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domingo, 20 de mayo de 2018

La extinción de los ictiosaurios

¿Conoce usted a los ictiosaurios? Si es un paleofan, ¡seguro que sí! Se trata de esos reptiles acuáticos con forma de delfín, a los que la gente suele referir (erróneamente) como "dinosaurios acuáticos". Los ictiosaurios evolucionaron por allá del Triásico, hace unos 250 millones de años, unos 20 millones de años antes que los famosos dinosaurios. Y vivieron hasta el Cretácico cuando se extinguieron.

Shonisaurus popularis y Californosaurus perrini, un par de ictiosaurios del Triásico. Arte de Todd Marshall.

Seguramente muchos pensarán que los ictiosaurios perecieron junto con el resto de fauna icónica del Mesozoico durante los eventos del K/Pg, que incluyeron actividad volcánica en la India (las Deccan Traps) y el famoso impacto de Chicxulub. Si es así, me temo que tengo malas noticias... En realidad, los pobres ictiosaurios desaparecieron de la faz de la tierra antes del cierre dramático del Cretácico. El grupo estaba extinto para el Cretácico tardío, pero en su fase temprana. El último ictiosaurio registrado vivió en lo que hoy es Europa, hace unos 94.7 millones de años, durante un lapso conocido como "Cenomaniano". Es decir, 28.7 millones de años antes del final de los dinosaurios no avianos.

Temporalidad de los sucesos relatados en esta entrada. Silueta de ictiosaurio de Nobu Tamura.

Las ideas del por qué ocurrió esto son muy variadas. La mayoría suponen que existió competencia entre los ictiosaurios y otros reptiles marinos, como los emergentes mosasaurios, que acababan de evolucionar y que presuntamente, eran tan buenos depredadores que extinguieron a los pobres "delfinosaurios" por exclusión competitiva.

Los mosasaurios son los sospechosos de haber aniquilado a los ictiosaurios. Acá vemos unos tras un cadáver de dinosaurio que flota en el mar. Arte de Julio Lacerda.

Según un estudio publicado recientemente, los ictiosaurios vieron dos eventos de extinción, el primero hace unos 100 millones de años y el segundo, hace unos 95. El primer evento, extinguiría por completo a los ictiosaurios del Océano Índico y diezmaría fuertemente al resto de los ictiosaurios del mundo. Ya para el segundo evento, sólo quedaban un par de taxones, limitados a Europa y a Norteamérica, ambos del género Platypterygius.

Platypterygius bannovkensis, un representante del género que se convertiría en el último de los ictiosaurios. Arte por Andrey Atuchin.

En el nuevo estudio se sugiere que durante el tiempo en el que los ictiosaurios vieron su fin, los ecosistemas oceánicos se estaban reconfigurando y el entorno estaba cambiando (se hacía más cálido y se abrían nuevas zonas poco profundas). Los ictiosaurios del lapso anterior a sus dos pulsos de extinción mostraban poca disparidad morfológica, lo que sugiere una baja capacidad de adaptación, que los puso en riesgo de desaparecer. Esto supone que más que la competencia en sí, fue una combinación de ambiente cambiante, más incapacidad de competir, lo que puso fin a este magnífico grupo de reptiles. Una verdadera lástima.

Fuente principal (artículo libre):
Fischer, V., Bardet, N., Benson, R. B., Arkhangelsky, M. S., & Friedman, M. (2016). Extinction of fish-shaped marine reptiles associated with reduced evolutionary rates and global environmental volatility. Nature communications, 7, 10825.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Sangre de ictiosaurio

Los ictiosaurios son el ejemplo clásico de evolución convergente. El fenómeno por el cual, un grupo de organismos adquiere características similares a otro grupo con el que no guarda relación evolutiva estrecha. En biología se enseña siempre a los ictiosaurios como el ejemplo perfecto de convergencia con los delfines, pues ambos grupos de animales comparten más de 20 características en común. A pesar de estar separados en el tiempo por decenas de millones de años.

Ejemplo clásico de convergencia. Ilustraciones de Satoshi Kawasaki.

