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miércoles, 11 de enero de 2017

¡Resultaron ser lofoforados!

¿Lofo qué? Lofoforados hombre! Un tipo de criaturas que posee un anillo de tentáculos en la boca, estos tentáculos tienen cilios y sirven como riel de transporte de alimentos hacia la boca del animal. Actualmente hay dos grupos vivos bastante conocidos: los briozoos (Bryozoa) y los braquiópodos (Brachiopoda).

Lofoforados modernos. Arriba, un briozoo. Abajo, un braquiópodo (foto por Lophor).

Pero espera, ¿quiénes resultaron ser lofoforados? Pues ni más ni menos que unos de los primeros grupos animales con conchas: los hiolitos (Hyolitha). Durante mucho tiempo, la identidad de estas criaturas era un misterio. En un principio se supuso que eran moluscos, pues sus conchas guardan cierta similitud superficial con aquella de los bivalvos (almejas y parientes). Incluso, varios libros y otros medios daban por hecho que eran moluscos. Pero no, nada de eso.

Reconstrucción en vida del hiolito Haplophrentis sp. Arte por Danielle Dufault.

Al estudiar fósiles bien conservados, un grupo de investigadores notó que estas criaturas poseían rasgos anatómicos propios de los lofoforados, particularmente el lofóforo. Esto y más evidencias anatómicas conservadas en los fósiles los llevó a asignar a estos animales extintos (que vivieron del Cámbrico al Pérmico) al grupo de los lofoforados, en un grupo independiente y cercano a los braquiópodos.

Propuesta de relaciones de parentesco de los hiolitos y otros lofoforados. Tomado de Moysiuk et al. 2017.

Así que ya lo sabes, ¡nada de moluscos! Los hiolitos eran simpáticos animalitos con tentáculos en la boca y eran primos de los braquiópodos, otros "imitadores" de moluscos.

Fuente:

Moysiuk, J., Smith, M. R. & Caron J. (2017). Hyoliths are Palaeozoic lophophorates. Nature. 

sábado, 9 de abril de 2016

El monstruo de Tully reevaluado

"Monstruo" es un calificativo dado a criaturas que nos parecen demasiado dispares a nuestra cotidianidad, a lo raro, lo extravagante. Este mote fue dado a una pequeña criatura fósil, Tullimonstrum gregarium. Este bicho recibió el nombre genérico de su descubridor: Francis J. Tully; mientras que el nombre de especie hace referencia a la numerosa presencia de fósiles del "monstruo" en los lechos fosilíferos de la cantera Mazon, del condado Grundy, Illinois, EUA. Esta cantera es un lagerstätte (yacimiento de preservación excepcional) que data del Pensilvánico medio (Carbonífero tardío), de aproximadamente 300 millones de años de antigüedad.

Fósil de Tullimonstrum gregarium. Fotografía de autor desconocido.

Tras su descripción, en 1966 a cargo de Eugene S. Richardson Jr., paleontólogo del Museo de Historia Natural de Chicago, se propusieron numerosas hipótesis para dar cuenta de su identidad biológica. Inicialmente, Richardson describió a T. gregarium como algún tipo de "gusano". Posteriormente se propuso que pudiera ser un artrópodo, un radiodonto (como Opabinia regalis), un molusco, un conodonto o uno de varios grupos de "gusanos". Este año, un nuevo estudio le da un giro inesperado al monstruo de Tully. Tras analizar más de 1,200 especímenes de este bicho, investigadores de Yale, el Museo Americano de Historia Natural, el Museo Field de Chicago, el Laboratorio Nacional Argonne y del Museo Peabody (también de Yale), dieron con la identidad del monstruo: ¡era un vertebrado!

Reconstrucción artística de cómo pudo haber lucido el monstruo de Tully en vida. Ilustración de Sean McMahon.

Así es, ¡un vertebrado! Y no cualquier clase de vertebrado, se trata de un pariente distante de las actuales lampreas, un petromyzóntido troncal. La palabra "troncal" hace referencia a que no pertenece a grupo vivo alguno de lampreas, sino a grupos extintos. Y es que, tras analizar tantos especímenes, se pueden observar con más probabilidad y repetición estructuras que antes hubieran pasado por alto otros investigadores. Entre las estructuras observadas destacan: una aleta caudal con dos lóbulos (uno dorsal y otro ventral), una probóscide que termina en una boca con dentículos (presuntamente queratinizados como los de las lampreas modernas y que no son homólogos a nuestros dientes), bandas musculares en zig zag (llamadas miómeros), aperturas branquiales en forma de agujero, ojos pares montados en pedúnculos transversales (cual si fuera una delicada lamprea-martillo), un notocordio, cartílagos tectales (formas altamente modificadas del neurocráneo cartilaginoso de las lampreas), etc. Tras analizar estas estructuras y colocarlas en una matriz codificada para un análisis filogenético, resultó que la ubicación del monstruo de Tully en una filogenia, soporta la hipótesis de afinidad a las lampreas, haciendo de la criatura una lamprea troncal (y sorpresivamente no se recupera como una forma primitiva, pues al menos otra lamprea es menos derivada: Mayomyzon).

