viernes, 5 de abril de 2013

Notas cortas: ballenas enanas ¿fósiles vivientes?

Los cetáceos modernos se dividen en dos grupos, los odontocetos (Odontoceti) o cetáceos con dientes, que incluyen cachalotes, orcas, delfines, marsopas, etc. Y los misticetos (Mysticeti) o cetáceos desdentados, que incluyen a todas las ballenas con barbas o ballenas verdaderas. Los misticetos se originaron en el Eoceno tardío y en ese entonces aún tenían dientes, mismos que coexistían con barbas. Este grupo de ballenas se volvió gigante para principios del Oligoceno y en la actualidad son los mamíferos (y los animales) más grandes que existen en el planeta, algunos más pesados que el más pesado de los dinosaurios.

Llanocetus es una de las ballenas con barbas más antiguas que se conocen.

Sin embargo no siempre fue así y de hecho, existieron misticetos pequeños. Es el caso particular de las familias primitivas Aetiocetidae (~3.3 m) y Mammalodontidae (~2.5 m); así como de la familia avanzada Cetotheriidae (2 - 6 m). Esta última familia consta de 14 géneros y es una de las tres familias existentes de ballenas y se creía extinta desde el Plioceno tardío, hasta que en 2012 se reconoció una especie moderna como perteneciente a esta familia. Entre la actualidad y los fósiles más jóvenes conocidos de cetoterios había un hueco de 3 millones de años.

Herpetocetus, una ballena de la familia Cetotheriidae. Ilustración de la ballena de Robert Boessenecker.

Este mes se publicó un artículo en la revista Naturwissenschaften (ciencias exactas y naturales) un artículo donde se reporta el hallazgo de fósiles de un cetoterio del Pleistoceno medio  de la formación Falor, al norte de California, la nueva ballena corresponde al género Herpetocetus y rellena el hueco del registro de cetoterios situándose hace unos 700,000 años. Este descubrimiento supone un gran avance para el estudio de la evolución de las ballenas barbadas y seguramente habrá más como este en el futuro.

Rango geológico de Herpetocetus (en negro el nuevo rango del Plio-Pleistoceno). Imagen modificada de Robert Boessenecker.



EVIDENCIAS:
- Análisis filogenéticos.
- Análisis bioestratigráficos.
- Anatomía comparada.

FUENTE:
Boessenecker, R. W. (2013). Pleistocene survival of an archaic dwarf baleen whale (Mysticeti: Cetotheriidae). Naturwissenschaften, 1-7.

jueves, 4 de abril de 2013

Más y menos evolucionado

Uno de los tópicos más recurrentes, en lo que respecta a evolución biológica es la "cantidad de evolución" que tienen algunas especies en particular, se suele indicar bajo las palabras pegajosas "más evolucionado" o "menos evolucionado". Suena excelente para películas y la prensa, pero ¿Es cierto que hay bichos más y menos evolucionados? Y si es así, ¿Cómo podemos medir estas diferencia en la evolución?

Homo sapiens, la simpática criatura que cree ser la más evolucionada del planeta.

Como ya habrá notado estimado lector, hay un pequeño problema al decir si alguna especie está más o menos evolucionada que otra, tenemos que medir la evolución. Olvidemos por un momento la precaria situación de los conceptos de especie y concentrémonos en la evolución y su cuantificación. Para simplificar las cosas y no acabar con un profundo dolor de cabeza, tomemos en cuenta sólo a los organismos eucariontes (no crea que desprecio a los procariontes, es sólo que son más complejos de lo que parece y su tratamiento tomaría mucho más tiempo). Y hagamos las cosas aún más simples: consideremos sólo un concepto válido de evolución biológica, que sea este: "cambio en la frecuencia de los alelos de una población a lo largo de las generaciones".

Qué es y qué no es un alelo.

Dicho de esta manera, la evolución no es otra cosa que el cambio en la proporción de formas alternativas del mismo gen. Supongamos que en una población de palomas, existe un alelo que codifica para el color de las plumas del dorso del ave, uno genera espaldas claras y otro espaldas obscuras (obviemos cuál es recesivo y cuál dominante). El alelo claro está en una proporción de 60% y el obscuro en una proporción de 40%. Supongamos que aparece en escena una especie de halcón que caza desde el aire y que avista más fácilmente a las palomas de espalda clara que a las de espalda obscura. Al paso de las generaciones y gracias a la reproducción diferencial, tendremos que ahora el alelo de espalda clara está en una proporción de 45% y que el alelo de espalda obscura está en una proporción de 55%. Esto es evolución. Tengamos algo claro, la transformación de unas especies en otras no es evolución; a ese proceso se le llama especiación y es sólo parte de la evolución.