Hace unos días se publicó en la revista Scientific Reports, un estudio que no sólo sorprende por lo raro de lo encontrado, sino que además ofrece un ejemplo más de convergencia evolutiva. Resulta que los científicos encargados del estudio revisaron un nódulo de roca que contenía en su interior un hueso de ictiosaurio de hace aproximadamente 182.7 millones de años, de la parte final del Jurásico temprano. El hueso era una vértebra de un animal que según la composición química del mismo, tenía un lugar  trófico alto en su ecosistema, los investigadores asumen que se alimentaba de calamares y peces.

El nódulo que estudiaron los científicos y sus partes. Si nos preguntamos ¿cómo diablos es que se conservaron estructuras delicadas ahí, la respuesta está dada por el anillo de pirita (hierro). Según la Dra. Mary H. Schweitzer (desprestigiada por muchos al creer que sus células de dinosaurio eran falsas), propuso un modelo en 2014 en el que el hierro era esencial para preservar cosas extremadamente delicadas como vasos sanguíneos, células e incluso, ADN. Link al estudio. Imagen modificada de Plet et al. (2017).

La parte interesante es que cuando estudiaron el hueso, este tenía restos de tejidos blandos. En específico, fibras de colágeno y lo más increíble: células sanguíneas. Estas se pueden apreciar con dos morfologías, una de glóbulos rojos (eritrocitos) y otra de células similares a glóbulos blancos (leucocitos). Cuando uno mira los eritrocitos, aprecia que tienen una forma bicóncava y aplanada, a manera de dona (donut) no perforada. Cualquier persona más o menos familiar con su propia biología podría pensar que estos eritrocitos son "normales", después de todo, son idénticos a los nuestros.

Fotografías con microscopio electrónico de las estructuras encontradas en el hueso de ictiosaurio. A-C fibras de colágeno, D-E glóbulos rojos. Imagen tomada de Plet et al. (2017).

Pero la cosa es que los eritrocitos humanos y los del resto de los mamíferos tienen esa forma porque carecen de núcleo. Nuestros glóbulos rojos no pueden fabricar casi nada y no tienen centro de control genético que les permita dividirse (en vez de dividirse, los fabrican células especiales en la médula ósea). A cambio, son mucho más eficientes para transportar hemoglobina y por consiguiente, los gases de la respiración como el oxígeno y el dióxido de carbono. Si miramos los eritrocitos de otros animales como reptiles, anfibios y aves (así como de dinosaurio), notaremos que tienen núcleos, lo que les permite dividirse en el torrente sanguíneo de forma directa, pero al hacerlo, sacrifican espacio que podría ser usado para acarrear más hemoglobina y por ende, más gases respiratorios.

Comparación de glóbulos rojos de ranas (frog), tortugas (turtle), humanos (human), aves (bird) y peces (fish). Las medidas están en micras. La parte que se tiñe es el núcleo. Note cómo en humanos no se tiñe nada, mientras que en el resto de vertebrados, el núcleo es evidente. Figura tomada de 3dham.

Regresemos a los eritrocitos de los ictiosaurios. ¿Qué notamos? Pues que ¡son idénticos a los de mamífero! Son glóbulos sin núcleo. Esto no sólo suma una convergencia más al ejemplo de los delfines vs ictiosaurios, sino que, además, nos indica que estos reptiles marinos eran súper eficientes para respirar. ¡Y no es para menos! Pues, según los científicos, esta adaptación surgió como respuesta a los bajos niveles de oxígeno atmosférico de cuando los ictiosaurios aparecieron en los océanos. Esta ventaja ventilatoria supuso un mayor éxito por parte de estos depredadores y los convirtió en los reyes de los océanos.

Estructuras que los autores aluden a posibles glóbulos blancos (WBC-like structure), indicadas en el panel B con los números 2 y 3. Imagen tomada de Plet et al. (2017).

Fuente
Plet, C., K. Grice, A. Pagès, M. Verrall, M. J. L. Coolen, W. Ruebsam, W. D. A. Rickard y L. Schwark. (2017). Palaeobiology of red and white blood cell-like structures, collagen and cholesterol in an ichthyosaur bone. Scientific Reports. 7(13776): 1-10.