Anatomía de Tullimonstrum gregarium. Flechas en rojo partes internas, en negro partes externas. a) aleta caudal pareada, b) miómeros y notocorda, c) arcualia (estructuras homólogas a nuestras vértebras), d) barra orbital y ojos, e) cerebro tripartita, f) boca con dentículos queratinizados, g) narina externa y esófago en la probóscide, h) aperturas branquiales. Ilustración de Sean McMahon, Fotos de McCoy et al. (2016).

Así, uno de los misterios más grandes en paleontología del siglo XX ha quedado desvelado: Tullimonstrum gregarium es una lamprea troncal, uno de los vertebrados más raros que jamás hayan existido. ¿Te gustó enterarte de esto? Deja tu respuesta en los comentarios. Hasta pronto.


Artículo nuevo
:

McCoy, V. E., Saupe, E. E., Lamsdell, J. C., Tarhan, L. G., McMahon, S., Lidgard, S., ... & Vogt, S. (2016). The ‘Tully monster’is a vertebrate. Nature. doi:10.1038/nature16992

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Sabías que ...? Hipopótamos 3

¿Sabías que los hipopótamos y las ballenas son primos?

Todo empieza en el año de 1997, cuando se publica un estudio que hizo que más de uno pelara los ojos de asombro. En dicho artículo se proponía algo herético, las ballenas eran un tipo modificado de artiodáctilo.

En el estudio de Montgelard et al. (1997) usaron dos marcadores moleculares para construir esta filogenia, ambos de herencia materna: el gen del citocromo-b y el de la subunidad 12S ribosomal. ¡Y sorpresa! Cetáceos e hipopotámidos son grupos hermanos. Dibujos de Kawasaki Satoshi, excepto por Tragulus, Stenella y Tayassu, que son propiedad de Michigan Science Art.

Este primer estudio abrió la puerta a nuevas investigaciones morfológicas y en ellas se encontró lo mismo, los cetáceos y los hipopótamos son parientes cercanos.

Cladograma del trabajo de Spaulding et al. (2009) donde podemos ver que los hipopótamos son los parientes vivos más cercanos de los cetáceos. Ilustraciones por el genial Carl Buell.

Es más, cualquier mono con algo de conocimientos puede corroborar esto usando los marcadores moleculares adecuados sacados de GenBank (y que desde luego, no sean los mismos del estudio original de 1997).

Cladograma de consenso estricto de cuatro árboles igualmente parsimoniosos (con 9105 pasos cada uno) obtenido mediante búsqueda heurística tradicional de 100 réplicas usando como fuente de evidencia el gen mitocondrial COX-1. Soportes: Bootstrap/Jackknife. Ilustraciones de Carl Buell, excepto por Giraffidae y Cervidae de Kawasaki Satoshi y Bovidae de autor desconocido. 

Pero hay un problema con todo esto: la ancestría de los hipopótamos. Pues si miramos el registro fósil previo a 2010 veremos que estos regordetes vegetarianos parecen salir de la nada, materializando sus gordos traseros a los sistemas fluviales del viejo mundo. Pero no se asuste lector, los paleontólogos tenían una idea más o menos clara de quiénes eran los ancestros de los hipopótamos.  Éstos son los antracotéridos.

El antracotérido Anthracotherium magnum, ilustrado por Dmitry Bogdanov.

Los antracotéridos fueron un grupo de artiodáctilos que vivieron del Eoceno medio al Plioceno tardío en el viejo mundo (África, Europa y Asia). Pero la historia de estos "puercopótamos" (les digo así sólo por la apariencia) es un tanto compleja... Pues resulta que en el trabajo de Spaulding y colaboradores, este grupo no aparece como entidad monofilética (con un único ancestro común), sino como un grupo disperso (polifilético o con diferentes orígenes).

El trabajo de Spaulding y colaboradores no recupera a los antracotéridos (indicados con flechas rojas) como un grupo natural. ¿Qué pasa aquí?

