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lunes, 11 de noviembre de 2013

Problemas para clonar un dinosaurio (1)

Este tema es producto de la votación de nuestros lectores "De-extinción, la resurrección de especies extintas" (clic para ver) para saber más al respecto. Gracias y sigan votando para más "quiero saber más".

Existen muchos problemas para clonar a un dinosaurio, ya habrá tiempo y espacio para hablar de cada uno de ellos, pero por ahora me centraré en aquello que llamo "el prisionero adecuado". Existe toda una gama de fósiles, la mayoría los identifica como sólo huesos, pero existen formas muy diversas que van desde dientes, moldes del cerebro, huellas, excrementos vómito e incluso animales congelados. Entre ellos encontramos al popular ámbar, una resina natural que ha sido endurecida por el paso del tiempo y ha sido convertida en lo que los humanos llamamos "piedra preciosa". Algunas de ellas contienen en su interior prisioneros diversos que van desde florecillas a pequeños anfibios y reptiles.

Los fósiles contenidos en el ámbar van de florecillas a pequeños vertebrados como el gecko de la derecha.

Un dinosaurio no cabe en ámbar, entonces ¿cómo esperamos que este tipo de fósil ayude en su clonación? Según la novela de Michael Crichton "Parque Jurásico", habría que buscar mosquitos, pues estos insectos tienen el hábito de succionar sangre. Ante nosotros tenemos una dificultad que quizá no resulta tan obvia, ¡no todos los mosquitos se alimentan de sangre! Así es, no todas las especies de estos dípteros son vampiros, la mayoría se alimentan de néctar y otros más son cazadores de otros insectos. De hecho, sólo las hembras de ciertos miembros de la familia Culicidae son hematófagas (se alimentan de sangre) y sólo lo hacen para poder reproducirse.

Hembra de Anopheles stephensi alimentándose de un ser humano.

Si bien existen otros insectos "vampiros", estos no se encuentran en ámbar del Mesozoico (la era de los dinosaurios). Podría pensarse que los mosquitos hematófagos son abundantes, pero en realidad sólo se conocen dos fósiles de ámbar con mosquitos vampíricos, uno procede de Canadá y otro de Birmania. El mosquito canadiense (de hace 79 millones de años) tiene dos problemas: no muchos investigadores creen que sea un Culícido (mosquito vampiro) y es un macho (y sabemos que los machos no succionan sangre). El mosquito de Birmania (de hace 100-90 millones de años) es más prometedor pues si es un Culícido confirmado y además es hembra.

Paleoculicis minutus, el mosquito canadiense.

Entonces el problema de tener representado al "prisionero adecuado" es que sólo tenemos un mosquito potencialmente utilizable para extraer ADN, pero nadie se atrevería a dañar al que además representa al Culícido más antiguo del registro fósil.

FUENTES:
Poinar, G. O., Zavortinik, T. J., Pike, T., y Johnston, P. A. (2000). Paleoculicis minututs (Diptera: Culicidae) n. Gen., n. Sp., from Cretaceous Canadian amber, with a summary of described fossil mosquitoes. Acta Geologica Hispanica, 35(1), 119-130.

Borkent, A., y Grimaldi, D. A. (2004). The earliest fossil mosquito (Diptera: Culicidae), in mid-Cretaceous Burmese amber. Annals of the Entomological Society of America, 97(5), 882-888.

jueves, 2 de mayo de 2013

Notas cortas: De-extinción, la resurrección de especies extintas

Este año se celebra el 20 aniversario del estreno mundial del filme Parque Jurásico. Esta película sembró en el público general la idea de la "resurrección" de especies extintas. Esta idea ya había rondado la mente de científicos al rededor del mundo, aunque era todo casi teorético y de ciencia ficción. Todo cambió con dos hitos particulares, el primero fue la clonación de la oveja Dolly en 1996 y el segundo la posibilidad de recuperar ADN antiguo de especies extintas en 1984. Claro que una cosa es secuenciar ADN de bichos extintos y otra muy distinta es obtener un genoma completo en forma de cromosomas, con todo y las proteínas que lo guarecen, las histonas.

Izquierda, la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de células adultas diferenciadas, en al foto se aprecia disecada y exhibida en el Museo de Escocia. Derecha, un ejemplar de Cuaga, el primer animal extinto del que se extrajo ADN.

Al parecer, de finales del siglo XX a la actualidad, disponemos de la tecnología suficiente como para llevar a cabo la primera clonación exitosa de un organismo extinto. Pensemos en las palabras del personaje de la novela de Michael Crichton, el Dr. Ian Malcolm: "tus científicos estaban tan preocupados sobre si podían o no hacerlo que no se detuvieron a pensar si debían hacerlo". Y es cierto, antes de siquiera clonar un organismo extinguido -ya ni digamos la especie-, debemos de pensar en las implicaciones éticas sobre el hacerlo. Debemos pues pensar en si debemos antes de si podemos es decir, tenemos que pensar en las implicaciones éticas.

Cita del personaje de Parque Jurásico, Dr. Ian Malcolm, interpretado por el actor estadounidense Jeff Goldblum.

Al discutir sobre cuestiones éticas de la de-extinción (la "resurrección" de especies extintas) debemos necesariamente olvidarnos de dogmas religiosos y fanatismos, pues estos no contribuyen de forma inteligente al debate. Debemos considerar la bioética y al hacerlo, nos enfrentamos a la pregunta más importante ¿para qué queremos de-extinguir una especie?

Protesta con tintes religiosos en contra de la clonación.

Se acaba de publicar un artículo 'raro' en la revista Science. Es raro, pues trata sobre las cuestiones éticas de la de-extinción de especies extintas por causas humanas. No se habla de clonar mamutes o felinos dientes de sable, se discute la posibilidad de regresar animales como el lobo de Tasmania o la paloma migratoria. Pero ¿hemos considerado que quizá su hábitat ya ni siquiera exista o que no tiene los recursos que solía consumir la especie?

Este tema da mucho de qué hablar, pero mejor veamos qué opinan nuestros lectores.




FUENTE:
Sherkow, J. S., & Greely, H. T. (2013). What if extinction is not forever?. Science, 340(6128), 32-33.