*NOTA*
Algunos han señalado que las estructuras identificadas como glóbulos no son tal cosa porque son mucho más pequeñas que los glóbulos de mamíferos, que de por sí son bastante pequeños. Sin embargo, no se conocen estructuras celulares con esas formas tan particulares, tampoco en bacterias que fueran el resultado de contaminación, por lo que, la hipótesis de que son glóbulos miniatura, se sostiene.

Tamaño de glóbulos rojos en distintos vertebrados. Note cómo los de los mamíferos son mucho más pequeños, llegando a las 3.9 micras. Los del ictiosaurio reportado por Plet y colaboradores, miden entre 1.7 y 2.5 micras. Imagen tomada de Lepman Lab.


jueves, 16 de junio de 2016

Cinco cursos en línea que no te puedes perder

Hola que tal estimados lectores, en esta ocasión les comparto cinco cursos en línea que definitivamente, no se pueden perder. Estos cursos forman parte de la plataforma educativa online Coursera y se ofrecen de forma gratuita por prestigiosas universidades. Se los presento:

1. Dino 101: Paleobiología de dinosaurios.

En este enlace podrás acceder al curso, haz clic aquí para ver.

Este curso es ofertado por la Universidad de Alberta (Canadá), fue diseñado por los paleontólogos Philip John Currie y Angelica Torices; es impartido por Betsy Kruk (una excelente instructora) y tiene invitados especiales como Victoria Arbour, experta mundial en anquilosáuridos. En este curso introductorio a los dinosaurios podrás aprender cuestiones de su clasificación, evolución, biología, origen y extinción a lo largo de doce semanas, un tiempo que seguramente encontrarás muy, pero muy valioso. Aún si eres un erudito en el conocimiento pop de dinosaurios, seguramente encontrarás que el curso te enseña un par de cosas nuevas.

Video introductorio del curso.

2. Paleontología: Dinosaurios terópodos y el origen de las aves.

Haz clic en este enlace para ir al curso.

Este curso también fue creado por el equipo de paleontólogos de la Universidad de Alberta. Esta vez, quien nos guía por el curso será el Dr. Scott Persons, un paleontólogo que tiene una excelente capacidad comunicativa y que realmente transmite su gusto por esta ciencia. En este curso aprenderás sobre anatomía de las aves, de los dinosaurios terópodos, el cómo evolucionaron (y radiaron) las aves y finalmente, tendrás un panorama sobre los grupos que componen la porción del árbol evolutivo de los dinosaurios relacionada al origen de las aves. Te encontrarás con sorpresas y viejos conocidos. Si te gustan las aves o los dinosaurios, este curso es para ti. Tiene una duración de cinco semanas y vale completamente la pena.

Video introductorio del curso.


3. Paleontología: Evolución temprana de los vertebrados

Haciendo clic aquí podrás ir al curso.

Este es otro curso impartido por la Universidad de Alberta que tiene como instructor a Scott Persons, aunque esta vez, su diseño corrió a cargo de la Dra. Alison Murray. ¿Te gustan los peces y no sólo para comer? Entonces este curso será de tu total interés. A lo largo de cuatro semanas verás cómo surgieron los vertebrados, qué condiciones propiciaron su evolución, radiación adaptativa y qué grupos conforman la base del gran árbol evolutivo de los vertebrados, todo hasta llegar al origen de los animales con patas: los tetrápodos. Un gran curso para los que saben de vertebrados acuáticos vivos o extintos y también para los que -como yo- no sabemos mucho de estos animales.

Video introductorio del curso.


4. Paleontología: Antiguos reptiles marinos

Un clic en este enlace y te llevará al curso.

Otro curso de la Universidad de Alberta, diseñado por Michael Caldwell e impartido por Scott Persons. En tan solo cuatro semanas aprenderás una tonelada de cosas relacionadas a reptiles marinos extintos, su origen, evolución, anatomía y adaptaciones. El curso está dividido en grupos biológicos, salvo por la primer semana, que trata sobre el problema de adaptarse a la vida en el agua. En semanas subsecuentes se habla sobre ictiopterigios (siendo los ictiosaurios sus miembros más conocidos), sauropterigios (que incluye a los famosos plesiosaurios) y mosasauroides. Algunos grupos se dejan de lado, pero vale la pena tomar este curso que es muy, pero muy enriquecedor.