Lo que pasa es que los caracteres que ellos consideraron hacen que este grupo de mamíferos se fragmente y acabe emparentándose con otros bichos. Esto es un llamado a no tomar todos los análisis filogenéticos como verdaderos, pues en realidad, son sólo hipótesis de relaciones. ¿Cuál fue la solución para poder recuperar a los "abuelitos" de los hipopótamos como monofiléticos? Considerar caracteres importantes en ese grupo y no importantes (o no existentes) en los otros que analizó Spaulding y colaboradores.

Los caracteres dentales eran más importantes que muchos caracteres óseos gruesos según parece, o al menos para los antracotéridos lo son. Figura obtenida de Lihoreau et al. (2015).

Eso fue precisamente lo que se hizo, tomar en cuenta caracteres dentales finos. Pues en los dientes se oculta algo más que la comida... se oculta la historia evolutiva. De tal forma, que en 2010 se hizo un trabajo que ubicó a los antracotéridos como abuelitos de los hipopótamos.

En este trabajo de Orliac et al. (2010) se pone de manifiesto que la familia Anthracotheriidae (en verde claro y obscuro) es en realidad parafilética, pues no incluye a los hipopótamos, que serían antracotéridos derivados.

El trabajo previo señaló que eran los antracotéridos de la subfamilia Bothriodontinae como los ancestros de los hipos, pero se dijo que fueron los de denticiones avanzadas quienes eran responsables de ello. Pero algunos especialistas tenían sus dudas, pues la morfología no coincidía y había una especie de vacío morfológico en los hipopótamos, un "eslabón morfológico perdido". Y este año se encontró esa morfología perdida, sumando a la sorpresa que en realidad, fueron los botriodontinos más primitivos los que dieron origen a los hipopótamos. El bicho que funciona como puente entre antracotéridos e hipopotamoideos fue llamado Epirigenys lokonensis.

Restos fósiles de Epirigenys lokonensis. La barra de escala puede que represente 1 cm y digo puede porque a los autores del artículo, así como a los editores, árbitros y correctores de estilo de Nature se les pasó ese "pequeño detallito" y no lo pusieron. Imagen modificada de Lihoreau et al. (2015).

El nombre de este hipopotamoideo (superfamilia Hippopotamoidea) significa "mandíbula que dio origen a los hipopótamos procedente de Lokone (Kenia)". Data del Oligoceno tardío, de hace unos 26.7 a 28.6 millones de años y su relevancia particular es que demuestra que los hipopótamos son descendientes de los antracotéridos, pero no sólo eso. El hallazgo parece indicar que los antracotéridos son un grupo parafilético que no incluye a los hipopotamoideos avanzados como los hipopotámidos (familia Hippopotamidae). Por lo que la familia Anthracotheriidae no existe como entidad natural.

La filogenia más reciente de hipopotámidos antracotéridos y otras bestias gorditas y bonitas. El taxón que une a los antracotéridos botriodontinos con los hipos es el Epirigenys lokonensis, que está representado entre los dos grandes linajes sombreados. BP: botriodontinos primitivos, BA: botriodontinos avanzados. Modificado de Lihoreau et al. (2015).

En fin, la cosa es que ahora sabemos que los "antracotéridos" son los ancestros de los hipopotámidos. Pero ¿quiénes son los parientes más cercanos de los antracotéridos y cómo se relacionan éstos a las ballenas? Bueno, se relacionan a las obscuras familias Cebochoeridae y Palaeochoeridae, así como a los suidos (familia Suidae) y los tayasuidos (familia Tayassuidae). O al menos eso dice la morfología. El problema nuevamente es que los hipopótamos y los suinos (suborden Suina) no son tan cercanos molecularmente hablando, sólo hace falta mirar el cladograma de Montgelard et al. (1997), el de Spaulding et al. (2009), así como el que yo obtuve para notar que los puercos y el clado que contiene a las ballenas e hipopótamos no están cercanos. Entonces ¿qué sucede?

La duda persiste... ¿qué está más emparentado a los "antracopótamos"?

Según el estudio de 1997 los parientes de los "hipopotallenas" es ambiguo, según el estudio de 2009 los parientes más cercanos son los entelodontes + antracoterios huérfanos, según el estudio de 2010 son los puercos + entelodontes, según mis nervios son los puercos + camellos (o algo entre esos grupos que ya no existe) y según el estudio de 2015 son los puercos obscuros + puercos modernos. Como casi siempre, nos quedamos cortos de respuestas, pues necesitamos más evidencia, más fósiles que llenen y/o echen luz a esas zonas obscuras donde no sabemos bien qué está pasando.

