz.

Diego, la tortuga más jariosa famosa de las Galápagos (Chelonoidis nigra) tiene un caparazón en forma de silla de montar que le dio el nombre a las tortugas y a su vez a las islas. Fotografía tomada de imaginative-traveller.com/destinations/South-America/Galapagos-Islands

En resumidas cuentas, el cartón es gracioso si se habla inglés (o se sabe). En español tiene algo de gracia, pero no es lo mismo. Los nombres comunes son bastante falibles y por ende, son difíciles de incorporar a la ciencia. Es por ello y mucho más, que los nombres científicos son preferibles. Y si va uno a castellanizarlos, hay que procurar que sea una castellanización similar al nombre de los clados. Así tendremos nombres comunes un pelín más duraderos.

Hasta la próxima.

Fuente del clado de los anuros:
Bossuyt, F., & Roelants, K. (2009). Frogs and toads (Anura). The Timetree of Life. Oxford University Press, New York, 357-364.

viernes, 3 de abril de 2015

Tautónimos 1. Mamíferos (A-D)

¿Sabes qué es un tautónimo? Bueno, se trata de un nombre científico que está replicado, tanto en el género como en la especie. En esta entrada recopilaremos algunos de esos nombres "absurdos" y veremos su significado.

1. Alces alces (el alce).

Esta criatura debe su nombre de la palabra latina alcēs y viene del protogermano elk, que a su vez deriva del griego álkē y que todas estas palabras significan "alce" (x 2). ¿Sabías que el alce tiene una subespecie que habita Finlandia, Suecia, Noruega, Estonia y Rusia que se llama Alces alces alces?

Una pareja de alces. Foto por el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos.


2. Axis axis (el chital).

A pesar de que suena a felino veloz, en realidad se trata de otro venado. Su nombre viene del latín axis, que deriva del griego ἄξων (áksōn), que a su vez deriva del proto-indo-europeo h₂eḱs- (“axis”) y que tiene su origen en el sánscrito akṣa. Todas estas palabras significan en castellano "eje" o "barra inclinada" (x 2) y hace referencia a la forma de los cuernos de este cérvido del viejo mundo. Este guapetón también tiene una subespecie llamada Axis axis axis, que habita en India, Bangladesh y Nepal.

En chital macho con sus astas que le dan el nombre. Foto por T. R. Shankar Raman.


3. Bison bison (el bisonte americano).

Esta criatura recibe su nombre a los maestros peleteros franceses que usaron la palabra Bœufs por primera vez. Ésta palabra deriva del latín bisōn (o bisōnt), que significa "buey salvaje". El origen de la palabra latina es un tanto dudoso, hay quienes dicen que es griego, pero la palabra griega es similar a la latina y significa lo mismo "buey salvaje". Por otro lado, se atribuye al protogermano wisundaz, que deriva del proto-indo-europeo wisant y que a su vez deriva del sánscrito viṣāṇā, que significa "cuerno" como calificativo y viene del verbo "apestar". De ahí que podamos considerar que bisonte significa "apestoso con cuernos" (x 2) o "buey salvaje" (x 2), ambas lo describen. Ahora uno datos curiosos... Hace tiempo se usaban los subgéneros y el bisonte americano tenía el suyo: (Bison), pero además el bisonte de pradera representa una subespecie propia, lo que hace que alguna vez haya existido este nombre: Bison (Bison) bison bison y era perfectamente válido.

El bisonte americano en su ambiente. Foto por Ceasol.


4. Capreolus capreolus (el corzo).

Otro venado en nuestra lista. Esta vez, el origen de su nombre es sencillo. Se trata de la segunda declinación (nombre masculino) de la palabra latina Capra, que significa "cabra". Por lo tanto, el nombre del corzo significa "macho cabrío" (x 2) o el menos sofisticado (por su uso actual) "cabrón" (x 2).

Un corzo macho... ¿qué le habrán visto de cabra al pobre? En fin. Foto de Jerzystrzelecki.


5. Caracal caracal (el caracal).

Al fin dejamos de presentar sólo rumiantes y toca el turno a este felino. Esta ocasión, el nombre deriva de una combinación de dos palabras turcas: kara, del prototurco qara, que significa "negro" y de kulak, del prototurco kul-kak, que significa "oreja". De tal forma que este gato se llama literalmente "orejas negras" (x 2), en referencia al color de las orejas del gato. Anteriormente al pobre se le llamaba Lynx caracal y Felis caracal, pero la evidencia ha demostrado que es un género independiente de los linces y los gatos verdaderos.

Un bonito caracal. Foto por Louise Joubert.