Video introductorio del curso.


5. Orígenes - Formación del Universo, el sistema solar, la Tierra y la vida

Haz clic en este enlace para ir a la página del curso.

Dejemos de ser exclusivamente paleontológicos y entremos a un curso dictado por la Universidad de Copenhague, Dinamarca. Este curso es mucho más amplio y complejo que los pasados (eso no hace que los que acabamos de ver sean malos). Esto se debe a que el tema que toca es uno muy, pero muy grande: los orígenes. Otrora considerado tabú por la ciencia, hoy los orígenes son la mejor de las formas que tenemos para comprender aspectos, fenómenos y objetos naturales. En este curso los orígenes se tocan en 12 semanas donde se ve el origen de: el Universo, los elementos, las estrellas, el sistema solar, la tierra, la atmósfera, la hidrósfera, la vida, el mundo microbiano, la explosión cámbrica, los eucariontes, los animales, la atmósfera oxidante, las plantas, los insectos, las extinciones, dinosaurios, aves, la humanidad, etc. Es con mucho, el más amplio de los cursos aquí presentados y es impartido por una plétora de investigadores de alto nivel. Si te interesan estas cuestiones, no dudes en inscribirte al curso.


Video introductorio del curso.

Las ventajas de tomar estos cursos son muy amplias, desde enriquecer el currículo, hasta el loable hecho de aprender. Sin embargo estimado lector, usted tendrá que tener cierto dominio del idioma en el que se dictan los cursos: inglés. Si no sabe inglés, le será prácticamente imposible tomar estos cursos... Pero vamos, ¡no se desanime! Pues en la mayor parte de los cursos existen subtítulos que puede activar e ir traduciendo. Si se quiere, se puede. Y si le interesan más cursos, en Coursera.org podrá acceder a más de ellos.

Así que sin más, me retiro por hoy.
Agradezco a David Cabezas Sanchez por sugerirme hacer esta entrada.

jueves, 4 de junio de 2015

Algunas paleonoticias

Hola que tal lectores. Una disculpa por no publicar tan seguido, pero el deber llama y últimamente me ha estado gritando al oído. En fin. Les traigo unas cuantas noticias que podrían encontrar interesantes, contadas desde una perspectiva peculiar. Espero les guste.

1. Noticias con olor a pescado...

El mundo de los bichos acuáticos fusiformes nos ha dado unas cuantas novedades. Entre ellas tenemos una nueva especie de celacanto de agua dulce de Europa. ¿Qué tiene de especial? Bueno, que es de una familia (Mawsoniidae) de celacantos que se supone arribó a Europa hasta bien entrado el Cretácico, pero éste pez (Trachymetopon liassicum) ¡data del Jurásico! ¡Wololo! Esto supone que hay que cambiar algunos renglones en el libro de la historia biogeográfica de los celacantos mesozoicos.

Preciosura de ilustración de Trachymetopon liassicum, tomada de Dutel et al. (2015), ojalá hubieran dicho de quién es. Si lo sabes, deja un comentario diciéndonos. Barra de escala a 50 cm.

Luego llega otra noticia que no es de "pescados" (no me coman ictiólogos), pero huele a ellos y seguro se los comía. Se trata del hallazgo del ictiosaurio más grande encontrado en Inglaterra. Es del género Ichthyosaurus y medía unos tres metros de largo hasta donde se les tuerce la cola para formar la aleta de la cola. Lo interesante acá es que ¡esto se sabe a partir de una única aleta pectoral! Pero cómo ¿con magia? Nope. Con el poder de las matemáticas (ejem, *estadística) se pudo conocer las dimensiones del dueño de la "manita" aún sin tener todo el esqueleto. Esto, midiendo muchos especímenes completos de Ichthyosaurus. Como morfómetra que soy esto me resulta interesante, muy interesante y nos habla del poder predictivo de la estadística, así como de la valiosa lección: si vas a entrar a estudiar biología porque "no hay matemáticas", mejor piénsalo de nuevo.

Aleta en cuestión (YORYM 2005.2411). A) Vista de la palma de la aleta, B) vista del dorso de la misma aleta. Tomado de Massare et al. (2015). Barra de escala a 10 cm.