Hipopótamos y ballenas, parientes inesperados. Fotografía de los hipopótamos por Paul Maritz. Foto de la ballena por Whit Welles.

Pero algo sí queda claro, los hipopótamos tienen como parientes vivos más cercanos a las ballenas y comparten con ellas la peculiar característica de tener testículos internos, mientras que el resto de sus parientes vivos cercanos (y no tan cercanos) portan sus "credenciales" por fuera. Así que ahora lo sabes, los parientes más cercanos de las ballenas son los gorditos hipopótamos.


LITERATURA CITADA:

Montgelard, C., Catzeflis, F. M., & Douzery, E. (1997). Phylogenetic relationships of artiodactyls and cetaceans as deduced from the comparison of cytochrome b and 12S rRNA mitochondrial sequences. Molecular Biology and Evolution, 14(5), 550-559. OPEN ACCESS

Spaulding, M., O'Leary, M. A., & Gatesy, J. (2009). Relationships of Cetacea (Artiodactyla) among mammals: increased taxon sampling alters interpretations of key fossils and character evolution. PLoS One, 4(9), e7062. OPEN ACCESS

Orliac, M., Boisserie, J. R., MacLatchy, L., & Lihoreau, F. (2010). Early Miocene hippopotamids (Cetartiodactyla) constrain the phylogenetic and spatiotemporal settings of hippopotamid origin. Proceedings of the National Academy of Sciences, 107(26), 11871-11876. OPEN ACCESS

Lihoreau, F., J.R. Boisserie, F.K. Manthini y S. Ducrocq. (2015). Hippos stem from the longest sequence of terrestrial cetartiodactyl evolution in Africa. Nature communications. 6: 6264.


Links a las otras partes:

PARTE 2

PARTE 1

jueves, 6 de noviembre de 2014

Deinocheirus y su cambio de look

Pareciera que vivimos en la era dorada de los cambios de look. Recientemente el ultrafamoso Spinosaurus acaba de recibir su retocadita y esta vez le tocó a Deinocheirus. Para entender qué sucedió debemos ver las cosas en contexto histórico. Los primeros restos colectados del dinoqueiro (cuyo nombre significa "mano terrible") se encontraron el 9 de Julio de 1965 en el sitio Altan Uul III de la provincia mongola de Ömnögovi. Y sus restos consistían de un par de brazos casi completos, algunas costillas y vértebras.

Los restos de la bestia tal y como se empezaron a recuperar en 1965.

Luego, el dinoquerio recibió su nombre oficial (Deinocheirus mirificus) en 1970, cuando las doctoras Halszka Osmólska y Ewa Roniewicz lo publicaron en la revista Paleontología Polónica (ver fuentes).

Holotipo (Z. Pal. No. MgD-1/6) de dinoquerio.

Desde entonces el dinoquerio ha sido protagonista de múltiples exposiciones de museo y ha tenido importantes apariciones en libros formales y no formales. Con todo ello, lo fragmentario de sus restos lo hizo uno de los misterios dinosaurianos más grandes de todos los tiempos. ¿A qué tipo de dinosaurio pertenecían tremendos brazos?

El dinoqueiro expuesto en España. Fotografía de FunkMonk.


En la descripción original de 1970 se asignó al dinoqueiro a la superfamilia Megalosauroidea y fue descrito como un carnívoro gigante, no sin antes dejarle el texto "faute de mieux", qué básicamente significa "a falta de algo mejor".

Asignación original de Osmólska y Roniewicz del dinoqueiro.

Mucho tiempo después (hasta el 2004), Peter Makovicky, Yoshitsugu Kobayashi y Philip J. Currie asignaron al dinoqueiro al grupo Ornithomimosauria.

Asignación de Makovicky et al. Cf. significa "cónfer" y significa "compara con". Más información sobre esa abreviación aquí.

Sin embargo, la asignación de Makovicky et al. no podía ser aceptada sin más evidencias y en 2006 los investigadores Yoshitsugu Kobayashi y Rinchen Barsbold llevaron a cabo un análisis filogenético que incluía al dinoquerio. La topología recuperada del árbol situaba a Deinocheirus como un ornitomímido, pero había un problema. El dinoqueiro se ubicaba en la base del árbol, por lo que podría ser un ornitomímido o un ornitomomosauroide. Pero las pistas ya apoyaban la idea de que no era un gigantesco carnívoro.