6. Chinchilla chinchilla (la chinchilla).

Esta vez toca el turno a un roedor sudamericano. La etimología de su nombre ha estado envuelta en un embrollo tremendo. Algunas fuentes dicen que la palabra deriva del idioma aimara, hablado en parte de Chile, Perú y Bolivia; pero no dictan qué palabra es esa de la que deriva. Otros lingüistas defienden un origen hispano de la palabra, pues se ha detectado su uso en el año 1340 y 1350, mucho antes del descubrimiento de América. Incluso, existió un lugar llamado así en Albacete, España. Y curiosamente, hay gente que se apellida "Chinchilla". Otra idea es que la palabra puede ser un diminutivo de la palabra "Chincha", un pueblo indígena de Perú. Se trate de una homonimia del nombre hispano con el indígena o no, el origen del nombre permanece en las sombras. Un dato curioso es que a la especie se la conoce también como Chinchilla brevicaudata, pero ese nombre no es válido, pues Chinchilla chinchilla se usó primero, 19 años antes que C. brevicaudata.

La chinchilla de cola corta. Fotografía de Jaime E. Jiménez.


7. Chiropotes chiropotes (el saki barbudo rojizo).

Toca el turno a un mono. Este pequeñín habita en el norte de Brasil, Venezuela, Guayana, Surinam y Guayana Francesa. Su nombre deriva de dos vocablos griegos, el primero es χείρ (jeír), del proto-indo-europeo ǵʰesr-, que significa "mano" y de πὁτης (pótes), que significa "beber". Por lo que el nombre de este mono se traduce literalmente como "el que bebe con las manos" (x 2).

El saki barbudo rojizo. Foto por Allan Hopkins.


8. Cricetus cricetus (el hámster europeo).

Otro roedor llega a la lista. Esta vez se trata de un regordete que habita Rusia, Kazajistán, Ucrania, Bielorrusia, Polonia, Moldavia, Rumanía, Bulgaria, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Austria, República Checa, Alemania, Bélgica y Países Bajos. El nombre de este ratón (originalmente clasificado en el género Mus) procede del checo křeček que significa "hámster" y ésta palabra a su vez deriva del germano hamster, que procede del germano antiguo hamastra, que deriva del eslavo del este antiguo хомѣсторъ (xoměstorŭ), que viene del del proto-balto-eslavo kāmia, a su vez del báltico stara, que viene del lituano stãras, que significa "ardilla terrestre" (x2).

Un bonito hámster europeo. Foto de Agnieszka Szeląg.


9. Crocuta crocuta (la hiena manchada).

Esta vez toca turno de nuevo a un carnívoro. Se trata de la famosa hiena manchada. El nombre de este depredador es un tanto confuso. Al principio se creía que venía del latín crocutus que significa "de color azafrán", en referencia al color del pelo de la hiena. Pero luego se demostró que la forma correcta de escribir la raíz era crocāta, que deriva del griego kροκόττας (krokottas), que procede del sánscrito koṭṭhâraka, palabra que deriva de kroshṭuka, un animal mítico que era mitad lobo y mitad perro que atacaba a perros y hombres por igual. Por ello, el nombre es meramente mitológico y se le asignó a este feliforme con apariencia de perro, la hiena manchada.

La hiena manchada, un animal nada mitológico. Foto por D. Gordon E. Robertson.


10. Dama dama (el gamo común o europeo).

Terminamos nuestra lista como inició, con un venado. Este venado lleva el nombre menos masculino de la lista. Pues su nombre deriva del latín dāma o damma, que deriva de domina, que significa "señorita", por ello, el nombre de este venado significa "señorita señorita".

El gamo... ¿o debería decir la gama? Foto por Johann-Nikolaus Andreae.

Y bueno, eso fue todo en esta ocasión. ¿Te gustó el tema? Si es así, no dudes en compartirlo. Deja también un comentario para saber qué opinas de estos tautónimos.


domingo, 5 de mayo de 2013

¿Sabías que? Rinocerontes 2


¿Sabías que hay varias subespecies de rinocerontes extintas?

Recientemente se ha popularizado en las redes sociales la noticia de la extinción de una subespecie de rinoceronte negro (Diceros bicornis). Si bien es importante informar sobre la pérdida de una subespecie (y queda claro que este hecho es lamentable), también es de suma importancia informar adecuadamente. Algunos de los medios de desinformación digital ya se han dado a la brillante tarea de desinformar de forma colosal asegurando titulares amarillos cual personaje de los Simpsons. Estos incluyen una línea argumental principal: "El rinoceronte negro se extinguió", lo cual es FALSO.