Y ahora un par de "quesos" suizos. Se trata del hallazgo y descripción de dos nuevas especies de peces del género Saurichthys. Estos peces eran unos bichos alargados, con cara de pterosaurio (en serio, incluso se han confundido restos de ellos con pterosaurios), que no tienen parientes vivos. Aunque son "huérfanos fósiles" fueron muy abundantes durante el Triásico. Las nuevas especies son S. breviabdominalis y S. rieppeli. La importancia de estos peces radica en que su estudio permitió inferir que algunos de estos peces estaban experimentando especiación simpátrica (el "simpático" fenómeno de generación de nuevas especies en el mismo rango geográfico que las especies parentales). Genial ejemplo para los paleobiogeógrafos, tomen nota para sus clases.

Los fósiles (hermosos si me preguntan) de los peces en cuestión. Collage hecho a partir de imágenes tomadas de Maxwell et al. (2015).

¿Cuáles son las posibilidades de encontrarte un fósil importante en una urbe de casi siete MILLONES doscientas mil personas? Pues las probabilidades se vieron superadas por el hallazgo de un pez fósil en Hong Kong. El pequeñuelo es el primero encontrado en esa localidad y pertenece al género Paralycoptera. Los fósiles datan del Cretácico temprano (146.6 ± 0.2 Ma) y no sólo son importantes como mera curiosidad, sino que también extienden hacia atrás el rango geológico de ese género de pez en ¡al menos 40 millones de años!. Para mi, esto nos enseña que hay mucho que aprender e incluso de lugares insospechados, como el siguiente hallazgo.

Fósil de Paralycoptera en ceniza del Cretácico tardío... Aaah, estos casos excepcionales son geniales. Fotografía tomada de 

La última de las noticias pescadosas tiene que ver con el hallazgo de otro pez en un sitio inesperado: en una construcción ubicada en Calgary, Canadá. Pero lo más inesperado fue que este fósil de pez casi acaba en manos de un museo creacionista... El colector del fósil fue Edgar Nernberg, un conocido creacionista de Alberta que al ver el fósil decidió mejor llamar a un paleontólogo. ¡Y que bueno que lo hizo! Pues un creacionista sólo hubiera dicho "Oh si, esto es otra prueba del diluvio universal"... En cambio, el pez resultó ser de gran utilidad científica, pues data del Paleoceno (ca. 60 Ma), una época de la que poco se sabe de la vida de Alberta. El pez (y otros más encontrados en la construcción) ya están bajo resguardo en el Royal Tyrrell Museum. La lección del día: nadie sabe para quién trabaja.

Pez fósil del Paleoceno de Calgary, Canadá. ¿Lindo, no?

2. Historias humanas.

Dejemos de lado a los fusiformes y visitemos a nuestros primos lejanos...
La primer noticia tiene que ver con un estudio de esos que son raros en nuestros parientes homínidos extintos: el análisis de aquello que no es cráneo o dientes (denominado postcráneo). Resulta que al estudiar varios restos se pudo saber el tamaño corporal aproximado de esos humanos antiguos (del género Homo, pero de especies indeterminadas) y al analizar estas tallas se concluyeron cosas interesantes. La primera es que las tallas corporales aumentan conforme pasa el tiempo (algo que se sospechaba pero que aún hoy se dudaba) y que este aumento está relacionado con el sedentarismo en áreas más estrechas. Los autores del estudio concluyeron eso tras ver un incremento considerable de talla entre las poblaciones africanas de humanos antiguos y las que estaban fuera de África, especialmente las de Dmanisi, Georgia.

Restos de homínidos primitivo. Fotografía de Jay Stock.

Ok, ser grande da ventajas, pero ¿una vez que los humanos antiguos se hicieron grandes estaban a salvo de los carnívoros? Nope. Y de eso se trata el siguiente estudio. Se analizaron las marcas dejadas en los huesos de neandertales por mamíferos carnívoros de tres grupos: cánidos, félidos y úrsidos. ¿Y que encontraron? Cosas interesantísimas. 1) los neanders no tenían mucha suerte y acababan siendo atacados por carnívoros muy frecuentemente y 2) los carnívoros tenían zonas preferidas para mascar a nuestros primos. Los "tiernos ositos" dejaron considerables marcas en los miembros delanteros de sus víctimas. Los "lindos gatitos" iban tras el cuello y cabeza de sus atolondradas víctimas bípedas. Y finalmente, los "lindos perritus" atacaban cuello, cabeza, manos y pies...

