lunes, 30 de septiembre de 2013

Notas cortas: Nuevos restos de Lufengpithecus

Lufengpithecus es un género de grandes simios que vivieron durante el Mioceno tardío, hace unos 8 millones de años en lo que hoy es el sudeste asiático. Tradicionalmente, estos simios son clasificados en la subfamilia Ponginae, que incluye a los actuales orangutanes Pongo pygmaeus, el orangután de Borneo y Pongo abelii, el orangután de Sumatra.

Los orangutanes Pongo pygmaeus (izquierda) y Pongo abelii (derecha), supuestos parientes de Lufengpithecus.

Este mes se publicó en el Boletín Chino de Ciencias el hallazgo, descubrimiento y descripción del cráneo de un juvenil de la especie Lufengpithecus lufengensis. Este hallazgo tuvo lugar en la provincia de Yunnan, específicamente en la localidad de Shuitangba. El cráneo representa el segundo cráneo de primate del Mioceno Eurasiático conocido y se compone de la parte frontal (rostro) del animal.

El cráneo del estudio, con número de colección ZT 299.

El estudio de este y otros elementos de Lufengpithecus han contribuido a descartar la idea que estos primates son una especie de orangután antiguo y en su lugar se consolida la noción de que, en realidad representan una radiación adaptativa de grandes simios no emparentados cercanamente a ningún linaje de simios actual.

Cráneo de un Lufengpithecus adulto.

Esta nueva hipótesis concuerda con los cambios geológicos y bióticos que ocurrieron en el sudeste asiático durante el Mioceno medio y tardío, lo que supone que Asia fue en su momento centro de origen de algunos grupos de simios.

FUENTE:
Ji, X., Jablonski, N. G., Su, D. F., Deng, C., Flynn, L. J., You, Y., & Kelley, J. Juvenile hominoid cranium from the terminal Miocene of Yunnan, China. Chinese Science Bulletin, 1-9pp.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Notas cortas: Los peces no existen

Este tema está relacionado a "Los artiodáctilos no existen", gracias a todos los que hicieron clic en el botón "quiero saber más".

Los humanos somos criaturas con el instinto natural de clasificación. Esta capacidad que hoy usamos para separar la ropa blanca de la de color antes de meterla a la lavadora sirvió a nuestros distantes ancestros africanos para separar a los depredadores de las presas y a las plantas comestibles de las medicinales. Esta capacidad de clasificar se usó para discriminar a ciertos organismos vivos de otros. En la Grecia clásica se distinguieron los animales de las plantas, durante el renacimiento se distinguieron los animales con vértebras de los que no las tenían y cuando el máximo exponente de la clasificación biológica, Carlos Lineo publicó su "Sistema natural" en 1735, la clasificación se hizo más rica a la vez que universal. Aún hoy seguimos creando categorías de clasificación, casi ¡300 años después!

Carlos Lineo por Alexander Roslin.

Nuestro interés por clasificar y el descubrimiento de que todas las formas de vida en la tierra están emparentadas nos llevó a buscar una forma natural de clasificar. Decidimos entonces que teníamos que agrupar a los organismos según su parentesco y al hacerlo, notamos que muchas criaturas semejantes en realidad habían adquirido esa apariencia de forma independiente. Creamos términos para referirnos a agrupaciones naturales (grupos monofiléticos), grupos que tenían parientes adoptados (grupos polifiléticos) y clasificaciones donde expulsamos de la familia a uno o más miembros (grupos parafiléticos). Según esta visión, sólo los grupos monofiléticos (todos los descendientes de un mismo ancestro) son válidos y existen de forma real.

Ejemplo de un grupo monofilético (izquierda), polifilético (al centro) y parafilético (derecha). En el grupo monofilético todos los miembros descienden de un único ancestro común. En el grupo polifilético los bichos descienden de uno o más ancestros diferentes. En el grupo parafilético se excluye a un miembro del grupo (la comadreja que en este caso es un carniforme, pero ha sido ignorada). Ilustraciones de Kawasaki Satoshi.

Los peces son un grupo que no es natural. Esta agrupación nació de Lineo bajo la clase "Pisces" y describía a cualquier animal con vértebras que tuviera un cuerpo fusiforme con aletas, que respirara por branquias y que viviera en el agua. De inmediato notaremos que estas características conforman un saco gigantesco donde podemos arrojar criaturas tan disimiles como una lamprea, una carpa o un tiburón. Cuando vemos el registro fósil notamos que existen muchísimas criaturas más que caben en el saco. Pero, ¿es este saco natural? Desgraciadamente no, pues excluye a los descendientes más avanzados de los peces: los peces con cuatro patitas, también llamados tetrápodos, un grupo que nos incluye. Dado que usted y yo no parecemos peces y fuimos excluidos de este grupo VIP sin razón válida, debemos declarar que "los peces no existen", o mejor dicho "no son un grupo válido".