Ejemplo de cambio de frecuencias alélicas según el ejemplo aquí presentado.

Sabiendo que evolución es el cambio de frecuencias de alelos, ¿Cómo sabemos si una especie es más evolucionada que otra? En teoría es simple, contamos cuántos cambios de frecuencias ha tenido la especie "X" y cuántos la especie "Y" y acorde a ello establecemos cuál es más evolucionada. En la práctica es casi imposible, pues para medir los cambios de frecuencias debemos conocer y rastrear toda la genealogía de los bichos a comparar. Y dado que todos los seres de la tierra tenemos al menos 3,500 millones de años de legado y que no tenemos una máquina del tiempo para ir y ver cómo eran las frecuencias de cada alelo, de cada gen, de cada población de cada especie durante esos tres mil millones y medio de años, simple y llanamente: no tenemos ni idea de qué criatura es más evolucionada que otra.

Versión simplificada del árbol de la vida en la tierra. Tomado de "Tree of Life Web Project".

Usted podrá pensar que sólo debemos mirar a los bichos y al hacerlo sabremos si son evolucionados o no. Después de todo, eso es más fácil ¿cierto? Por ejemplo, tenemos el caso de los celacantos, unos fascinantes peces que pertenecen a un linaje de antiguos peces del Paleozoico. Lucen casi idénticos a aquellos de esa era tan distante, entonces están menos evolucionados ¿no? Pues no lo sabemos, porque los cambios en las frecuencias alélicas no siempre afectan la apariencia externa. Este linaje de celacantos bien pudo tener más cambios de frecuencias alélicas que nuestro linaje de seres humanos.

Izquierda, un especimen de Latimeria chalumnae, el celacanto moderno. Derecha, un Coelacanthus granulatus, un celacanto del Pérmico. Note que su morfología ha cambiado poco.

Ok, no se puede saber qué tan evolucionado es un bicho con respecto a otro. ¿Entonces qué hacemos? Los biólogos pueden medir la cantidad de pasos mutacionales que separan a las especies usando su ADN, también pueden ver cuántos pasos hay de distancia morfológica entre un bicho y otro al reconstruir filogenias. Pero eso no es medir la evolución, es medir los cambios que han prevalecido, seguimos sin saber qué otros cambios ocurrieron en el pasado y no quedaron registrados. Tenemos que estar al tanto de algo importantísimo, las reconstrucciones filogenéticas son hipótesis sustentadas, no toda la historia tal cual ocurrió.

¿Es válido decir entonces más o menos evolucionado usando esta aproximación? No. Pero podemos decir más o menos derivado, que es algo que si sabemos, al contar los pasos mutacionales y al considerar la diferenciación morfológica. 

Esquema del árbol filogenético de la familia Hominidae, considerando sólo los géneros modernos. Según el esquema y la interpretación adecuada, el género Homo no está más evolucionado que los demás géneros, simplemente es el más derivado y comparte su puesto con su género hermano Pan.

De esta manera un celacanto, un cangrejo herradura, las cícadas y todos esos bichos que solemos llamar inadecuadamente "fóiles vivientes" no están menos evolucionados, son menos derivados que sus contrapartes derivadas los peces dulceacuícolas recientes, los camarones árticos, las rosas y demás.

En síntesis:

1) La evolución es el cambio en la frecuencia de alelos de una población.
2) No podemos saber qué especie está más evolucionada.
3) Lo adecuado es decir más o menos derivado.

miércoles, 3 de abril de 2013

Notas cortas: El tarsero y la evolución de la visión a color

En lo que respecta a la visión, somos de los pocos mamíferos agraciados que vemos en tres colores. Esto se debe a que del espectro visible de luz, captamos las ondas verdes, azules y rojas; colores con los que podemos ver toda una gama de vívidas combinaciones de estos tres básicos. Pero no se confunda, no somos los animales que vemos 'mejor', pues la mayoría de las aves, reptiles e insectos pueden ver una porción mayor del espectro de luz, que incluye el ultravioleta. Y aún con sus poderosos ojos, sólo captan una porción insignificante de todo el espectro lumínico.

Distintas visiones en el reino animal. A la izquierda y de arriba a abajo: el espectro que podemos ver los humanos y otros simios con vision ticromática; el espectro que ven la mayoría de los mamíferos; el espectro que ven la mayoría de los artrópodos terrestres; el espectro visible para la mayoría de las aves; el espectro visible para la mayoría de los anfibios y reptiles. Ilustraciones de Kawasaki Satoshi (excepto por la imagen vectorial de una persona). A la derecha y de arriba a abajo: fotografía retocada para simular la visión de humanos, perros, abejas, aves y reptiles. Abajo espectro completo de luz señalando las longitudes de onda.

