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jueves, 14 de febrero de 2013

Parejas fósiles

Hoy es 14 de Febrero y en todo el mundo se celebra el día del amor. Y qué mejor que una nota sobre enamorados antiguos para este día.

Empezamos con este fósil de una pareja de jóvenes que fue enterrada junta en una posición que sugiere que estos individuos tenían algún tipo de conexión sentimental que sus parientes quisieron que se llevaran al otro mundo. Este hallazgo procede de Hakemi Use en el distrito Bismil de la provincia de Diyarbakir, en Turquía y según los investigadores representa el ejemplo más antiguo en el mundo de un entierro de una pareja humana de amantes, pues data de por lo menos 8,000 años, durante el mesolítico, una época de transición entre la antigua cultura de cacería nómada y el establecimiento de asentamientos humanos y el origen de la agricultura. El hombre tenía una edad de unos 30 años, mientras que su pareja femenina tenía apenas 20 años. El descubrimiento se llevó a cabo en 2007. Algunos arqueólogos discrepan sobre que estos restos correspondan a una pareja, aunque otros entierros similares sugieren que si lo fueron. Ahora se espera llevar a cabo un análisis de ADN antiguo para verificar que no hayan sido parientes.

Figura 1. El hallazgo más antiguo de una pareja en abrazo ha sido bautizada como "los amantes de Turquía".

Otra pareja de amantes descubierta en 2007 fue encontrada en Mantua, a unos kilómetros de Verona, Italia y data de entre hace 5,000 a 6,000 años de antigüedad, durante el Neolítico, la época que antecede al Mesolítico en la que ya existían asentamientos humanos que practicaban la agricultura. Estos amantes difieren de los de Turquía en un aspecto clave: están enterrados cara a cara en una postura mucho más íntima en la que además, uno de los amantes tiene la mano cerca de la boca del otro como silenciando, al tiempo que el otro extiende su brazo gentilmente para tocar a su pareja a un costado del abdomen. Esta pareja fue bautizada como los amantes de Valdaro, aunque se los conoce además como Romeo y Julieta porque la ciudad de Mantua fue elegida por Shakespeare como uno de los escenarios de su novela homónima. Se estima que esta pareja no tenía más de 20 años de edad cuando murió y que la mujer medía apenas 1.60 m de altura.

Figura 2. Los amantes de Valdaro, conocidos también como Romeo y Julieta.

Otra pareja encontrada en un entierro no tan antiguo es la hallada en 2011 en Modena, Italia. Esta pareja a diferencia de las anteriores, sostiene sus manos en un apretón amoroso final. Se cree que el cráneo de la mujer estaba originalmente de frente al de su pareja, como en el caso del entierro de Valdaro, pero que factores externos produjeron que su cara rotase hacia una posición diferente. Este hallazgo es de apenas 1,500 años de antigüedad y los restos se muestran bastante litificados (convertidos en roca); se cree que este proceso se inició por las arcillas provenientes de una inundación del río Tiepido. El hallazgo no es una tumba única, sino que está en un complejo funerario, quizá un cementerio, donde se han encontrado otras 11 tumbas adicionales, pero ninguna en pareja. Estos restos muestran que Italia es la capital del amor sepulcral.

Figura 3. Los amantes de Modena. Esta tumba ha sido nombrada como "la Tomba degli Amanti" (la tumba de los amantes).

Ahora pasemos al amor no humano, parejas de la misma especie que han sido encontradas en un último momento de intimidad.

Comencemos con la evidencia más antigua y directa de cópula en el registro fósil, consta de varios pares de tortugas de la especie Allaeochelys crassesculpta, halladas en el famoso sitio "Messel Pit", en Alemania, conocido por sus bellos y completísimos fósiles de animales preservados en detalle. Estos fósiles de 47 millones de años de antigüedad, fueron descritos en 2012 y representan el hallazgo directo de cópula más antiguo, data del Eoceno, una época de oro para los mamíferos y reptiles del Cenozoico. Las tortugas en cópula destacan además porque el macho es más pequeñito que la hembra y aporta evidencias sobre el dimorfismo sexual en esta especie, pues desde años se conocían restos fósiles diversos que incluían individuos completos. Otra de las cosas que destacan es que las tortugas no se hubiesen apareado en aguas turbias o predispuestas a un rápido enterramiento y fosilización, sino que estas románticas parejas buscaron aguas someras y cristalinas, el estudio de 2012 sugiere que las tortugas fueron envenenadas lentamente vía epidérmica por los gases tóxicos que emanaban del lecho del lago, producto de actividad volcánica. Estas parejas son parientes cercanas de la actual tortuga boba papuana (Carettochelys insculpta), la última de su familia.
Figura 4. Una de las parejas de tortugas Allaeochelys crassesculpta de la laguna de Messel.

Ahora tenemos una pequeña parejita de invertebrados, se trata de fósiles de ácaros (parientes diminutos de arañas, escorpiones y otros artrópodos del grupo de los arácnidos) en ámbar del Eoceno, de hace unos 40 millones de años. La especie a la que corresponden es Glaesacarus rhombeus y son los primeros y únicos ácaros capturados en el acto de procrear. Este hallazgo fue publicado en 2012 y lo curioso de estos pequeñines románticos es que la hembra es más grande que el macho y además era ella la que controlaba la cópula mediante un par de apéndices en el extremo final de su cuerpo.

Figura 5. Ácaros del Eoceno apareándose.

