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domingo, 29 de agosto de 2021

¿Realmente cambian el diseño de Spínosaurus?

 Este tema se desprende de un par de líneas escritas por uno de nuestros lectores y me pareció muy importante retomarlas, pues estaba en lo cierto COMPLETAMENTE. Verán. Cuando se describió a Spinosaurus aegyptiacus (desde ahora sólo Spinosaurus), en 1915, a nadie le importó mucho que digamos. Parte de eso tiene que ver con lo incompleto de los restos fósiles originales de la bestia, que aunque tremendamente inusuales, poco llamaron la atención de la emergente dinosaurología que estaba descubriendo saurios en otros lados.

Holotipo de Spinosaurus presentado por Stromer en 1915.

Luego del infame bombardeo de 1944 en el que los restos se perdieran para siempre, poco interés adicional generó este animal. Luego del renacimiento de los dinosaurios, cementada de la mano de Robert T. Bakker y su obra "The Dinosaur Heresies" (Las herejías de los dinosaurios), se comenzó a gestar un pequeño interés por dinosaurios poco conocidos. Y Spinosaurus aparecía a veces por aquí a veces por allá en uno que otro libro, siempre representado de forma... Curiosa.

Representación caduca de Spinosaurus. Arte de John Sibbick.

Pasa el tiempo y Paul C. Sereno et al. descubren y publican a Suchomimus tenerensis en 1998. Y sólo entonces Spinosaurus vuelve al ojo paleontológico; aunque debió volver con Baryonyx walkeri descrito en 1986. Y hablando de Baryonyx, este dinosaurio fue el responsable indirecto de hacer "famoso" a Spinosaurus.

Esqueleto de Baryonyx. Fotografía de (CC) Kumiko.

Resulta que para cuando se estaba escribiendo el guion para Parque Jurásico 3, no quedaba claro cuál sería el antagonista. Después de todo, no quedaban muchos dinosaurios que fueran tan grandes como un T. rex. Y hay que tener en cuenta que por alguna razón se ignoró a Giganotosaurus carolinii, que fue publicado en 1995 como más grande que un T. rex. Quizá se deba a un anglocentrismo desmedido o fuera pura casualidad.

Esqueleto de Giganotosaurus. Foto de (CC) Jonathan Chen.

La cosa es que, al final, la versión preliminar del guion consideró a Baryonyx como el antagonista. Pero era más pequeño que un T. rex. ¿Cómo iba a ser el antagonista? Pues con la magia de la genética lo iban a lograr. Incluso, los primeros promocionales y logo de la película tenían a este género de dinosaurio como  el principal. Luego, alguien de producción fue informado que ya existía un tipo de Baryonyx más grande en la realidad y además ¡Tenía vela! Y fue entonces que el Spinosaurus real se iría al carajo y surgiría la bestia mitológica del cine.

Logo original de JP3 donde aparece el Baryonyx gigante que sería el antagonista.

La cosa es que luego de la película de 2001, la imagen cimentada en el imaginario popular era la del monstruo del cine. Esos improntados que gustan desdeñar la ciencia cada que esta "atenta" contra lo que perciben como "aterrador y genial", son precisamente los que dicen "a cada rato cambian el diseño de espinosaurus" y suelen añadir "lo echan a perder, ya no da miedo". Y prestemos atención a la afirmación en negritas...


Spinosaurus de JP3.

¿Realmente es cierto eso que dicen? Pues simplemente, no. Los dinosaurios, a diferencia de Superman o Ironman, no son personajes ficticios y no tienen un diseño. Por ende, no existe un diseño qué cambiar. Y esto que claman del cambio de diseño, revela lo que realmente piensan de los dinosaurios. Pues los ven como héroes de su infancia y no, como animales reales que alguna vez existieron.

Esto NO es un diseño, es una hipótesis de reconstrucción del aspecto en vida de S. aegyptiacus. Arte de (CC) Mario Lanzas.

Precisamente esta idea nociva hace que se rechace la nueva información que aporta la paleontología al aspecto reconstruido de los dinosaurios. Note la importancia de ASPECTO RECONSTRUIDO, pues este es una hipótesis CIENTÍFICA generada con horquillado filogenético, que es una metodología de reconstrucción de criaturas extintas. O sea: la ciencia no es Marvel, DC o Universal Studios para andar haciendo "diseños de personaje". La ciencia postula hipótesis de reconstrucción, que se ven sustituidas y mejoradas a partir de nueva información y NO, de los gustos de la gente.