Cuando hablamos de evolución de la visión en humanos y otros primates avanzados, la teoría generalmente aceptada es que los primates ancestrales, al ser nocturnos, tenían sólo dos tipo de conos (células fotoreceptoras especializadas) que les permitían ver el espectro azul y amarillo, pero no el rojo. Cuando estos primates cambiaron su modo de vida para ser dirunos, desarrollaron un tercer tipo de cono, que les permitió ver el rojo y de ellos heredamos nuestra visión a todo color. Después de todo, para distinguir los frutos maduros se requería poder verlos y la mayoría son rojos.

Izquierda: representación de la anatomía de un ojo humano. Derecha, fotografía del ojo de un chimpancé común. Esquema del ojo de Nature.com, fotografía del chimpancé de guardian.co.uk.

Recientemente se publicó un estudio en la prestigiosa revista "Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences" donde se infirió la visión tricromática en dos especies de tarseros al analizar  genes asociados a la presencia de tres tipos de conos en los ojos. Esto supone que los primates tempranos poseían ya visión a color desde muy temprano en su historia evolutiva, desde el Eoceno. Y que algunos de ellos -como los tarseros- simplemente regresaron a la vida nocturna, con todo y sus conos que fueron y son útiles en el alba y el crepúsculo para distinguir insectos -su dieta principal-. Esto supone que los primates modernos que no poseen visión tricromática la perdieron secundariamente y que esta evolucionó en nuestro grupo durante el Paleoceno tardío-Eoceno temprano, entre hace unos 59 a 50 millones de años.

Especies de tarseros analizadas en el estudio.


EVIDENCIAS:
- Análisis del registro fósil de primates.
- Análisis filogenéticos de primates.
- Análisis genéticos con Tarsius bancanus, Tarsius syrichta y Tarsius tarsier.

FUENTE:
Melin, A. D., Matsushita, Y., Moritz, G. L., Dominy, N. J., & Kawamura, S. (2013). Inferred L/M cone opsin polymorphism of ancestral tarsiers sheds dim light on the origin of anthropoid primates. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 280(1759).


martes, 2 de abril de 2013

Notas cortas: las extinciones de aves en el Pacífico causadas por el hombre

Los seres humanos somos unas de las criaturas más destructivas que existen, no sólo extinguimos especies de forma directa, sino de forma indirecta al llevar con nosotros animales domésticos, plagas, parásitos y enfermedades. Los registros de extinción antropogénica se cuentan por miles, siendo los casos más documentados los de los mamíferos y aves. De todas las especies, las de las islas están en un riesgo mayor, pues al haber evolucionado en este entorno, no tienen defensas naturales contra los invasores humanos y su fauna acompañante. De entre todos los bichos sensibles, las aves figuran como las más sensibles, principalmente por su modo de vida y su tipo de reproducción, las ratas y los gatos son sus exterminadores más frecuentes. Casi todos hemos oído hablar del caso del Dodo, pero existen pocos estudios formales sobre cuántas especies se han extinto en las islas y son menos los que tratan a las aves como protagonistas.

Raphus cucullatus, el dodo. Extinto en 1662 de la Isla de Mauricio (arriba, derecha). Dibujo de 1626 por Roelant Savery.

El mes pasado se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un estudio sobre la magnitud y variación de la extinción de aves en las islas del Pacífico. Los autores estudiaron el registro fósil para determinar cuántas especies han perecido en lo que va del Holoceno, llenando los huecos con estimaciones bastante precisas. Hace 60,000 años, las islas del Pacífico eran un paraíso para las aves, pues habían evolucionado cientos de nuevas especies tras el cese a la última era glaciar sin embargo, todo cambió con el arribo de los humanos. Los autores del estudio estimaron que en 41 islas estudiadas, dos tercios de las extinciones se produjeron desde el arribo original de los humanos y la llegada de los europeos colonizadores. El número de bajas es de más de 1,000 especies de aves no canoras (no Passeriformes) y no marinas, por lo que el número de aves total tendería a ser más alto (unas 1,300 en total).

Arriba, islas del Pacífico. Abajo, Sylviornis neocaledoniae el galliforme más grande que haya existido, una de las víctimas de la extinción de aves del Pacífico.