Titulares amarillistas y nada certeros. En el primero vemos un subtítulo aún más burro, implicando que el rinoceronte blanco era una subespecie de rinoceronte negro, lo cual es ridículo pues de hecho el rinoceronte blanco pertenece a otro género y a otra especie: Ceratotherium simum. En los demás titulares apreciamos que se implica que hay otros rinocerontes negros que no son africanos y no es así, el rino negro (Diceros bicornis) es africano, es innecesario recalcar que es el rinoceronte negro africano; es como recalcar al canguro rojo australiano (al no haber canguros rojos fuera de Australia en condiciones naturales, es absurdo "geograficarlo" cada vez que se menciona su nombre).

En las redes sociales la noticia se ha convertido en toda una sensación y aparece en distintas páginas, grupos y muros; es publicada una y otra vez sin reparo en la veracidad del comunicado. Es hasta risible que algunas de esas imágenes que se comparten repetidamente dicen lo mismo que los titulares amarillistas "el rino negro está extinto". Pero es más risible y hasta ridículo que algunas de las imágenes de RIP muestren ¡rinocerontes blancos! Si uno clama amar tanto la conservación y la naturaleza, el primer paso que se debe llevar a cabo es conocer a las especies, después de todo difícilmente se puede conservar lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce. Si desea saber sobre las especies de rinocerontes puede hacer clic aquí.

Algunas imágenes que pululan las redes sociales. De arriba a abajo y de izquierda a derecha vemos que la primer imagen presenta un titular erróneo y además lo corona al exhibir a una pareja de rinocerontes blancos. La segunda imagen tiene un titular más certero (si bien no clarifica que es una subespecie), pero yerra en la misma medida que la anterior al presentar a un rinoceronte blanco. La tercera presenta un titular errado y amarillo, si bien es la única que presenta a un rinoceronte negro, aunque no es la subespecie que se extinguió. La última es un buen ejemplo, diciendo que es el rino negro de África occidental y presenta una silueta acorde.

El rinoceronte negro no está extinto, si bien se encuentra en peligro crítico de extinción. La especie en su conjunto aún existe, pero en ocasiones y debido a diferencias morfológicas, genéticas y geográficas, los biólogos dividen una especie en subespecies. Esta división rara vez resulta artificiosa (especialmente con mamíferos tan grandes y relativamente bien estudiados) y refleja poblaciones restringidas con historias evolutivas únicas. Estas poblaciones generalmente son prioritarias en su conservación cuanto más pequeña es su área de distribución o su número de individuos. Por ello esta categoría subespecífica es importante tanto para comprender a la especie como un todo, como para preservar su historia evolutiva.

Ejemplo de subespecies de la misma especie. En este caso, la serpiente Elaphe obsoleta. Note la gran diversidad en el patrón de coloración.

En el caso particular del rinoceronte negro se presentan ocho subespecies de las cuales, no sólo una, sino dos de ellas se encuentran extintas. Las subespecies tienen nombres 'trinomiales' que constan de un epíteto subespecífico adicional a los epítetos genérico y específico; además, se abrevian usando las iniciales del género y especie. Sabiendo lo anterior, las subespecies de rinoceronte negro son: Diceros bicornis bicornis (el rinoceronte negro del Cabo), D. b. brucii (el rinoceronte negro del noroeste), D. b. chobiensis (el rinoceronte negro del suroeste), D. b. ladoensis (el rinoceronte negro de Uganda), D. b. longipes (el rinoceronte negro occidental), D. b. michaeli (el rinoceronte negro oriental), D. b. minor (el rinoceronte negro del sur) y la recientemente aceptada D. b. occidentalis (el rinoceronte negro occidental del sur).

Distribución de siete subespecies de rinoceronte negro, modificado de Hillman-Smith y Groves, 1994. 1) D. b. bicornis, 2) D. b. brucii, 3) D. b. chobiensis, 4) D. b. ladoensis, 5) D. b. longipes, 6) D. b. michaeli y 7) D. b. minor. La octava subespecie, D. b. occidentalis corresponde a la población del oeste de D. b. minor (aquí con el número 7 a la izquierda).

De estos rinos negros, se creía extinto el del Cabo (D. b. bicornis), sin embargo esta población aún sobrevive. A otras subespecies no les fue tan bien y encontramos extinto al rinoceronte negro del noroeste (D. b. brucii) y al rinoceronte negro occidental (D. b. longipes). El primero se cree extinto desde 2011 y el segundo es el famoso rinoceronte de las noticias. Al parecer se declaró extinto desde 2011, pero la prensa tardó un rato en darse cuenta (¡dos años!).