Zonas corporales analizadas y porcentaje de aparición de marcas producidas por carnívoros en neandertales. Collage a partir de Camarós et al. (2015).

Estos patrones sugieren que (y aquí estoy hablando por mí y no por los autores del artículo) los encuentros con osos eran principalmente de carácter defensivo, mientras que los de los gatos muestran un patrón típico de cacería (donde los neanders eran la presa) y los perros de una cacería bastante violenta (quizá en grupos). Esto último o bien es evidencia de escenas súper dramáticas o bien, que los neanders eran pésimos entrenadores de lobos (chiste gente, chiste... malo, pero mío).

Al leer esta noticia no pude sino pensar en esta obra del maestro Zdeněk Burian donde vemos a un grupo de neandertales luchando con un oso de las cavernas (Ursus spelaeus).

Y bueno por ahora es todo, en breve escribiré sobre las noticias escamosas y dinosaurianas... Oh y sobre el nuevo tiburón gigante del Mesozoico. Calma, hay tiempo para todo. Saludos hasta donde estés y que tengas un excelente día.


FUENTES:

Dutel, H., Herbin, M., & Clément, G. (2015). First occurrence of a mawsoniid coelacanth in the Early Jurassic of Europe. Journal of Vertebrate Paleontology, (ahead-of-print), e929581.


Maxwell, E. E., Romano, C., Wu, F., & Furrer, H. (2015). Two new species of Saurichthys (Actinopterygii: Saurichthyidae) from the Middle Triassic of Monte San Giorgio, Switzerland, with implications for character evolution in the genus. Zoological Journal of the Linnean Society, 173(4), 887-912. ACCESO LIBRE


BBC News. (2015). Alberta 'creationist' finds 60m-year-old fish fossils. Consultado el 04/06/2015.

Will, M., & Stock, J. T. (2015). Spatial and temporal variation of body size among early Homo. Journal of human evolution, 82, 15-33. ACCESO LIBRE

Camarós, E., Cueto, M., Lorenzo, C., Villaverde, V., & Rivals, F. (2015). Large carnivore attacks on hominins during the Pleistocene: a forensic approach with a Neanderthal example. Archaeological and Anthropological Sciences, 1-12. ACCESO LIBRE


martes, 8 de abril de 2014

¿Todos negros?

El color en los animales tiene una amplia gama de tonos y de funciones. Hay coloraciones para pasar desapercibidos (crípticas), para advertir que se es venenoso (aposemáticas), para imitar a otros organismos o cosas (miméticas), para esconder la silueta (rayadas) o para atraer pareja (de cortejo). De todas estas funciones, la cripsis es la que tiene la mayor cantidad de variantes, desde la generación de animales transparentes o plateados, hasta la presencia de animales sombreados de forma diferencial.


Distintos tipos de coloraciones. Arriba izquierda, el lagarto Agama aculeata con su coloración críptica. Arriba derecha, la serpiente Micrurus tener con su coloración aposemática. En medio izquierda, el insecto palo Ctenomorpha chronus y su coloración/forma mimética. En medio derecha, la cebra Equus zebra con su patrón de disruptivo de rayas. Abajo izquierda, el pavoreal Pavo cristatus y su coloración para atraer al sexo opuesto. Abajo derecha, las medusas Aurelia aurita con una coloración translúcida. Fotografías con licencia Creative Commons.


Durante mucho tiempo, la coloración de las criaturas prehistóricas era terreno donde la imaginación hacía de las suyas y la ciencia nada podía hacer para decirnos con "los pelos en mano" de qué color era tal o cual criatura. Los artistas desbocaron la imaginación y algunos de ellos usaban coloraciones de animales modernos para reconstruir a aquellos que se habían ido. Eso era la regla, hasta la "revolución de los melanosomas". Pero ¿qué es eso? Un melanosoma es un orgánulo celular que contiene el pigmento conocido como melanina, el pigmento más común en los animales (en forma de eumelanina). Dependiendo de la cantidad y ubicación de los melanosomas, se producen diferentes patrones. Pero nunca se habían registrado en animales prehistóricos marinos.

