martes, 28 de mayo de 2013

Notas cortas: La primera evidencia biológica de una Supernova

Una supernova es uno de los eventos cósmicos más poderosos que existen en el Universo. Se trata de estrellas que, incapaces de contrarrestar las inmensas fuerzas de expansión debidas a las reacciones de fusión nuclear estallan y brillan con mayor intensidad que cuando fueron poderosos soles. Estos eventos han sido escasamente registrados en la historia y existe nula evidencia de ellos en el registro fósil. Investigadores de la Universidad de Tecnología de Múnich han hecho un descubrimiento asombroso: la primera evidencia biológica de una de estas explosiones estelares.

Nebulosa del cangrejo, remanentes de la supernova con número de catálogo 1054.

Durante la explosión de una supernova se produce un tipo especial de hierro, el isótopo conocido como hierro 60. Este elemento tiene una vida media de unos 2.62 millones de años, lo cual es mucho menor a la edad de la tierra (4,600 millones de años), por lo que encontrarlo en el planeta supondría evidencia directa de una supernova. Pero ¿dónde buscar este hierro? El investigador Shawn Bishop y sus colegas pensaron que el hierro 60 pudo haberse fosilizado junto a unas bacterias que vivieron en el fondo oceánico hace millones de años y que tomaron del medio hierro 60 para fabricar cristales de magnetita, mineral que usan (al igual que las brújulas) para orientarse hacia los campos magnéticos del planeta.

Raro cristal octaédrico de magnetita, procedente de Cerro Huanaquino, Bolivia.

El equipo de investigación taladró núcleos de sedimentos marinos que datan en lo profundo de hasta 3.3 millones de años y encontraron restos de bacterias fósiles y su magnetita, esta última con altas concentraciones de hierro 60 en un horizonte de hace 2.2 millones de años. Esta evidencia sugiere que durante esa época una supernova estalló en la vecindad cósmica y que sus restos ferrosos llegaron a nuestro planeta. Un hallazgo impresionante que une tres campos de la ciencia bastante dispares: la astrofísica, la microbiología y la paleontología.

Bacteria magnetotáctica. Los gránulos obscuros están compuestos de magnetita y se denominan magnetosomas.

FUENTE:
Technische Universitaet Muenchen (2013, Mayo 8). First biological evidence of a supernova. ScienceDaily. Consultado el 28 de Mayo de 2013, disponible en línea en:
http://www.sciencedaily.com/releases/2013/05/130508123022.htm?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+sciencedaily%2Ffossils_ruins%2Fpaleontology+%28ScienceDaily%3A+Fossils+%26+Ruins+News+--+Paleontology%29

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