Rinocerontes negros extintos. Izquierda, la única fotografía en la internet de D. b. brucii. A la derecha, una de las escasas fotos de D. b. longipes (las que circulan en la red en torno a la noticia no son de esta subespecie y a veces ni de la especie).

En su sitio, la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) justifica este estatus como sigue: "La última búsqueda extensiva de posible distribución de rinoceronte en su última locación conocida, Camerún en 2006, falló en encontrar cualquier rastro de rinoceronte (excrementos, senderos o signos de alimentación), pero encontró evidencia de caza furtiva extendida en otra vida silvestre, así como senderos falsificados por los monitoreadores de rinoceronte, hechos en ausencia de rinocerontes sobrevivientes. No han habido reportes o avistamientos desde 2006. Dada la cacería furtiva, la falta de voluntad política y esfuerzos de conservación por las autoridades conservacionistas de Camerún en el pasado, la demanda ilegal de cuerno de rinoceronte así como la caza furtiva asociada en otras regiones, es altamente probable que esta subespecie esté extinta".

Hoy, podemos visitar el sitio de la IUCN y ver este icono negro (como la esperanza de encontrar aún existente a esta subespecie), que otrora fuera rojo, como el estatus del resto de las subespecies.

No cabe duda que su extinción estuvo envuelta en corrupción, ineptitud y falta de dedicación. Sin embargo hay otras subespecies de otros rinocerontes que han pasado, junto con esta a la extinción. No se si decir afortunadamente, pero el vecino del rinoceronte negro, el rinoceronte blanco no tiene subespecies extintas si bien, una de ellas se dirige peligrosamente a su fin, pues cuenta con sólo 7 individuos adultos. Se trata de Ceratotherium simum cottoni, el rinoceronte blanco del norte. El rinoceronte indio se encuentra en mejor forma aparente, pues no tiene subespecies extintas o en peligro, pero esto se debe a que no tiene subespecies. Aún así, un censo de 2007 contabilizó 2,575 individuos vivos, una cifra muy reducida.

Rinocerontes sin subespecies extintas. Izquierda, rinoceronte blanco. Derecha, rinoceronte indio.

Por otro lado, tenemos al rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus), el cual ha perdido (sin dudas) una de sus tres subespecies: R. s. inermis, que se presume extinta desde 1925. Esta subespecie era la más norteña y habitaba desde India y Bengala a Birmania. Las otras subespecies tienen poblaciones muy reducidas y se encuentran en peligro crítico, especialmente R. s. annamiticus que según rumores se ha extinto de Vietnam, su último bastión. De ser ciertos los rumores, R. s. sondaicus sería la última subespecie existente de este mamífero.

Una postal de 1900 muestra un rinoceronte de Java presuntemente fotografiado en la India, por lo que bien podría pertenecer a la subespecie R. s. inermis.

Finalmente tenemos al rinoceronte de Sumatra (Dicerorhinus sumatrensis). Esta especie tuvo tres subespecies: D. s. sumatensis (el rinoceronte del oeste de Sumatra), D. s. harrissoni (el rinoceronte del este de Sumatra o el rinoceronte de Borneo) y D. s. lasiotis (el rinoceronte de Sumatra del norte). Es esta última subespecie la que se encuentra extinta. Vivió en Bután, Bangladesh, India y Birmania. Reportes sin confirmar apuntan a que podría existir en Birmania, pero aún son rumores, por lo que se considera formalmente extinta.

Dibujo del extinto D. s. lasiotis, hecho en 1927 por Friedrich Wilhelm Kuhnert.

En síntesis:

1) El rinoceronte negro (Diceros bicornis) no está extinto.
2) Se extinguieron dos subespecies de rinoceronte negro: Diceros bicornis longipes y Diceros bicornis brucii.
3) El reporte de la extinción de D. b. longipes es de 2011, no de este año.
4) El rinoceronte indio y el blanco no tienen subespecies extintas.
5) El rinoceronte de Java ha perdido sin duda a una de sus subespecies: Rhinoceros sondaicus inermis.
6) El rinoceronte de Sumatra ha perdido sin duda a una de sus subespecies: Dicerorhinus sumatrensis lasiotis.

Así que estimado lector, no digo que la extinción de una subespecie es algo sin importancia, no. Es de suma y vital importancia, pues con cada subespecie perdemos un trocito de historia natural que jamás podremos recuperar y nos acerca peligrosa, lenta y dolorosamente a la extinción total de la especie a la que pertenece. La conservación de estos mamíferos reside en nuestras manos, si no promovemos o no hacemos la vista gorda al tráfico ilegal estaremos aportando un granito de arena para asegurar que no perdamos más riqueza natural y garantizar un mundo funcional a futuro.