Este panorama sombrío no ha cesado, pues hoy en día muchas especies de aves (y no se diga de otros animales y plantas) ven su existencia en riesgo, pues la inmensa mayoría se hallan en peligro crítico de extinción.


EVIDENCIAS:
- Análisis del registro fósil.
- Listados faunísticos de aves modernas.
- Estimación Bayesiana de marcaje-recaptura utilizando el registro fósil para llenar huecos.

FUENTE:
Duncan, R. P., Boyer, A. G., & Blackburn, T. M. (2013). Magnitude and variation of prehistoric bird extinctions in the Pacific. Proceedings of the National Academy of Sciences.

lunes, 1 de abril de 2013

Notas cortas: Supervolcanes causaron la extinción del Triásico tardío

Un supervolcán es un volcán que produce erupciones violentas y masivas, que eyectan volúmenes de lava superiores a 1,000 Km3, siendo miles de veces más poderosos que los volcanes tradicionales. Estos edificios geológicos alteran el paisaje circundante de forma drástica y causan alteraciones climáticas y biológicas duraderas. Estos monstruos se forman bien cuando un punto caliente (zonas de la corteza que están comunicadas directamente con el manto de la tierra) no logra abrirse paso a través de la corteza y acumula magma gases que elevan enormemente su presión hasta su erupción violenta, o bien se forman en el contacto entre placas tectónicas. A veces los geólogos se refieren a ellos como megacalderas, aunque el término supervolcán comienza a permear a la comunidad científica. Algunos de estos behemotes son capaces de causar extinciones así como cambios climáticos profundos. Tal es el caso del Toba, un volcán que casi extingue nuestra especie y causó una edad de hielo, entre hace 69,000 y 77,000 años.

Supervolcán Toba. Arriba, reconstrucción artística de su erupción. Abajo, vista satelital del lago Toba en Sumatra, producto de la erupción del supervolcán homónimo.

Recientemente se publicó en la revista científica Science, un estudio que revela que la extinción masiva de finales del Triásico puede estar relacionada a la erupción de un supervolcán. La extinción de Triásico/Jurásica supuso el inicio de un nuevo período geológico, caraterizado por formas de vida más 'modernas'. Se extinguió el resto de los reptiles arcaicos que dominaban el Pérmico y los grupos emergentes (como dinosaurios, mamíferos, coníferas, anfibios modernos, etc.) pudieron volverse importantes, a la vez que dominantes. El equipo de investigadores ideó una forma de datar los flujos basálticos de la Provincia Magmática del Atlántico Central con presición y encontraron sincronismo entre el inicio de las erupciones y el de las extinciones. Descubrieron además que el vulcanismo se dio en ciclos de aproximadamente 600,000 años, permitiendo que sólo las formas de vida más adaptables lograran superar el fenómeno de extinción.

Ubicación de la Provincia Magmática del Atlántico Central en el mundo del Triásico tardío. Rodeando al mapa, representantes de los grupos extintos. En el sentido de las manecillas del reloj y empezando por las 12 hrs: un rauisúquido (Postosuchus kirkpatricki), un cinodonto (Exaeretodon sp.), un dicinodonto (Placerias gigas), un reptil arcosaurio planedor (Mecistotrachelos apeoros), un etosaurio (Stagonolepis sp.), un protorosaurio (Drepanosaurus unguicaudatus), un rincosaurio (Hyperodapedon sp.) y un anfibio lepospóndilo (Batrachosuchus sp.). Ilustraciones de Kawasaki Satoshi.

De no ser por estos eventos volcánicos, nuestros ancestros no hubieran tenido la oportunidad de evolucionar a la sombra de los señores del mesozoico, los dinosaurios.

EVIDENCIAS:
- Campos de magma del Triásico/Jurásico encontrados en diversas partes del mundo.
- Datación radioactiva de cristales de circonio de los campos de magma con Uranio-Plomo.
- Registro fósil.
- Datación del registro fósil y de los eventos de extinción T/J.

FUENTE:
Blackburn, T. J., Olsen, P. E., Bowring, S. A., McLean, N. M., Kent, D. V., Puffer, J., ... & Et-Touhami, M. (2013). Zircon U-Pb Geochronology Links the End-Triassic Extinction with the Central Atlantic Magmatic Province. Science.

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Sabías que? Tapires 1


*ACTUALIZACIÓN

¿Sabías que hay cuatro (¿o cinco?) especies de Tapir?