El grupo "peces" no es natural, debido a que no incluye a los vertebrados con cuatro patas, descendientes de antiguos peces. 1) Vertebrados, 2) Mixinos, 3) Vertebrados con mandíbulas, 4) Condrictios, 5) Osteictios y 6) Tetrápodos. Ilustraciones de Kawasaki Satoshi.

Así que ya lo sabe estimado lector, los peces son otro grupo que no existe como tal y sólo son un gran saco donde metemos a todos los "peceformes".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Notas cortas: Las ballenas misteriosas

Este tema se encuentra relacionado a "Ballenas enanas, ¿fósiles vivientes?", gracias a quienes hicieron clic en el botón "quiero saber más".

Las ballenas pertenecen a un grupo de mamíferos denominados cetáceos. Los podemos dividir en dos grandes grupos que atienden a la presencia o ausencia de dientes: las ballenas con dientes u odontocetos y las ballenas sin dientes o misticetos. En el primer grupo encontramos a los cachalotes, orcas, delfines y marsopas, mientras que en el segundo encontramos a la ballena azul, a los rorcuales y a las ballenas jorobadas.

Ballenas del mundo de autor desconocido.

Este grupo de mamíferos marinos evolucionó de ancestros terrestres y anfibios de hace unos 55 millones de años (Eoceno temprano). Y su evolución es uno de los casos más impresionantes y mejor documentados de la Paleontología. Cabe destacar que aunque a algunos les parezcan peces, estos animales son mamíferos, pues reúnen las características de nuestro grupo biológico: un metabolismo de sangre caliente, tres huecesillos en el oído medio, un único hueso en la mandíbula inferior y finalmente el hecho de parir vivas a las crías y amamantarlas.

Reconstrucción ilustrativa de la evolución de las ballenas. De izquierda a derecha y del frente hacia atrás: Indohyus, Pakicetus, Ambulocetus, Kutchicetus, Rodhocetus, Protocetus, Durodon, Basilosaurus, Aetiocetus, Cetotherium, Mammalodon y Balaenoptera (género de la ballena azul). Reconstrucción de la artista Lauren Anderson.

Los misticetos contienen sólo 15 especies, mientras que los odontocetos agrupan a cerca de 73 especies. Si bien podríamos pensar que los odontocetos sólo contienen delfines y una que otra rareza como las orcas o los cachalotes, en realidad guardan entre sus filas a una familia de animales misteriosos que se avistan muy rara vez y son poco estudiados: los zifios (familia Ziphiidae). Conocemos sólo 21 especies de estas criaturas, aunque se cree que pudieran haber más. Su principal característica es que tienen hocicos largos y esbeltos, lo que les dio el nombre de "ballenas nariz de espada" además, en la mandíbula inferior poseen un par de dientes que son más grandes que los demás y que semejan colmillos.

Zifos vivientes por el artista Chen Yu.

Este grupo virtualmente desconocido alberga además un titán de 13 metros de largo, una longitud que supera con creces a la de la orca más grande registrada. Su estudio es sin duda, interesante.

FUENTE PRINCIPAL:
Perrin, W. F., Würsig, B. G., & Thewissen, J. G. M. (Eds.). (2002). Encyclopedia of Marine Mammals. Gulf Professional Publishing.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Notas cortas: Los ojos de la noche

Este tema está relacionado a "El tarsero y la evolución de la visión a color" y sigue la mecánica del botón "quiero saber más", gracias a quienes votaron por este tema.

Es casi universalmente aceptado que los primates evolucionaron de ancestros nocturnos. El problema de esta hipótesis es que su fuente de evidencia es muy laxa y en realidad es casi sólo una conjetura. Suena lógico claro, pero no ha sido demostrado de forma fehaciente. Después de todo, nuestros ancestros mamiferianos vivieron durante millones de años a la sombra de los amos del Mesozoico: los dinosaurios.

Velociraptor persiguiendo a un mamífero. Reconstrucción por Daniel Eskridge.