 Melanosomas en fósiles de pluma fósil y moderna. Tomado de Vinther et al. (2008). The colour of fossil feathers.

A inicios de este año, se publicó un estudio que consideraba dos aspectos para estudiar coloraciones en criaturas marinas. 1) Estudios geoquímicos para corroborar la presencia de eumelanina. 2) El estudio microscópico de los melanosomas. Al parecer, los autores encontraron que tanto tortugas laúd como mosasaurios e ictiosaurios tenían una coloración negra; misma que sugieren era uniforme en algunos ictiosaurios. Esto último contrasta sobremanera con lo esperado, pues se pensaba que una coloración obscura en el dorso y clara en el vientre era lo esperado.


 Reconstrucción a color real de las criaturas estudiadas. Arte de Stefan Sølberg. (Imagen muy grande).

Este estudio es novedoso y sujeto a muchísimas críticas, siendo la más fuerte que la presencia de eumelanina no significa siempre colores obscuros intensos y que este aspecto no fue evaluado. Como fuere, este nuevo descubrimiento es sumamente importante para entender la evolución del color en las criaturas marinas.

FUENTE PRINCIPAL:
Lindgren, J., Sjövall, P., Carney, R. M., Uvdal, P., Gren, J. A., Dyke, G., ... & Polcyn, M. J. (2014). Skin pigmentation provides evidence of convergent melanism in extinct marine reptiles. Nature.

viernes, 14 de febrero de 2014

Parir antes de nadar

Hoy se hizo público un estudio que ha azotado a los medios, quienes aturdidos sacuden la red con malas interpretaciones de lo que realmente dice la investigación original. Para no entrar en una plétora de correcciones, les presento el resumen en español del artículo original:

RESUMEN EN ESPAÑOL:
El viviparismo en reptiles marinos mesozoicos ha sido considerado tradicionalmente como una adaptación acuática. Aquí nosotros reportamos un nuevo espécimen fósil que contradice fuertemente esta interpretación tradicional. El nuevo espécimen posee los embriones de reptiles marinos mesozoicos más antiguos por 10 millones de años a otros registros previos. El fósil pertenece a Chaohusaurus (Reptilia, Ichthyopterygia), que pertenece a los reptiles marinos mesozoicos más antiguos (ca. 248 millones de años, durante el Triásico temprano).  Este espécimen excepcional captura a un embrión articulado en posición de alumbramiento, con el cráneo recién emergiendo de la pelvis materna. Su postura de cabeza primero, que es poco probable que sea una condición de nacimiento de cola, indica fuertemente un origen terrestre de la viviparidad, en contraste a la visión tradicional. La postura de cola primero en ictiopterigios derivados, convergente con la misma condición en cetáceos y vacas marinas, es por lo tanto una característica secundaria. Hasta ahora se desconoce el origen inequívoco del viviparismo en amniotas, un subgrupo de animales vertebrados que comprenden a los mamíferos y reptiles, que incluyen a las aves. Por lo tanto, los amniotas marinos obligados parecen haber evolucionado casi exclusivamente de ancestros vivíparos terrestres. Los reptiles terrestres vivíparos aparecieron muy probablemente mucho antes de lo que se reconoce, al menos tan temprano como durante la fase de recuperación del fin de la extinción del fin del Pérmico.

El espécimen materno AGM I-1. En verde las costillas y costillas del vientre (gastralia), en azul la pelvis y patas traseras de la madre. En naranja, amarillo y rojo los embriones. Tomado de Motani et al. (2014).

Reconstrucción de Chaohusaurus y su escala. Reconstrucción de Nobu Tamura, escala de "saintabyssal".

A pesar de lo que pudiera parecer, este artículo está envuelto en la controversia, pues hace afirmaciones demasiado generales a partir de muy poca información (un único fósil). Además, no se ha descartado que este sea un "parto fallido", como aquellos que se dan en cetáceos modernos donde de cuando en cuando un feto viene "al revés" y por lo tanto muere, al emerger parcialmente con la cabeza hacia el agua y no tener tiempo suficiente para emerger a la superficie o salir del viente de la madre (aunque el hecho de que son tres fetos en esa posición podría indicar que no es una malformación). Como sea, este descubrimiento es excepcional.


