jueves, 9 de enero de 2014

¿Quién se comía el excremento de los dinosaurios?

Contrario a lo que podríamos pensar, los excrementos no son desechos sin utilidad para otros bichos. Existe toda una gama de organismos que se alimentan de los excrementos y a esta dieta tan exclusiva la denominamos coprofagia, una palabra que se deriva de las raíces griegas κόπρος (cópros) que significa heces y φαγεῖν (phagein), que significa comer. A pesar de que a los humanos nos pudiera resultar un hábito repugnante, el consumo de heces es un nicho ecológico que provee a la naturaleza de un servicio de limpieza eficiente.

El estiércol es una fuente insospechada de alimento para muchas criaturas.

Existen diferentes tipos de animales coprófagos. Algunos de ellos lo hacen debido a que al no haber digerido completamente sus alimentos, la reingesta de sus heces les garantiza una mejor absorción de nutrientes. En esta categoría tenemos a los herbívoros (y algunos omnívoros) que fermentan la materia vegetal en la parte final del intestino, como roedores, cerdos, conejos y liebres. Otros lo hacen cuando jóvenes para obtener las bacterias necesarias en la digestión de la materia vegetal que consumirán cuando se alimenten por sí mismos. En esta categoría tenemos hipopótamos, koalas, elefantes y pandas. Finalmente existe un grupo de animales que se alimentan de las heces de otros animales y hacen de esta práctica su modo de vida. En esta categoría tenemos insectos como los famosos escarabajos peloteros, moscas de rápido desarrollo e incluso mariposas.

Mariposas coprófagas.

En los tiempos de los dinosaurios gigantes existían pilas gigantes de excremento, pero sus consumidores modernos como los insectos antes mencionados eran extremadamente raros, entonces ¿quién se encargaba de comer toda ese material? Los candidatos potenciales son las cucarachas de la extinta familia Blattulidae que eran bastante comunes durante el Mesozoico. Para probar esta hipótesis, los científicos usaron algunas de estas cucarachas preservadas en ámbar de hace ca. 120 millones de años y analizaron sus contenidos estomacales y heces con ayuda de los poderosos rayos X del sincrotrón y técnicas de tomografía 3D para saber qué comieron estos organismos antes de ser encarcelados. Se encontró que estas cucarachas se alimentaron de excrementos de donde no sólo consiguieron su alimento, sino que además adquirieron los microorganismos capaces de degradar dicho material.

A) Ámbar y una de las cucarachas analizadas. B-C) Antenas. D-E) Coprolitos (excrementos fósiles de cucaracha) analizados, D) imagen de microscopio óptico, E) reconstrucción 3D y F) corte analizado en el sincrotrón. Tomado de Vršanský et al. (2013).

Este hallazgo pone de manifiesto que la ecología del Mesozoico era igual de compleja que la actual, pero que tenía una composición taxonómica distinta (i.e. cucarachas en vez de escarabajos y moscas alimentándose de estiércol), algo sin duda asombroso.

FUENTE PRINCIPAL:
Vršanský, P., van de Kamp, T., Azar, D., Prokin, A., Vidlička, L. U., & Vagovič, P. (2013). Cockroaches Probably Cleaned Up after Dinosaurs. PloS one, 8(12), e80560.

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