Además de las tortugas y los ácaros, tenemos muchos otros ejemplos de invertebrados in copulito (en el acto del apareamiento). Por ejemplo:

Figura 6. Moscas carroñeras de hace 25 millones de años en ámbar de República Dominicana.

Figura 7. Mosquitos apareándose en ámbar de República Dominicana.

Y estas son las parejas más famosas del registro arqueológico y paleontológico.


¡FELIZ DÍA DEL AMOR!









domingo, 14 de octubre de 2012

Araña in fraganti

Hace un par de días se publicó en una revista, un artículo* donde se describieron dos nuevas especies, una araña y una avispa parásita, esto a partir del hallazgo y estudio de especímenes en un trozo de ámbar fósil. Lo que hace interesante el hallazgo es que el ámbar donde están fosilizadas estas criaturas es de entre hace 99.6 a 93.5 millones de años, de la era de los dinosaurios (Cretácico inferior Cenomaniano para precisar) y que la especie de araña y la avispa están, de hecho capturadas en el acto de la depredación.

Figura 1. Fotografía del ámbar fósil difundida en los medios.

El ámbar procede del Valle de Hukawng, al norte de Myanmar y es de sedimentos continentales. La pieza objeto de estudio mide unos 12 mm de largo, 5.4 mm de ancho y 3 mm de espesor; posee 15 filamentos de tela de araña intactos, lo que es sorprendente dada la delicadez de las telas que fabrican estos arácnidos

Figura 2. Sitio de hallazgo del fósil.

La araña, denominada ahora como Geratonephila burmanica, consiste de dos especímenes, de los cuales, uno se encuentra capturado en el acto de depredación hacia la avispa.  La araña que desempeña la cacería es un macho joven (que medía más o menos 1.15mm de largo desde el abdomen a la cabeza)  mientras que otro macho se ubica a pocos milímetros del ataque, según los investigadores, esta es la primera vez que aparece en el registro fósil evidencia directa de un ataque de araña sobre una presa capturada en su red. Se conocen otros fósiles de ámbar donde se aprecian diferentes insectos atrapados en redes, pero ninguno de estos fósiles muestra quién era el depredador que maquinó la trampa, además de otros fósiles con arañas y redes pero sin presas capturadas.

Figura 3. Ámbar del Oligoceno de República Dominicana donde se aprecia una mosca atrapada en una telaraña.

Figura 4. Ámbar del Oligoceno de República Dominicana donde se aprecia una araña y su tela.

El hecho de que dos arañas de la misma especie y del mismo sexo se encuentren en la misma red hace pensar a los investigadores que esta es la primera vez en el registro fósil que apreciamos comportamiento cooperativo en arañas. Cabe señalar que hoy en día existen diferentes especies que construyen telas en conjunto para mejorar la eficacia en la captura de presas.

Figura 5. Fósil completo, donde se aprecia la arana juvenil (J) atacando a su presa (W) mientras otra araña de la misma especie se ubica cerca (M). A la derecha (N) se aprecian restos de otro insecto no involucrado en la escena de captura y depredación. La barra de escala representa 1mm.

La avispa fue denominada como Cascoscelio incassus y no deja de ser interesante. Además del hecho casi artístico donde la avispa pareciera mirar desafiante a su depredador, este género extinto está cercanamente emparentado a avispas de la familia Platygastridae, de más de 1,100 especies actuales que hoy son exclusivamente parásitas. Y de hecho, uno de los autores (el Dr. George Poinar) señala que esta especie es muy semejante a las actuales que parasitan huevos de araña, por lo que se refirió a este fósil como "la venganza de la araña".

Sin duda, fósiles como estos nos dan vistazos de un mundo antiguo que solemos imaginar como muy distinto al moderno y que encontramos sorprendentemente semejante al actual, con la danza de depredador/presa entre arañas y avisas parásitas de sus huevos de hace casi 100 millones de años.


Literatura consultada:

*Poinar, G. y R. Buckley. 2012. Predatory behaviour of the social orb-weaver spider, Geratonephila burmanica n. gen., n. sp. (Araneae: Nephilidae) with its wasp prey, Cascoscelio incassus n. gen., n. sp. (Hymenoptera: Platygastridae) in Early Cretaceous Burmese amber. Historical Biology: An International Journal of Paleobiology. 24(5): 519-525pp.

Primer página del estudio:

lunes, 9 de mayo de 2011

Cosas del amor

O como lo han titulado "Haciendo el Ambor", se trata de unos fósiles de ácaros (parientes diminutos de arañas, escorpiones y otros artrópodos del grupo de los arácnidos) en ámbar del Eoceno (hace unos 40 millones de años) de la especie Glaesacarus rhombeus que han sido hallados en pleno acto copulatorio, lo interesante según señalan los autores del estudio* es que en estos ácaros -a diferencia de los modernos- la hembra era quien guiaba la cópula mediante una especie de órgano sexual que salía de la parte posterior de su cuerpo, no solo era la hembra quien lideraba el sexo sino que esta era más grande que el macho y posiblemente según indican los científicos encargados de su estudio, estas poseían un rol sexual invertido. ¿Curioso?


Fig. 1. Ácaros en cópula atrapados en ámbar. El círculo rojo señala la posición de los sujetadores sexuales de la hembra.




*Klimov, P. B. y E. A. Sidorchuk. 2011. An enigmatic lineage of mites from Baltic amber shows a unique, possibly female-controlled, mating. Biological Journal of the Linnean Society. 102(3): 661-668pp.