Topología que sitúa al dinoqueiro en la base de los ornitomimosaurios.

Desde entonces la duda asechaba el corazón de los paleontólogos. ¿Era el deinoqueiro un ornitomimosaurio gigantesco? Muchos lo daban por hecho y otros esperaban por una confirmación más certera (un trabajo académico formal). Las dudas comenzaron a disiparse en 2013 cuando se presentó un trabajo interesantísimo en la 73 reunión anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados.

El resumen de la charla del dinoqueiro que inició el pandemonio que se desataría este año.

En dicho trabajo, los investigadores Yuong-Nam Lee, Rinchen Barsbold, Philip Currie y Yoshitsugu Kobayashi presentaron dos esqueletos parciales del deinoqueiro, hallados en 2009. Y como galletita para los curiosos como nosotros, nos dieron información de que el poderoso deinoqueiro era no sólo un ornitomímido, sino además uno robusto y basal. Y no contentos con ello, nos dieron un poco de crema batida en forma de paleobiología dietaria. El dinoqueiro era un colosal vegetariano, pues en la panza de uno de los esqueletos se encontraron más de 1,000 gastrolitos (rocas que tragaban para ayudar en la digestión) de entre 8 y 87 mm de diámetro.

El logo de la gente cool.

Eventualmente las noticias se pondrían más candentes, pues el primero de mayo de 2014, la prensa mongola anunciaba la repatriación de fósiles del dinoqueiro. ¿Y eso qué? Bueno, en la rueda de prensa se presentaron los restos fósiles y las fotos nos sorprendieron a todos los paleofans. La razón es que el cráneo no parecía el de un típico ornitomímido y se asemejaba más a uno de un hadrosaurio (dinosaurios "pico de pato"). La noticia original se puede consultar haciendo clic aquí.

Esta fue la famosa foto del cráneo que sacudió las mentes de los paleofrikis como un servidor. ¿Por qué tenía esa cara de pato? Muchos dijeron "nah, ese cráneo está deforme" o el más divertido "seguro los paleontólogos lo confundieron con uno de un pico de pato, noobs".

Con todo y el escándalo mediático, algunos decidimos esperar. En este blog me solicitaron que hablara de este descubrimiento, pero decidí esperar por prudencia (y porque no tenía mucho tiempo para documentarme adecuadamente). En fin, la cosa es que el 22 de octubre del año presente se publicó el artículo científico del dinoqueiro. Aquel que tanto esperábamos.

El título y autores del artículo del dinoqueiro.

La nueva información procede de dos esqueletos incompletos muy interesantes. Son el MPC-D100/127 y MPC-D100/128. Ambos proceden de la Formación Geológica Nemegt, pero a diferencia del holotipo que procede del sitio Altan Uul III, el esqueleto 127 procede de Bugiin Tsav y el 128 de Altan Uul IV. Se los presento.

Izquierda,  MPC-D 100/127. Derecha MPC-D 100/128. Modificado de Motani et al. (2014).

Como ya es norma en los estudios paleontológicos donde se presentan nuevas especies o nuevos especímenes de especies pobremente conocidas, los autores llevaron a cabo un análisis filogenético. En dicho análisis encontraron que el taxón hermano del dinoqueiro es Garudimimus y el taxón hermano al clado que forman Garudimimus + Deinocheirus es Beishanlong, un ornitomimosaurio gigante.

Porción de la filogenia que muestra las relaciones de parentesco de los ornitomimosaurios. En rojo aparece el dinoqueiro. Modificado de Motani et al. (2014).

Esta filogenia no soporta la idea anterior que el dinoqueiro era un ornitomimosaurio basal, sino que forma parte de un par de grupos avanzados dentro del grupo. ¿Qué hicieron los paleontólogos con esto? Redefinieron el significado de la familia Deinocheridae. Ahora ya no sólo contiene a una especie, el dinoqueiro sino que alberga a Beishanlong y Garudimimus. Los caracteres diagnósticos son un radio y ulna separados, un tubérculo en las garras de las manos ubicado en la parte más próxima a la base de las mismas y una tibia con una gran cresta proyectada hacia adelante y hacia arriba.

Garra del deinoqueiro. Note que su tubérculo está próximo a la base. Fotografía de "Kabacchi".

Brazos del deinoqueiro. Note que los huesos del antebrazo (radio y ulna) están bastante separados. Fotografía de Jacek Plewa.

Porción proximal de la tibia del deinoqueiro. Señalado con la flecha la cresta de la tibia que se extiende hacia arriba y adelante. Modificado de Motani et al. (2014). 