Estos sí son diseños de personaje.

Es por ello que, cuando leo el clásico comentario de "a cada rato cambian el diseño de espinosaurus" (aderezado con el chiste ultragastado de Freezer), lo ignoro, pues revela que quien lo escribe, no ve a los dinosaurios como animales, sino como héroes. Y casi siempre, a estos entes no les interesa la ciencia que no haga a los dinosaurios más sanguinarios y "cool" en su cabeza. Y es EXTREMADAMENTE RARO encontrarse con alguien que sabe diferenciar a los dinosaurios reales (los animales que vivieron y que estudia la paleontología) de los monstruos del cine o videojuegos, pero de que existen estos rara avis, existen. A estos últimos, todo mi respeto, hacen algo que muy pocos pueden: separar realidad de ficción.

Estas imágenes no sólo están erradas, sino que son terriblemente engañosas. Equiparan un diseño de cine con una hipótesis de reconstrucción científica. Mucho ojo con estas imágenes falaces. Imagen de © air87art.

Así que ahora lo sabe estimado lector. No, la ciencia no cambia el diseño de nada, pues no se trata de personajes, sino de criaturas pretéritas reales. Lo que la ciencia hace es proponer nuevas hipótesis de reconstrucción del aspecto en vida. Diseños, ni que ocho cuartos...


sábado, 12 de septiembre de 2020

¿Primer? oso de las cavernas congelado

Hoy tenemos muy buenas noticias para los apasionados de la vida prehistórica y en particular a los amantes del Pleistoceno, pues se ha descubierto el primer oso cavernario (Ursus spelaeus) congelado. Y como mencioné en los videos de mamíferos congelados, no es que estos organismos estén en un bloque de hielo transparente como en las caricaturas. En realidad, están congelados en el suelo que, al tener gran cantidad de agua, se solidifica en una estructura llamada "permafrost" y acaba formando una paleta de lodo con cadáver sorpresa.

Cadáver de oso cavernario en permafrost. Fotografía: NEFU.

El nuevo ejemplar procede de la Isla Gran Liajovski, que está localizada en el ártico, entre el mar de Láptev y el mar de Siberia Oriental.

Ubicación de la Isla Gran Liajovski (marcada con una temblorosa X).

En un análisis preliminar, los restos parecen proceder del periodo interglacial Karginsky, con lo que tendrían una edad de entre 22,000  y 39,500 años antes del Presente. Esta edad aún estaría por confirmarse con análisis de radiocarbono (clic aquí para saber cómo funciona ese método de fechamiento radiométrico).

Isla Gran Liajovski. Fotografía: Alexander Oboimov.

El cadáver exhumado representa un ejemplar adulto completo. De este, la parte diagnostica es el gran labio inferior característico de los osos.

Ejemplar adulto procedente de la Isla Gran Liajovski. Fotografía: NEFU.

Los restos fueron descubiertos por pastores de caribúes y fueron entregados a investigadores de la North-Eastern Federal University (Universidad Federal del Noreste) o NEFU. Y serán analizados junto con (agárrese de su asiento) un cadáver de cría de oso cavernario que fue descubierta previamente en Yakutia (Siberia continental), de la que su existencia fue revelada apenas recién con esta otra noticia. 

Detalle de la cabeza del oso. Fotografía: NEFU

Así que ahora no tenemos sólo uno, sino dos osos, un adulto y una cría. Y dado que aún está pendiente su estudio, su estatus como "osos de las cavernas" puede quedar en entredicho, pues podría tratarse de otra especie. Esto porque el hocico del adulto parece ser demasiado largo y angosto, así como su talla aparenta ser mucho menor de lo esperado. Sólo análisis futuros nos podrán decir si realmente se trata de esta especie o de un oso pardo pleistocénico.

Cría de oso procedente de Yakutia. Fotografía: NEFU

De cualquier forma, estos hallazgos son los primeros que se hacen (y reportan) de úrsidos en permafrost que conservan tejidos blandos, pues antes, se conocía la existencia de esta especie por huesos y dientes más "tradicionales". Así que no queda si no esperar con ansias esos nuevos estudios.

lunes, 10 de agosto de 2020

¡Sobreviven a ser comidos!