FUENTES:

- Hillman-Smith, A. K., & Groves, C. P. (1994). Diceros bicornis. Mammalian Species, 455, 1-8.

- Groves, C., & Grubb, P. (2011). Ungulate taxonomy. JHU Press. 317p.

- Emslie, R. 2011. Diceros bicornis ssp. longipes. En: IUCN 2012. IUCN Red List of Threatened Species. Version 2012.2. . Visitado el 05 de Mayo de 2013.

viernes, 3 de mayo de 2013

Notas cortas: Secuencian el genoma del Celacanto

Los peces conocidos como celacantos (orden Coelacanthiformes), pertenecen a un grupo de peces óseos que se denomina sarcopterigios (clase Sarcopterygii), que significa "aletas carnosas" y es por su característica principal, pues tienen una especie de híbrido entre aleta y miembro. Estos peces se creían extintos desde hace 70 millones de años ¡desde el Cretácico! Hasta que en 1938 se encontraron especímenes vivos en las costas de Sudáfrica y su grupo "revivió" bajo el mote de "fósiles vivientes" (término que en repetidas veces he recalcado como incorrecto). Un poco después, en 1997 se descubrió otra especie que en 1999 fuera descrita y para 2005 se determinó que compartieron un ancestro común de entre hace 30 a 40 millones de años.

Celacantos. A la izquierda, un fósil del género Coelacanthus, este género vivió del Pérmico al Jurásico. A la derecha, un ejemplar disecado de Latimeria chalumnae en el Museo de Historia Natural de Harvard.

La especie descrita en 1938 se denominó Latimeria chalumnae; el epiteto genérico hace honor a Marjorie Eileen Doris Courtenay-Latimer, la Museógrafa que avisó del hallazgo de este pez a los científicos de Sudáfrica, mientras que el específico hace honor al río Chalumna, donde cerca de su desembocadura fue encontrado el primer ejemplar. La otra especie es Latimeria menadoensis y su epiteto específico hace referencia al sitio donde se encontró, cerca de Kota Menado, Indonesia.

Especies de Celacantos y su distribución. A la izquierda el africano y a la derecha el de Indonesia.

Recientemente se publicó en la revista Nature, el genoma completo del celacanto africano, Latimeria chalumnae. Al estudiar su genoma, los científicos han podido concluir que son los peces pulmonados y no los celacantos los sarcopterigios más cercanamente emparentados a los vertebrados terrestres (tetrápodos). Concluyeron además que las proteínas de los celacantos cambian a un ritmo mucho menor que el de cualquier otro vertebrado, lo que los hace uno de los vertebrados conocidos con los cambios evolutivos más graduales de todos. Esto último podría explicar parcialmente el porqué este grupo de peces no ha cambiando mucho en millones de años, después de todo, no necesitan cambiar, están bien adaptados a sus ambientes.

Árbol filogenético mostrado en el estudio donde se aprecia que los peces pulmonados son más cercanos a los vertebrados terrestres.

EVIDENCIAS:
- Secuenciación del genoma completo de celacanto.
- Análisis filogenómicos.
- Análisis de substitución por sitio en genes codificantes de proteínas.

FUENTE:
Amemiya, C. T., Alföldi, J., Lee, A. P., Fan, S., Philippe, H., MacCallum, I., ... & Miyake, T. (2013). The African coelacanth genome provides insights into tetrapod evolution. Nature, 496(7445), 311-316.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Sabías que? Elefantes 3


¿Sabías que los elefantes pintan?

Esta es la parte final de la serie ¿Sabías que? con elefantes. Para ver las partes anteriores puede hacer clic en los siguientes vínculos: Parte 1, Parte 2.

Generalmente hay dos reglas en cuanto a la inteligencia animal. La primera es que los depredadores  solitarios son más inteligentes que las presas, después de todo se requiere ser astuto para atrapar la comida que se mueve y no se requiere de mucho ingenio para encontrar un árbol o al pasto. La segunda es que los animales gregarios son más inteligentes que los animales que viven en solitario, es más o menos evidente que vivir en grupos requiere de más sesos que vivir solo, hay que aprender quiénes son los miembros del grupo y cuál es su estatus social además, es necesario saber cómo comportarse en grupo. Estas dos reglas se cumplen en la mayoría de los casos y no son mutuamente excluyentes.

A la izquierda, un cazador solitario, el guepardo. A la derecha, un grupo de cazadores colectivos, los leones.