¿Qué pasó con el cráneo? Bueno, los paleontólogos no se equivocaron (sic) y esa cara rara si pertenecía al deinoqueiro. Pero resulta que el cráneo estaba sutilmente deformado. Sin embargo eso no fue problema y se logró reconstruir el cráneo con su apariencia en vida. Entre sus peculiaridades resultó que era más estrecho de lo que se creyó y tenía una mandíbula inferior más robusta.

Cráneo original y restaurado de Deinocheirus mirificus. Tomado de Motani et al. (2014). 

Otra peculiaridad que tiene este "cara de pato" con "manos terribles" es que presentaba unas espinas neurales agrandadas en medio del lomo. Estas soportaban o una joroba o una vela. Los autores de su estudio han decidido que la estructura era una quizá una joroba, pero no descartan la idea de la vela. Algo curioso es que la espina más alta tiene casi la misma proporción de altura con respecto de su centro a las de Spinosaurus.

Doceava vértebra dorsal del dinoqueiro (¡cuántas d's!). Tomado de Motani et al. (2014).

El dinoqueiro no deja de ser curioso y presenta en su cola algunas vértebras fusionadas, lo que llevó a los autores y a los medios a decir que tenía un pigóstilo (si no tienes idea qué es eso haz clic aquí). La cosa es que en realidad no es un pigóstilo como el de las aves, sino que es más similar al de oviraptores y terizinosaurios... Por ello se está pensando en otro nombre, pues esta estructura no es homóloga en aves y dinoqueiros. Detalles anatómicos que otros tendrán que aventarse.

El poderoso ridículo peculiar "pigóstilo" del dinoqueiro. Tomado de Motani et al. (2014). Barra de escala a 5 cm.

La última curiosidad anatómica de este animalito es que tiene un porte muy poco ligero y más bien pesado. Lo que ha llevado a sugerir que no era una especie con adaptaciones cursoriales (para correr), sino más bien una con adaptaciones semi graviportales (para sostener grandes pesos). Y esto queda sustentado por las proporciones de las patas, la ausencia de un punto de inserción para el músculo iliofibular en la tibia y que sus falanges distales (garras) de los pies no son rectas y aguzadas. En cambio, sus "garras" se asemejan más a cascos y de todos los cascos, se parecen mucho a los de los camélidos.

Falanges distales ("cascos") del deinoqueiro. Modificado de Motani et al. (2014). Barra de escala a 10 cm.

Con todo esto uno podría pensar que no hay más sorpresas, pero me dejé lo mejor para el final. Resulta que estos esqueletos no se encontraron desprovistos de todo rastro de la vida de los animales que los dejaron, no. Se logró preservar el contenido estomacal del espécimen MPC-D 100/127. Estos contenidos no sólo corroboran que hay una amplia colección de gastrolitos, sino que además ¡se preservó la "última cena" del animal! ¿Que comía? En este raro caso podemos dejar de especular y ver que el dinoqueiro se alimentaba de ¡peces! Aunque los autores del estudio no descartan el consumo de material vegetal poco resistente.

Contenidos estomacales del espécimen 127. Modificado de Motani et al. (2014).

Con todo esto tenemos ahora una imagen muy distinta del dinosaurio que otrora fuera un misterio. No se trataba de un asesino gigante como mis libros de niño sugerían, sino de un enorme come peces y posible vegetariano que evolucionó a partir de ancestros ágiles y corredores. Esto nos recuerda de nueva cuenta lo muy poco que sabemos del pasado y que aún aguardan muchas sorpresas en el registro fósil.

Y ahora, unas reconstrucciones.

Esta es la reconstrucción "oficial", hecha por el artista Michael Skrepnick. Personalmente no me gusta que las plumas de los brazos sean tan raras y se presenten en un patrón que no existe en ninguna criatura emplumada, ni viva, ni extinta.


Mi cerebro de pollo olvidaba este hermoso esqueleto reconstruido. La barra de escala es a 1 m este es el esqueleto "oficial" según aparece en Motani et al. (2014).


Esta reconstrucción es del artista Andrey Atuchin. Igual tengo problemas con el patrón de plumaje de "manos desnudas", pero la cobertura es más amplia.


Los dinoqueiros coloridos de Luis V. Rey. Sigo inconforme con las manos pelonas, pero el diseño con carúnculas inflables es genial.


Luego del anuncio de la joroba en la 73 reunión anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, Joschua Knuppe llevó a cabo esta reconstrucción.