Ser comido por otro organismo es quizá lo peor que le puede pasar a otro. Por lo general, se acaba asfixiado, empalado o disuelto en ácidos estomacales. Pero no todos tienen el mismo fatídico final y en este 2020, dos estudios demostraron que hay dos tipos de supervivientes ALTAMENTE inusuales a ser tragados enteros. Héroes de la supervivencia animal que salen victoriosos por "la puerta de atrás". Se trata ni más ni menos que de huevos de pez y una especie de insecto.

Sobrevivientes, huevos de carpa y una especie de escarabajo acuático. Fotografías de Danswell Starrs y la Universidad Kobe.

El primer caso que nos interesa es la supervivencia al tracto digestivo de los huevos de peces. Casi todos éstos, se destruyen al ser tragados, pero un grupo de investigadores descubrió que este no era el caso con los huevos de los ciprínidos. Los ciprínidos (familia Cyprinidae) integra a peces de agua dulce que solemos llamar vulgarmente como "carpas" (aunque hay algunos peces que no son de esta familia y también llamamos de esta forma). En el experimento se usaron huevos fertilizados y con embriones de Cyprinus carpio, la carpa común europea y de Carassius gibelio, la carpa rusa. Éstos fueron dados como alimento a patos conocidos como ánade real o azulón (Anas platyrhynchos).

Arriba, izquierda carpa común europea (fotografía de Dezidor). Arriba, derecha, la carpa rusa (fotografía de George Chernilevsky). Abajo, macho y hembra (al frente y al fondo, respectivamente) de ánade real (fotografía de Richard Bartz).

El experimento mostró que algunos huevos eran capaces de sobrevivir al tracto intestinal de los patos pero aún más increíble, algunos de ellos eran viables después de la proeza y particularmente si eran comidos por machos. Esto explicaría el por qué la amplísima distribución de las carpas hasta en cuerpos de agua dulce sin conexión alguna con otros cuerpos de agua. Y también explicaría varios mitos medievales sobre la aparición súbita de carpas incluso en estanques construidos por personas. Sin duda, esto viene a replantearnos los mecanismos de dispersión de estos y otros organismos y nos llama a seguir investigando.

Resultados del experimento con huevos de carpas y patos. Arriba vemos los tamaños de muestra antes de la ingesta de los huevos y abajo de los patos (hembra a la derecha) los huevos que sobrevivieron al paso por el tracto digestivo, junto con los alevines que nacieron de los mismos más abajo. Tomado de Lovas-Kiss et al. (2020).

Por otra parte, el segundo caso de este post es quizá un poco más grotesco, pues en este, un animal es tragado VIVO y busca la salida a propósito, de forma activa hasta dar con la salida. Se trata del escarabajo de agua Regimbartia attenuata. En este caso, el experimento consistió en observar cuántos escarabajos lograban salir vivos del tracto digestivo de ranas de las especies: Pelophylax nigromaculatus, P. porosus, P. rugosa, Fejervarya kawamurai e Hyla japonica.

Arriba, el escape capturado in fraganti. Abajo, número de escarabajos que sobrevivieron a las distintas especies de anuros. Tomado de Sugiura (2020).

Pero aún hay más. Pues la cosa no sólo consistió en ver cuántos salían vivos y ya. Sino que, además, algunos escarabajos fueron inmovilizados de las patas para ver si su supervivencia tenía o no que ver con el escarabajo tratando de salir de su depredador. Los resultados indican que en efecto, este es el caso y que sólo consiguen sobrevivir gracias a sus capacidades de nado, pues esta especie es una nadadora activa.

Estos mecanismos de sobrevivencia son fruto de la selección natural y de la carrera entre depredadores y presas que empezó desde el Cámbrico (e incluso antes). Sin duda, no podemos sino maravillarnos con las insólitas formas en las que la vida trata de abrirse camino, incluso dentro de un tracto digestivo. Esperamos que con el tiempo, se descubran más de estos mecanismos y se de cuenta de su importancia en la historia natural de las especies.


Fuentes:

Lovas-Kiss, Á., Vincze, O., Löki, V., Pallér-Kapusi, F., Halasi-Kovács, B., Kovács, G., ... & Lukács, B. A. (2020). Experimental evidence of dispersal of invasive cyprinid eggs inside migratory waterfowl. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(27), 15397-15399.

Sugiura, S. (2020). Active escape of prey from predator vent via the digestive tract. Current Biology, 30(15), R867-R868.


martes, 28 de mayo de 2019

¿Dónde están mis oídos Summer?


ACTUALIZACIÓN PENDIENTE
"Este post no es válido, favor de ignorar las conclusiones contenidas en este"

Próximamente haré una actualización del mismo.