Esta visión del primate nocturno parte de la observación de que muchos primates primitivos modernos como algunos lémures (quirogaleidos y lepilemúridos), aye-ayes, loríes y gálagos son nocturnos, así debieron de haber sido los ancestros de todos los primates. Esta observación fue rechazada por la evidencia, pues esta indica que al menos hace 50 millones de años, los ancestros de los tarseros eran primates diurnos a crepusculares que podían de hecho ver como los animales diurnos: a todo color. Este hallazgo se llevó a cabo estudiando los genes ligados a la génesis de células especiales que hacen que podamos ver los colores: los conos.

Primates primitivos modernos de vida nocturna. De izquierda a derecha: un quirogaleido (Cheirogaleus medius), un lepilemúrido (Lepilemur microdon), el aye-aye (Daubentonia madagascariensis), un loris (Loris lydekkerianus) y un gálago (Galago sp.).

Así que si alguien quería saber qué tipo de vida tenían los ancestros de los primates, podía ahora analizar los genes y saber esa respuesta inaccesible por ahora para el registro fósil. Un estudio así fue conducido este año, se llevó a cabo estudiando los genes de un pariente cercano a los primates, el colugo (Galeopterus variegatus). Si este animal de la noche tenía genes diurnos, eso significaría que el ancestro común entre colugos y primates veía bien durante el día y mal durante la noche, haciéndolo por tanto un habitante del día. El análisis concluyó que el colugo no tenía ni rastro de estos genes, haciendo muy posible que el ancestro de los primates fuera también un morador de las sombras nocturnas.

El Colugo (Galeopterus variegatus). Imagen tomada de Arkive.org.

Por ahora la evidencia apunta hacia ancestros de la noche, ya veremos qué nuevas noticias surgen a este respecto.

FUENTE PRINCIPAL:
Moritz, G. L., Lim, N. T. L., Neitz, M., Peichl, L., & Dominy, N. J. (2013). Expression and evolution of short wavelength sensitive opsins in colugos: A nocturnal lineage that informs debate on primate origins. Evolutionary Biology, 1-12.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Notas cortas: El dodo blanco, historia de una terrible confusión

Este tema está relacionado a "las extinciones de aves en el Pacífico causadas por el hombre", gracias a los lectores que votaron en el botón "quiero saber más".

El dodo es una de las aves extintas en tiempos históricos más popular. Ya sea debido por su historia natural y/o aspecto físico o porque fue incluida en la cultura pop de la Inglaterra victoriana, el dodo ha reclamado un lugar perenne en el imaginario popular. Aparece como un personaje en la novela de  1865 de Lewis Carroll "Alicia en el país de las maravillas", en el escudo de armas de la República de Mauricio (la isla donde habitaba) y en la moneda de este país; es un personaje popular en películas y series como "La era de Hielo" y "Primeval" e incluso es icono de mercadeo.

El dodo en la cultura pop. Izquierda, ilustración de John Tenniel de 1865 del dodo y Alicia. Al centro arriba, escudo de la República de Mauricio. Al centro en medio y abajo, billete y moneda de la república de Mauricio con dodos. Derecha arriba, los dodos de la película "La Era de hielo". Derecha abajo, los dodos de la serie "Primeval".

El dodo (Raphus cucullatus) no estaba solo en su género, pues existía otra especie de dodo, el mítico dodo blanco (Raphus solitarius), también llamado solitario de Reunión (una isla Francesa ubicada a 200 Km al oeste de Mauricio). El primero en mencionar al ave fue el inglés John Tatton que en 1625 lo mencionó como un ave blanca y solitaria. En 1646 el holandés Willem Ysbrandtszoon Bontekoe mencionó la presencia de dodos en Reunión, pero no mencionó nada del color. En 1699 el francés M. Carré describió al ave como solitaria y difícil de mantener en cautiverio. Finalmente, el francés Bertrand-François Mahé de La Bourdonnais envió supuestos dodos de Reunión a Francia en 1740, pero como se cree que para esta fecha el ave ya estaba extinta, quizá haya enviado otra ave no voladora: el solitario de Rodríguez (Pezophaps solitaria) un primo del dodo que vivía a 560 Km al este de Mauricio.

Primer pintura de un dodo blanco por Pieter Withoos. Este tipo de pinturas se volvió popular en el siglo XIX y avivó el mito del dodo de Reunión.