Los elefantes son herbívoros y si no entendemos correctamente la regla número uno, podríamos pensar que son estúpidos. En realidad un elefante es menos ingenioso que un leopardo, pero a diferencia del leopardo que consume uno o dos pares de recursos alimenticios distintos, estos paquidermos consumen distintos tipos de recursos y tienen que encontrarlos a tiempo en lugares de difícil acceso. Ahora añadamos a este ingenio por necesidad aquel que supone la vida en grupo y obtendremos uno de los pocos vegetarianos que son muy, pero muy inteligentes.

Los elefantes son animales sociales muy inteligentes y bastante adaptables. A la izquierda, una manada de elefantes africanos; a la derecha, una de elefantes asiáticos.

Se suele creer que los elefantes africanos son menos inteligentes que los asiáticos, pero la realidad es que parecen tener la misma inteligencia. Esta aparente discrepancia intelectual se ve aclarada cuando consideramos que los estudios acerca del intelecto proboscídeo se llevan a cabo con animales 'domesticados' y de ellos, los más abundantes son los elefantes asiáticos. Y no es que el paquidermo asiático sea más dócil no, lo que sucede es que este animal ha sido 'domesticado' por varias culturas indochinas y en repetidas ocasiones. En cambio, los elefantes africanos no han tenido domadores dedicados (las personas en África se preocupaban más por otras cosas que por domesticar elefantes). Existen ensayos de domesticación de elefante africano por parte de domadores indios y todo indica que ambos son animales 'entrenables'.

Elefantes 'domesticados'. A la izquierda, elefantes africanos; a la derecha, elefantes asiáticos.

Podrá usted estar preguntándose ¿qué hace este mono hablándome de domesticación y entrenamiento cuando quiero saber de arte proboscídeo? Simple, saber de entrenamiento y "entrenabilidad" nos permitirá comprender mejor este hecho: los elefantes pintan, pero no son grandes artistas. Si usted no ha leído o visto nada sobre elefantes pintores, me permito ponerlo al día. Resulta que tanto el elefante africano como el asiático pintan cuadros. Así es, son 'amantes' de las artes plásticas inventadas por el hombre. Pero resulta que esta habilidad no surge en la naturaleza, sino que siempre 'aparece' en animales en cautiverio.

Ambas especies de elefantes pintan. Sin embargo, se le da preferencia al elefante asiático porque ellos llevan 'más tiempo en el negocio' y porque sus trompas con dos lóbulos les permiten manipular mejor el pincel.

Los primeros elefantes pintores eran artistas ocasionales y poco se sabe de sus orígenes pues sus obras se desarrollaban en circos y zoológicos sin ningún tipo de disciplina. La 'escuela artística' con más influencia en el mundo se desarrolló originalmente cuando al rededor de hace 24 años, muchos elefantes 'domésticos' de Tailandia se quedaron sin trabajo al ser reemplazados en el negocio de la tala de árboles por máquinas. Estos animales desocupados fueron entrenados por sus también desempleados dueños y hace 12 años comenzaron uno de los negocios más lucrativos de todos, las pinturas hechas por elefantes. El grupo de trabajo que lleva a cabo esta actividad lleva por nombre "The Elephant Art Gallery" (La Galería de Arte del Elefante) y consta de un grupo de 17  pintores paquidermos. Sus obras de arte están a la venta y actualmente se dedican a la concientización sobre la importancia de la conservación de elefantes.

Algunos de los artistas y obras de The Elephant Art Gallery.

Al poco tiempo, esta actividad se expandió y actualmente se lleva a cabo como un estimulante para elefantes en diversos zoológicos del mundo, con el objeto de evitar el exceso de estrés por el encierro, al tiempo que atraer visitantes y diseminar un poco la educación ambiental y difundir la importancia de conservar a los elefantes.

Pintores de zoológico, animales no entrenados que pintan para liberar el estrés. A la izquierda, un elefante asiático del zoológico de ZSL Whipsnade, en Inglaterra. A la derecha, un elefante africano del zoológico de Zoológico de las Planicies del Oeste de Taronga, en Australia. Note que los trazos son menos complejos que los creados por los elefantes de Tailandia.

El importante etólogo y zoólogo inglés Desmond Morris, autor de los best sellers "El mono desnudo" y "El zoo humano" en su columna del diario británico Daily Mail detalla una investigación breve al respecto. Morris concluye que los elefantes que son altamente diestros para pintar, llevan a cabo pinturas más complejas que las de los chimpancés -otros artistas no humanos-, dibujan árboles, flores, campos, elefantes y más. Desafortunadamente, esto no es más que un truco. No se sienta mal de haberse maravillado con el arte proboscídeo, el truco no está en que sea falso que los elefantes pinten, pues si lo hacen. El truco es que el elefante no ideó la pintura, sino que la lleva a cabo por entrenamiento. Uno de estos pintores no llevará a cabo más que la misma obra compleja una y otra vez, mientras que realizará trazos simples por inventiva propia.