Hola a todos. En esta ocasión quisiera abordar brevemente algo que he notado causa problemas a la hora de reconstruir dinosaurios. ¡El oído!


Y es que, he notado que muchísimos paleoartistas colocan el oído, o mejor dicho, la salida/entrada del canal auditivo externo (cuyo nombre técnico es meato auditivo) en esta parte del cráneo:


Esto desde luego me hizo voltear la cabeza y preguntarme ¿dónde se ubicaría realmente? ¿Si va en esa zona? Y es que, si lo notan, lo colocan excluyéndolo de la cabeza. Y para responder esto tenemos que hacer algo simple: ver a los dinosaurios modernos y sus parientes. O sea: aves y cocodrilos. En ellos ¿dónde está el oído?


En los cocodrilos el meato auditivo está próximo a la órbita, justo detrás del ojo.

En rojo, se señala el meato auditivo externo. En verde, la posición verdadera (aproximada) de la membrana timpánica. Fotografía de Hilary Bierman.

La posición del meato y de la membrana timpánica está justo debajo del escamoso y bordeado por detrás y por debajo por el escamoso, en un espacio llamado "receso ótico" (bújero pal oído, en términos menos formales). Si esto fuera similar en dinosaurios, el meato auditivo estaría situado en esta zona:

En amarillo, la posición del meato auditivo y de la membrana timpánica si el dinosaurio (en este caso un T. rex) tuviera la configuración de un cocodrilo.

Pero dado que los cocodrilos son parientes más bien distantes, lo mejor quizá sería mirar dinosaurios vivos, a las aves. Veamos dónde está el meato en las aves...


Jmmm... Tanta pluma obscurece el asunto. Veamos ahora dos ejemplos de aves sin plumas para apreciar mejor esto.

Cría de paseriforme. Noten cómo el canal está extremadamente bajo en el cráneo, casi en contacto con la mandíbula.

El canal auditivo de un casuario.



En las aves el oído se localiza en una región craneal llamada "receso timpánico". Éste, está ubicado detrás del cuadrado. Aunque suele emerger más arriba, en una zona llamada "rete mirabile auriculare".

En rojo la ubicación del meato auditivo en un pavo.

Precisamente esta ubicación hace pensar que si retrocedemos en el tiempo, la caja craneana se hará más pequeña y el oído seguiría emergiendo detrás del cuadrado, hasta que veamos de nuevo al cuadratojugal incorporarse como la parte más grande de la parte trasera de la cabeza y por ende, el oído quede fuera de la misma. Ese razonamiento es el que lleva a los paleoartistas a "sacar" el oído de la cabeza y situarlo en su margen trasero inferior.


Pero hay un detalle con esto. El hecho de que el meato vaya a dar "por fuera" del cráneo en las aves en esa "rete mirabile auriculare" es simple y sencillamente un artificio, producto de la extraña morfología de la parte trasera del cráneo de un ave. El cuadrado es simplemente muy grande y "estorba" a la salida original del cráneo del meato auditivo, que está ubicada originalmente en contacto con el borde del paraesfenoides. Y de hecho, hay que remover el cuadrado para poder apreciar esta estructura.

En rojo se indica la zona de donde surge el meato auditivo. El cuadrado ha sido removido.

Esto sugiere que en realidad, la posición ancestral del oído externo (o al menos de su base) está asociada a la parte alta de la fenestra temporal superior, justo en la zona de contacto del cuadratojugal (o cuadrado en algunos dinosaurios). Y esto tiene sentido, pues es la posición que también tienen los cocodrilos y no está ahí por casualidad. Está ahí porque es la zona más cercana a la región del neurocráneo donde se aloja el oído medio y el oído interno.

Posible ubicación del meato auditivo externo en un Allosaurus. Y una posibilidad extra (la de abajo).

Eso sí, no se coloca el oído en esta posición, pero ¿por qué? Resulta que si vemos un esquema de la musculatura de un dinosaurio ¡no hay espacio! Los músculos aductores de la mandíbula "estorban". Entonces ¿puede ser que todo este tiempo el oído estuviera fuera de la cabeza, en su margen?

m.a.m.e son los músculos aductores mandibulares externos

No lo sé Rick... Y es que todo el mundo rellena masivamente de músculos la fenestra como si no hubiera un mañana. Pero en realidad...


La cosa es que esos músculos no van tatuados en el margen de toda la fenestra (ni siquiera anclan ahí, sólo están de paso). Y en realidad, hay espacio suficiente para que el oído tenga su salida detrás de la fenestra y cerca del contacto del cuadrado/cuadratojugal con el escamoso.