Desde 1770 y hasta la década de 1970, casi nadie había trabajado directamente con restos de esta ave y su estudio se basaba en relatos e interpretaciones, pero durante este período algo era claro: se trataba de un dodo diferente al de Mauricio. Esta visión comenzó a cambiar en 1974 con el estudio de subfósiles de Reunión. La evidencia no apuntaba hacia un ave columbiforme (el grupo al que pertenece el dodo y las palomas), sino hacia aves del orden Ciconiiformes (que agrupa cigueñas), pero en 1994 se comprobó que en realidad eran restos de algún tipo de ibis descrito desde 1987, año en el que se propuso que quizá estos ibises eran en realidad los restos del "dodo blanco". Fue hasta 1995 que esta propuesta se consideró y evaluó, llegando a la conclusión de que en realidad nunca existió un dodo blanco, sino un ibis no volador, el ibis de Reunión (Threskiornis solitarius).

Reconstrucción actual del ibis de Reunión (Threskiornis solitarius) por el artista Michael B. H..

Aún hoy la idea del dodo blanco sigue arraigada y en algunos museos del mundo como el Museo de Historia Natural de Londres sigue exhibiendo esta ave mítica bajo el disfraz de un dodo. Esperemos que el ibis blanco recupere su identidad como el habitante original de Reunión.

FUENTE PRINCIPAL:
Hume, J. P., & Cheke, A. S. (2004). The white dodo of Réunion Island: unravelling a scientific and historical myth. Archives of natural history, 31(1), 57-79.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Notas cortas: Confirman la existencia del volcán más grande del planeta

Este tema está relacionado a "Supervolcanes causaron la extinción del Triásico tardío", gracias a todos los que hicieron clic en el botón "quiero saber más".

Los volcanes son uno de las estructuras geológicas más interesantes, pues además de haber cautivado la imaginación del hombre desde tiempos inmemoriales, representan una de las pocas oportunidades que tenemos para apreciar el poder del planeta además de observar sus entrañas. Estos edificios tienen varias formas y dependiendo de ellas se clasifican en estratovolcanes (conos altos formados por acumulación de lava y otros materiales de erupciones sucesivas), conos de escoria (conos moderadamente altos que se forman por acumulación de materiales en una chimenea volcánica), calderas (edificios de bajo relieve, generalmente enormes y que son producto del colapso del cono al rededor de la o las chimeneas) y volcanes en escudo (gigantescas moles de gran extensión que se forman por erupciones sucesivas y que acumulan materiales en una gran área).

Ejemplos de volcanes. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: un estratovolcán, el monte Fuji en Japón; un volcán de cono de escoria, el Paricutín, en Michoacán, México; una caldera, Aniakchak en Alaska, EUA y un volcán en escudo, el Mauna Kea en Hawái, EUA.

Sea cual sea su forma, un volcán eyectará tarde o temprano materiales del interior de la tierra. Estos materiales pueden ser gases (fumarolas), cenizas, piroclastos y lava. La fuerza de sus erupciones y las propiedades de los materiales expulsados por un volcán dependen en gran medida de la zona del manto que alimenta la cámara magmática, de la configuración del volcán y de su ubicación. Esta última puede ser continental expuesta, cubierta o bien, submarina.

Principales tipos de erupción volcánica. Arriba, erupción Plineana o Vesubiana. Abajo izquierda, flujo de lava. Abajo derecha, arco de lava.

Este mes se publicó la confirmación de la existencia del volcán único más grande del planeta, se ubica en una región del Océano Pacífico llamada Plataforma oceánica Shatsky, ubicada a unos 1,850 Km del este de Tokio, Japón. El volcán ha sido llamado Macizo Tamu, se encuentra a más de 1,900 metros de profundidad y su talla es mucho mayor a la del Mauna Loa de Hawái que tiene un largo máximo de 120 Km. El Tamu mide 450 por 650 Km y esto lo ubica cercano a las dimensiones del volcán más grande del sistema solar, el Monte Olimpo en Marte, que posee más de 500 Km de diámetro. Los científicos han confirmado mediante estudios de perfiles sísmicos y muestras de roca que el coloso ha vertido principalmente rocas de tipo basálticas y que la última vez que hizo erupción fue hace al menos 140 millones de años.

El nuevo monstruo descubierto: el Macizo de Tamu.

FUENTE PRINCIPAL:
Sager, W. W., Zhang, J., Korenaga, J., Sano, T., Koppers, A. A., Widdowson, M., & Mahoney, J. J. (2013). An immense shield volcano within the Shatsky Rise oceanic plateau, northwest Pacific Ocean. Nature Geoscience. doi:10.1038/ngeo1934


Otras dimensiones

Mauna Loa
Área: 5271 Km2
Altura desde el suelo oceánico: 9.17 Km


Macizo Tamu
Área: 260,000 Km2
Altura desde el suelo oceánico: 4.46 Km


Monte Olimpo
Área: 296,000 Km2
Altura desde el suelo marciano: 21 Km