Pinturas simples, hechas por los elefantes de The Elephant Art Gallery. Estas obras están a la venta  y son mucho menos complejas que las que se aprecian dos imágenes atrás.

Sin embargo, resulta que los elefantes que pintan por ocio y no por negocio sólo plasman líneas y abstracciones que no podemos entender. Quizá no signifiquen nada y sean líneas que guardan el mismo significado místico que las líneas que dibuja un niño aburrido en la arena de una playa o quizá y sólo quizá sean ideas elefantinas que aún no podemos o quizá no podremos comprender jamás. Ambas ideas son inspiradoras y nos suponen preguntas profundas que quizá no podamos responder.


FUENTES:
Morris, D. 2009. Can jumbo elephants really paint? Intrigued by stories, naturalist Desmond Morris set out to find the truth. Consultado el 28/04/2013. Disponible en línea: http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-1151283/Can-jumbo-elephants-really-paint--Intrigued-stories-naturalist-Desmond-Morris-set-truth.html


sábado, 13 de abril de 2013

¿Sabías que? Cebras 3


¿Sabías que las cebras son animales negros con franjas blancas?

Este es el capítulo final de ¿sabías que? con cebras, me permito anunciar que las series de ¿sabías qué? tendrán tres partes, una con las especies, otra con su evolución y la final con un tema sorpresa. Espero que este sea de su agrado. Para ver las partes anteriores puede hacer clic enseguida: parte 1, parte 2.

Seguramente y a más de uno le ha asaltado la duda ¿son las cebras animales blancos con franjas negras o negros con franjas? Aunque a varios les pudiera resultar cómica esta interrogante, en realidad fue un problema científico durante décadas. Desde el advenimiento de la embriología, esta pregunta pudo ser contestada, paradójicamente hace muy poco.

La cebra Marty, de la película Madagascar se hacía la pregunta de preguntas sobre el color de las cebras. © Dreamworks, 2005.

La visión de los nativos africanos es que las cebras son animales negros con franjas blancas y la visión occidental (desde que se conocen estos animales) es que son blancos con franjas negras. Estas visiones coinciden con el color de piel de sus postulantes sin embargo, como especie teníamos la enorme curiosidad de saber cuál era la realidad. Según una hipótesis del origen de las cebras, estas eran animales blancos y desarrollaron las franjas negras. Dos de los puntos fuertes de esta hipótesis era que un animal negro no podría sobrevivir en las llanuras debido a la insolación; el problema era que no consideraba que los ancestros de las cebras no eran negros, sino de un color café o gris, similar al de sus parientes, los asnos y onagros. El otro punto era que los vientres de las cebras eran blancos y por ello, el color de fondo era blanco.

Según la visión tradicional occidental, el ancestro de las cebras no pudo haber sido un animal negro debido a las implicaciones de regulación de temperatura que implicaría tener pelaje negro en la sabana africana. En la imagen, un Eqqus africanus asinus, el burro o asno doméstico.

Gran parte de los trabajos que clarificaron el verdadero color de fondo de las cebras provinen del embriólogo irlandés J. B. L. Bard, que en la década de los 80's examinó el proceso de desarrollo embrionario de estos équidos y descubrió que los embriones eran negros y que después desarrollaban las características franjas blancas, que incluían el vientre del mismo color, lo cual suponía el fin del debate sobre el color de fondo real de estos equinos. Sus estudios concluyeron que las rayas se desarrollaban entre los 21 y los 35 días, dependiendo de la especie de cebra y que las franjas blancas son zonas del pelaje donde los genes que son responsables de la producción de melanina (el pigmento que da el color negro en cantidades abundantes) se silencian de forma normal.

Desarrollo embrionario de las rayas de las cebras en las tres especies modernas.

Otra de las fuentes de evidencia que sugieren el fondo negro proviene del nacimiento de cebras anormales. Estos especímenes que de una u otra forma tuvieron errores durante el desarrollo del patrón del pelaje revelan un fondo negro salpicado por puntos blancos. Hoy en día existen varios reportes de avistamientos de estos individuos en la naturaleza.

Izquierda, cebra con franjas blancas mal formadas fotografiada en el Parque Nacional Nairobi, Kenya en 2009. Derecha, cebra con puntos blancos que proceden de malformaciones de las franjas blancas, fotografiada en Botsuana en 1967. Tomado de environment.ucla.edu.