Antes de saberse lo de la cabeza, el artista Asher Elbein nos presentó esta joya sin manos pelonas. Lástima por la cabeza.


Interesante caricatura del deinoqueiro. Hilarante. Pero no la tomen como reconstrucción, era sólo para alentar el humor. Arte por Fred Wierum.


Deinoqueiros forrajeando peces como debieran. Arte por Fred Wierum.


Un dinoqueiro levantando a un dromeosaurio con la boca. Quizá le estorbó. Arte por Elijah Shandsheight.


Y finalmente, mi favorito dinoqueiro, hecho por Ville Sinkkonen. Este pareciera más una foto que una pintura digital.


FUENTES:

Kielan-Jaworowska, Z. y N. Dovchin (1972). Narrative of the polish-mongolian palaeontological expeditions 1963-1965.  OPEN ACCESS

Osmólska, H. y E. Roniewicz. (1970). Deinocheiridae, a new family of theropod dinosaurs. Palaeontologia Polonica (21): 5–19. OPEN ACCESS

Weishampel, D. B., Dodson, P., & Osmólska, H. (Eds.). (2004). The dinosauria. Univ of California Press. VISTA PREVIA DISPONIBLE

Kobayashi, Y., & Barsbold, R. (2006). Ornithomimids from the Nemegt Formation of Mongolia. Journal-paleontological sociery of Korea. 22(1), 195. OPEN ACCESS

Lee, Y., Barsbold, R., Currie, P., Kobayashi, Y. y Lee, H. (2013). New specimens of Deinocheirus mirificus from the late Cretaceous of Mongolia. 73th annual meeting of the Society of Vertebrate Paleontology. Supplement to the online Journal of Vertebrate Paleontology. Octubre 2013. 161 p. OPEN ACCESS

Lee, Y. N., Barsbold, R., Currie, P. J., Kobayashi, Y., Lee, H. J., Godefroit, P., ... & Chinzorig, T. (2014). Resolving the long-standing enigmas of a giant ornithomimosaur Deinocheirus mirificus. Nature.



Este post es parte del X Carnaval de Geología edición 2014, al que nos sumamos con gusto y con este aporte. Si les interesa pueden hacer clic en esta liga para ver artículos de las ediciones pasadas (alojados en Biblioteca de investigaciones).


¡Que una alta de sedimentación guíe sus vidas!


lunes, 27 de octubre de 2014

El cuento chino del mamut emperador

En 1858 el eminente paleontólogo Joseph Leidy describió unos restos de mamut encontrados en el río Niobrara (Nebraska, EUA) y como era la costumbre de la época, los asignó a una nueva especie. El nuevo mamut fue "bautizado" con un nombre épico y poderoso: Elephas imperator, el elefante emperador. Y durante mucho tiempo, el nombre permaneció sin ser perturbado, hasta que se re-nombró como Mammuthus.

Joseph "el guapo" Leidy, tal y como era en 1870. Fotografía de Gilbert Studios, Filadelfia.

Los que se atrevían a juzgar su validez se encontraban cara a cara con la horda de zombifans (profesionales y amateurs) del trompudo emperador. Esta legión de defensores en realidad lo defendían por razones muy mundanas. Es que era famoso y lo dibujaban por todos lados, tenía un nombre demasiado cool como para sinonimizarlo con otro más "feo" y porque su edad no estaba clara. Así es, pecaminoso como pudiera ser, se armaban tremendos debates sin siquiera tener una fecha asignada a los restos. ¿Esto qué? Bueno, pues que sin el rango temporal, de poco sirve hacer comparaciones morfológicas con otros trompudos norteamericanos. Quedaba claro que era un mamut (del género Mammuthus), pero no quedaba claro de cuándo a cuándo vivió.

El poderoso "mamut emperador" a punto de hacer puré de gatito, por el fantabuloso artista Zdeněk Burian.

Todo esto cambió cuando dos trabajos con ópticas independientes trabajaron el problema. El primero es el de Bell y colaboradores del 2004, donde se establecen las edades de mamíferos norteamericanas (NALMAs) considerando desde el Cretácico tardío, hasta el Holoceno. Estos autores indicaron que (contrario a lo que otros decían sin los pelos del mamut a mano), los mamutes ingresaron a Norteamérica hasta el Irvingtoniano, hace unos 1.55 millones de años. Por ello, el mamut emperador no pudo haber habitado Norteamérica durante el Plioceno (lo siento Wikipedia, para variar estás mal). 