Posible ubicación del meato. Note cómo está cerca de la caja craneana y el complejo aductor no estorba masivamente como se suele pensar. Digo, no por nada, las fenestras parecen estar "jaladas" hacia atrás, con más espacio del necesario.

Si volvemos a los cocodrilos, veremos que los MAMEs no estorban para nada y que el meato surge de una zona cercana a la caja cerebral y está situado detrás, pero tiene salida por delante, lo cual no es posible en los dinosaurios, de ahí que su salida estaría detrás, en el margen de la fenestra.

Alígator con musculatura resaltada, la encuadrada es el complejo del MAME. En amarillo la zona del canal auditivo.

Además, si lo consideramos la anatomía comparada y al resto de vertebrados terrestres, notaremos que todos tienen el oído incluido en la cabeza y NUNCA fuera de ella.

En rojo, la posición del oído de los dinosaurios.

Incluso, los que no tienen ni fenestras, ni oídos externos poseen esa ubicación DENTRO de la cabeza y nunca fuera.


Así que, bueno, puntos expuestos. Esto no es la verdad absoluta ni mucho menos, es sólo una hipótesis de un loco que le gusta la anatomía y ha disectado vertebrados lo suficiente como para saber dónde está el oído de varios. Estará en cada quien analizar la información presentada y decidir cómo proceder. Por mi parte los dejo con este bonito dinosaurio orejón.

Obra de Midiaou Diallo. Note cómo el artista eligió colocar el meato en la parte de abajo de la fenestra.


Fuentes:

◘ Shute, C. C. D., & Bellairs, A. D. A. (1955, February). The external ear in Crocodilia. In Proceedings of the Zoological Society of London (Vol. 124, No. 4, pp. 741-749). Oxford, UK: Blackwell Publishing Ltd.

◘ Baumel, J. J. (1993). Handbook of avian anatomy: nomina anatomica avium. Publications of the Nuttall Ornithological Club (USA). no. 23.

◘ Witmer, L. M. (1990). The craniofacial air sac system of Mesozoic birds (Aves). Zoological Journal of the linnean Society, 100(4), 327-378.

◘ Holliday, C. M., Tsai, H. P., Skiljan, R. J., George, I. D., & Pathan, S. (2013). A 3D interactive model and atlas of the jaw musculature of Alligator mississippiensis. PLoS One, 8(6), e62806.


ANEXO.

Han notado que en los ceratópsidos existe esa "ventanita" aparentemente inservible (sus MAMEs pasaban por encima del cráneo (hacia la parte baja de la gola) y la ventana es completamente inútil como zona de inserción de MAMEs.


Esa ventanita es ni más ni menos que la fenestra temporal inferior y adivina qué huesos la bordean... Exactamente, el escamoso y el cuadratojugal. Los mismos que delimitan el oído. Y adivinen ¿dónde ponen los oídos en las reconstrucciones? Sí, tristemente fuera, casi en el cuello del animal.


sábado, 4 de mayo de 2019

¿Es serpiente, culebra o víbora?

Hace poco vi un meme que me llamó la atención. Es este:

Momazo paintero.

En él, vemos que dice pictográficamente "te BOA besar" (te voy a besar, para los que no hablan centennial). Y me llamó la atención que en los comentarios de la imagen decía "te pitón besar", "te serpiente besar", "te culebra besar" o "te víbora besar". Y es que casi todo eso está mal. Si bien uno no es responsable de saber diferenciar una boa de una pitón, sí que es importante saber cuándo usar las palabras "serpiente", "culebra" y "víbora".

Boa constrictor.

SERPIENTE.
Es la más inclusiva de todas, pues su uso aplica para designar a cualquier miembro de un grupo taxonómico formal llamado "Serpentes" (sí, serpentes, no está mal escrito, está en latín). A éste pertenece cualquier ofidio viviente, pero no algunos miembros extintos, como Tetrapodophis amplectus del Cretácico, que tenía cuatro patitas.

Tetrapodophis amplectus, un ofidio, sí, pero no una serpiente. Ilustración de Julius Csotonyi.

Dentro de las serpientes tenemos muuuchos grupos, que por ahora no vale la pena detallar, cada uno tiene sus nombres comunes propios, muchos de ellos son transliteraciones de sus nombres científicos. Por ejemplo, un elápido es cualquier miembro de la familia "Elapidae". Pero casi nadie usa ese término (salvo los biólogos).