Además, considermos al Cuaga (Equus quagga quagga), una subespecie extinta de la cebra común. Esta "medio-cebra" nos proporciona evidencias que sugieren que en realidad el color de fondo ancestral de las cebras no es negro sólido, sino una especie de rojo. Si miramos de cerca a una cebra, notaremos de inmediato que en realidad el negro no es tan negro y que entre más joven el animal, más rojizo es. Si seguimos la ley biogenética entenderemos que "la ontogenia recapitula la filogenia", es decir, el desarrollo de un organismo reconstruye en cierta medida el desarrollo evolutivo de su grupo y en las cebras este parce ser el caso con su color.


Cebras rojizas. A) Equus quagga quagga, fotografiado vivo en el zoológico de Londres en 1870. B) E. q. quagga disecado y con el color que tuvo en vida, algo desvanecido; ejemplar en exposición en el Museo de Historia Natural de Londres. C) Pintura de 1793 de un E. q. quagga, por Nicolas Marechal. D) Ejemplar rojizo de la cebra de montaña, E. zebra. E) Ejemplar rojizo de la cebra común, E. quagga y F) Ejemplar rojizo de cebra de Grevyi, E grevyi.

Pero ¿por qué tres especies de équidos son rayados? ¿qué mecanismo genético pudo generar tal convergencia? Según el principio de parsimonia que se resume con la frase "la explicación más simple es generalmente la correcta", se generó la hipótesis que postula lo siguiente: el ancestro común de todos los équidos modernos era rayado como una cebra o al menos en gran parte. Y los análisis genéticos con las especies de equinos modernos revelan que el mecanismo genético de generación de franjas está arraigado en todos ellos, sólo que en la mayoría, los genes que controlan la aparición de rayas están inhibidos. Esto tiene una consecuencia importante: en vez de considerar  las cebras como caballos o asnos rayados, debemos considerar a los asnos, onagros y caballos como cebras sin rayas.

Árbol evolutivo de los équidos vivientes.

Ahora surge la pregunta obvia, ¿para qué sirven las rayas? Existen muchas hipótesis, casi todas tienen que ver con los depredadores como leones y otros grandes gatos. Según estas ideas, las rayas sirven para confundir la vista del depredador y que no sepa distinguir organismos individuales. Suena bien, pero surge un problema, cuando las cebras no eran totalmente rayadas ¿cómo se funcionaba esta defensa? O bien, ¿cómo es que el quagga sobrevivía sin estar completamente rayado y cómo le hacen los burros, asnos, onagros y caballos sin rayas? Al parecer estamos viendo con el lente al revés. Esta función de protección parece ser una consecuencia de las rayas, no la razón de su origen.

Izquierda, cebras de montaña en manada. Derecha, cebra de Grevyi en solitario.

Un equipo de investigadores descubrió en 2012 que la razón de las rayas de las cebras puede tener más que ver con los tábanos que con los leones u otros depredadores. En síntesis, la luz rebota en un équido de color uniforme de forma uniforme y esto resulta sumamente atractivo para los tábanos (unas moscas chupasangre que "pican" realmente horrible y que transmiten parásitos microscópicos), mientras que en las cebras produce un patrón de dispersión de luz que no resulta atractivo para estos moscardones voraces. Así, el evitar a estos bichos y las enfermedades que transmiten pudo haber sido un mecanismo de selección más potente que el de los depredadores, después de todo consideremos lo siguiente: donde han vivido los caballos y cebras siempre hay moscardones, pero no siempre leones y la cebra de Grevyi vive en solitario, al no formar manadas como las otras, sus rayas le son de muy poca utilidad para despistar leones.

Izquierda, experimento con diferentes patrones de color para observar si los tábanos preferían ciertos patrones. Derecha, patrón de luz polarizada en una cebra, note que el patrón no es uniforme.

Así que ya lo sabe estimado lector. Las cebras son negras con franjas blancas, el color original no era negro, sino rojizo. Los asnos, onagros y caballos son en realidad cebras sin rayas. Las franjas sirven para confundir leones y otros depredadores, pero originalmente surgieron como defensa anti-tábano. Sin duda la historia natural de estos équidos es interesante y compleja. Aprender sobre ellas nos lleva a aprender de otros équidos y a hacernos preguntas interesantes sobre ellos, sin duda su estudio dista de terminar o dejar de ser importante.


FUENTES:
Prothero, D. R., & Schoch, R. M. (2003). Horns, tusks, and flippers: the evolution of hoofed mammals. Johns Hopkins University Press.
Egri, Á., Blahó, M., Kriska, G., Farkas, R., Gyurkovszky, M., Åkesson, S., & Horváth, G. (2012). Polarotactic tabanids find striped patterns with brightness and/or polarization modulation least attractive: an advantage of zebra stripes. The Journal of Experimental Biology, 215(5), 736-745.