Con fecha de 27 de Octubre de 2014, Wikipedia muestra esta mala información. Lectores, desconfíen de ese sitio y úsenlo bajo riesgo propio. PS. si lo ven modificado después, de nada.

La otra fuente de la perdición del trompudo es un estudio publicado en 2003 (y otro del 2005) por el mayor estudioso de proboscídeos de Norteamérica, Larry D. Agenbroad. En este estudio se re-visita el caso de las edades de mamutes y se vuelve a asignar al mamut emperador como un sinónimo de Mammuthus columbi, el mamut columbino. El primero en intentar asesinar al emperador fue V. J. Maglio, quién en 1973 hizo un estudio dental del soberano. Sin embargo, Maglio tuvo misericordia y lo colocó en dos formas, una "primitiva" y otra "avanzada". Y aunque Maglio en realidad exterminó el nombre, diciendo que los primitivos eran M. meridionalis y los avanzados M. columbi, pocos escucharon esta parte. Por lo que se alega que M. imperator es del Irvingtoniano (Pleistoceno medio), mientras que el M. columbi es del Rancholabreano (Pleistoceno tardío), pero en realidad el famoso mamut emperador usado como referencia morfológica es el de Rancho La Brea (California, EUA), que es de una edad rancholabreana (oops).

Esculturas de mamutes en Rancho La Brea, Los Ángeles, California. Foto tomada de este sitio.

Se dice que M. imperator y M. columbi coexistieron y claro que lo hicieron, ¡si son la misma especie! Otra fuente de chisme es que los emperadores eran gigantescos, mientras que los columbinos eran más pequeños... Esto es parcialmente cierto, pero resulta que el material original de imperator son dientes aislados y fragmentarios, por lo que es difícil saber si en realidad era muy grande (al menos el holotipo). Lo que pasó es que individuos posteriormente descubiertos se asignaron a imperator y de ahí surgió la mega-talla. La leyenda final cuenta que las defensas del emperador se traslapan, mientras que las del columbino no. Bueno, si consideras a los machos viejos como emperadores y a las hembras y machos jóvenes como columbinos podría uno tener razón. Pero así no funcionan las especies, no asignamos machos viejos a una y a los demás a otra. Y recordemos, sólo los M. columbi gigantes han sido asignados a M. imperator, algo erróneo en todo sentido.

Y bueno, ahora les dejo la mejor reconstrucción que existe (según mi mísero criterio) de Mammuthus columbi, el verdadero emperador del Pleistoceno norteamericano. Fantabuloso arte de Sergio de la Rosa.


De esta discusión se desprenden las siguientes conclusiones:
- Mammuthus imperator es un nombre no válido.
- M. imperator representa individuos viejos de Mammuthus columbi.
- M. columbi entonces tiene una distribución temporal que va del Irvigntoniano al Rancholabreano (Pleistoceno medio a tardío de Norteamérica).

Espero que el tema les haya gustado. No olviden compartir el blog entre sus amistades y en donde les plazca. Y recuerden, este espacio es para ustedes, dejen un comentario.


FUENTES:

- Leidy, J. (1858). «Notices of remains of extinct vertebrata, from the Valley of the Niobrara River, collected during the Exploring Expedition of 1857, in Nebraska under the command of Lieut. G.K. Warren, U.S. Top. Eng. By F.V. Hayden, Geologist to the Expedition.». Proceedings of the Academy of Natural Sciences,Philadelphia 10: pp. 20–29.

- Agenbroad, L. D., 2003 - New absolute dates and comparisons for California’s Mammuthus exilis - in: Reumer, J.W.F., De Vos, J. & Mol, D. (eds.) - ADVANCES IN MAMMOTH RESEARCH (Proceedings of the Second International Mammoth Conference, Rotterdam, May 16-20 1999) - DEINSEA 9: 1-16 [ISSN 0923-9308] Published 24 May 2003.

- Bell, C. J., Lundelius Jr., E. L., Barnosky, A. D., Graham, R. W., Lindsay, E. H., Ruez Jr., D. R., Semken Jr., H. A., Webb, S. D. y Zakrzewsky, R. J. 2004. Chapter 7: The Blancan, Irvingtonian and Rancholabrean Mammal Ages. En M. O. Woodburne (ed.), Late Cretaceous and Cenozoic mammals of North America: Biostratigraphy and Geocronology. Columbia University Press. New York, U.S.A. 319pp.

- Agenbroad, L. D. (2005). North American proboscideans: Mammoths: The state of knowledge, 2003. Quaternary International, 126, 73-92.