La cobra, una serpiente que además, es un elápido.

Nombres de familias que sí se usan como nombre común son:

CULEBRA
Se refiere a cualquier miembro de la familia "Colubridae". Las culebras son en su mayoría no venenosas, aunque como en casi todo, hay excepciones y para explicar bien eso, necesitamos muchos más renglones o bien, un buen video en Palaeos de YT. En fin. Entonces decirle "culebra" a un pitón, una boa, una coralillo o a una cascabel es un error, pues NINGUNA de esas serpientes pertenece a la familia de las culebras. Y son en cambio (en orden), un pitónido, un bóido, un elápido y una...

Una bonita serpiente, que además, es una culebra.

VÍBORA
Se refiere únicamente a los miembros de la familia "Viperidae" y a ninguna otra serpiente. Los vipéridos o coloquialmente, las víboras, poseen un par de afilados y largos colmillos en el frente del hocico que son retráctiles, condición que ninguna otra serpiente posee exactamente igual.

Trimeresurus subannulatus, una serpiente, que es una víbora.

Algunas víboras pueden desarrollar cascabeles en las colas, específicamente las del género Crotalus. A quienes a veces, se les refiere únicamente como "cascabeles" o "serpientes de cascabel" o "víboras de cascabel", todos ellos términos correctos. Pero jamás podrán ser "culebras de cascabel", por ejemplo.

Serpiente de cascabel o víbora de cascabel.

Y para finalizar, un resumen gráfico:

Todas estas son ofidios, pero sólo las que están dentro del cuadro azul son serpientes y dentro de ellas hay varios grupos, destacando a las víboras y culebras, como nombres comunes de las familias Viperidae y Colubridae, respectivamente. Ilustraciones de Satoshi Kawasaki.


jueves, 7 de febrero de 2019

No es un pacú

Recién vi esta foto en Facebook y muchos comentaban con muchísima seguridad sobre la identidad del pez, otros decían que era un montaje y unos más simplemente estaban asombrados.

Madre mía ¡qué horror! ¿O no?

Sobre la identidad, la mayoría decía que era un pacú. Es decir, un pez de la familia Serrasalminae, que en realidad no es una especie, sino varias (clic en el enlace para ver cuáles).

Una de las varias especies de peces a los que se les dice pacúes. Foto de (CC)Citron.

Y para muestra que no es un pacú, acá una fotografía de cómo lucen sus mandíbulas:

Boca de pacú. Foto de (CC)Loury Cédric.

Y ahora una en vida, por si sospechan que le fueron removidos los dientes o algo así.

Pacú fresco. Foto de autor desconocido.

Noten cómo no tiene tantos dientes ni en tantas filas como el de la foto que inspiró esta entrada de blog. Y es que en realidad, como dice el título de este post, eso no es un pacú, sino un pez conocido como "sargo". Los sargos son peces (varias especies) de la familia Sparidae (se dice "spáride"). Y ahora una muestra:

Archosargus pourtalesii.

Y podrán no ser tan impresionantes como un pacú, pero sí que tienen unos dientes temibles.

"Temibles" dientes de un espárido.

Es raro que estén tantos dientes apilados en tan poco espacio... Pero más raro resulta que en la parte frontal tengan dientes similares a nuestros incisivos... Pero eso es sólo una coincidencia. Si vemos más atrás, notaremos que las varias filas que componen la boca de un espárido están llenas de dientes más romos. Esos dientes sirven a estos peces para poder machacar sus alimentos, que generalmente son crustáceos y equinodernos, de caparazón rígido. Es decir, son dientes durófagos. En este video podemos ver un grupo de espáridos buscando comida en el fondo.


Así que ya lo saben, si les dicen que esa boca rara pertenece a un pacú, les están mintiendo quizá inocentemente, al no conocer a los espáridos o sargos. Si es el caso, muéstrenle este post sencillo. Y bueno, por ahora es todo, hasta la próxima queridos lectores.



PS. por cuestiones de trabajo y responsabilidades extra, no pude hacer mi tradicional top 10 de descubrimientos paleontológicos. Una disculpa, ya no me ausentaré tanto del blog. Espero. O esto se volverá lentamente un desierto como el soberano blog del paleofreak.

PS2. Por cierto, esta imagen, fue creada en photoshop (si no miren cómo todos los dientes del "paladar" son copias de los otros), imitando el arreglo dental de un sargo...