FUENTE:
Motani R, Jiang D-y, Tintori A, Rieppel O, Chen G-b (2014) Terrestrial Origin of Viviparity in Mesozoic Marine Reptiles Indicated by Early Triassic Embryonic Fossils. PLoS ONE 9(2): e88640. doi:10.1371/journal.pone.0088640

GLOSARIO:
Viviparismo. Condición por la cual, diferentes grupos de animales paren vivas a sus crías en contraposición con el oviparismo, que consiste en depositar huevos, de los cuales eclosionarán las crías.
Ictiopterigios (Ichthyopterygia). Grupo de reptiles marinos que vivió del Triásico temprano al Cretácico tardío y que incluye a los ictiosaurios y sus parientes cercanos, pero no a otros reptiles marinos.

NOTA:
Este reptil NO es un ictiosaurio como afirman algunos medios, es un ictiopterigio (pariente de ictiosaurios).

martes, 18 de junio de 2013

Notas cortas: el ictiosaurio que estuvo más de 50 años en un camino

Los ictiosaurios fueron un grupo de reptiles acuáticos que vivieron desde el Triásico temprano hasta la parte inferior del Cretácico superior (por lo que se extinguieron antes que los dinosaurios y otras criaturas al final del Cretácico). Estos reptiles fueron los más sublimes en cuanto a su adaptación al ambiente acuático, pues su forma corporal se asemejaba tanto a la de los peces que de hecho, su nombre significa "lagartos peces" y fueron aún más allá, pariendo vivas a sus crías y rompiendo todo vínculo con tierra como es posible en un reptil acuático.

El ictiosaurio Triásico Grippia (arriba) y el ictiosaurio del Cretácico Platypterygius (abajo), note la diferencia en la forma corporal. Ilustración por la paleoartista Maija Karala.

Estos saurios tuvieron tres grandes radiaciones adaptativas, la primera tuvo lugar a finales del Triásico y constó en la extinción de las formas primitivas y la fijación de la forma característica de pez; la segunda tuvo lugar durante el Jurásico medio y originó formas de grandes ojos, adaptados principalmente a la vida en las profundidades y la última acaeció durante el Jurásico tardío, se extinguieron las formas jurásicas y prevalecieron las formas estilizadas de aguas abiertas. Esta última radiación constó de sólo una subfamilia sobreviviente: Platypterygiinae. Quizá este declive guarda relación con la aparición de los feroces mosasaurios o con el declive de los belemnites, su dieta principal.

Árbol filogenético de los ictiosaurios calibrado con el tiempo geológico. Note las tres franjas grices que representan los eventos de radiación adaptativa de estos reptiles y la posición de Malawania como una especie que corresponde a la radiación y forma corporal Jurásica que se mantiene hasta el Cretácico. Modificado de Fischer 2013.

El mes pasado se publicó un estudio que pone en duda la historia "oficial" de los ictiosaurios del cretácico. Se trata de una nueva especie que por un largo tiempo se mantuvo como una piedra más en un empedrado para bestias de carga en Iraq a pesar de haber sido descubierta en 1950 por geólogos. Este bicho fue llamado Malawania anachronus y su nombre significa "nadador fuera de tiempo", haciendo referencia a su forma corporal y ubicación taxonómica, pues tiene forma de ictiosaurio Jurásico a pesar de ser del Cretácico  (129.4 a 125 Ma).

Reconstrución de Malawania anachronus por el paleoartista "NGZver".


Con este hallazgo se abren las puertas del estudio de ictiosaurios cretácicos del medio oriente y se plantea la posibilidad de que en realidad los ictiosaurios eran más diversos de lo que se pensaba.

FUENTE:
Fischer, V., Appleby, R. M., Naish, D., Liston, J., Riding, J. B., Brindley, S., & Godefroit, P. (2013). A basal thunnosaurian from Iraq reveals disparate phylogenetic origins for Cretaceous ichthyosaurs. Biology letters, 9(4).