Según el saber popular, existen una o dos especies de tapir (según donde se viva), sin embargo la realidad es que hay cuatro especies de estos enigmáticos ungulados. Los tapires son ungulados perisodáctilos (orden Perissodactyla), al igual que los caballos y rinocerontes. La familia Tapiridae surgió durante el Eoceno temprano, hace unos 48.6 millones de años. Los tapires verdaderos más antiguos corresponden al género Teleolophus, integrado por las especies T. daviesi, T. magnus y T. medius, que vivieron hasta el Eoceno tardío, hace unos 37.2 millones de años en lo que hoy es Pakistán, Kazajistán y Mongolia. Ahora pasemos a las especies modernas.

Arriba: mapa de distribución de los primeros tapires durante el Eoceno, estrella roja: Teleolophus daviesi, estrella amarilla: Teleolophus medius y estrella naranja: Teleolophus magnus. Abajo, izquierda: delineado de restos fósiles de molares superiores (AMNH 26286 y AMNH 20166) y un fragmento de hemimandíbula izquierda (AMNH 81854) de Teleolophus medius (modificado de Radinsky, 1965).  Abajo, derecha: reconstrucción de uno de los primeros tapires, Dilophodon, de hace 46.2 a 40.4 Ma (reconstrucción del Museo de Historia Natural de San Diego, fotografía de Doug Shore).

El primero en la lista es el Tapir de Baird, también llamado Anteburro, Dante, Danto, Macho De Monte, Tzemen (en Tzetzal), Cash-i-tzimin (en Maya Lacandón), Niguanchan (en Tojolabal) o Tapir Centroamericano (aunque no sólo habita Centroamérica). Pertenece a la especie Tapirus bairdii, que fuera nombrada por el paleontólogo e ictiólogo estadounidense Theodore Nicholas Gill en 1865. Su nombre significa "Tapir de Baird" (en honor al naturalista estadounidense Spencer Fullerton Baird). Estos bichos miden de 1.98 a 2.2 m de largo, alcanzan una altura a la cruz de hasta 1.2 m y llegan a pesar entre 240 y 400 Kg. Este es el mamífero más grande de Centro y Mesoamérica y su estatus de conservación es en "Peligro de Extinción", debido a la pérdida de hábitat y a la cacería local por su carne. Aunado a estos riesgos, se presenta su bajo ritmo reproductivo, la gestación dura 13 meses, finaliza con el nacimiento de una única cría, que pasa al menos 2 años con su madre hasta su independendización. Esta especie tiene hábitos nocturnos y vive hasta 30 años. Sus únicos depredadores naturales son los jaguares y los cocodrilos grandes.

Tapir de Baird en un área inundada (izquierda) y su distribución actual (derecha). En rojo, poblaciones extintas; en naranja, poblaciones confirmadas; en amarillo, poblaciones hipotéticas. Fotografía de ARKive.org, mapa de IUCN red list.

El siguiente en la lista es el Tapir de la India, también llamado tapir asiático y tapir malayo o cipan, tenuk o badak tampong en lengua malaya. Pertenece a la especie Tapirus indicus y fue nombrado por el zoólogo y escritor francés Anselme Gaëtan Desmarest en 1819. Su nombre significa "Tapir de la India", aunque ya no habita ahí. Estos tapires miden de 1.8 a 2.5 m de largo, alcanzan alturas a la cruz de entre 90 cm a 1.1 m y pesan entre 250 y  450 Kg. Estas dimensiones hacen de él, el tapir más grande del mundo. Es el único tapir no americano y el único con una coloración en blanco y negro. Su distribución histórica abarcaba todas las Indias Orientales, hoy habita en partes de Birmania, Tailandia, Malasia, Singapur y Sumatra (Indonesia). Su estatus de conservación es en "Peligro de extinción" debido principalmente a la pérdida de hábitat para plantíos de palma de coco, destinados a la producción de aceite de coco. Además, los cazadores nativos le ponen cada vez más los ojos a este mamífero debido a la escasez de otras presas como los ciervos. Su gestación dura 13 meses y llegan a vivir hasta 30 años. Son de hábitos nocturnos y sus únicos depredadores naturales son los tigres y los cocodrilos de agua salada.

Tapir de la India (izquierda) y su distribución actual (derecha). Fotografía de ARKive.org, mapa de IUCN red list.

Toca el turno ahora al Tapir Amazónico, también conocido como Anta Brasileña, Danta, Danta Amazónica, Gran Bestia, Tapir Brasileño o Sachavaca. Pertenece a la especie Tapirus terrestris, fue nombrado por Carlos Linneo en 1758 y su nombre significa "Tapir terrestre" a pesar de que es quizá el tapir con hábitos más acuáticos de todos. Estos tapires miden de 1.7 a 2 m de longitud, con  entre 77 cm y 1.08 m de altura a la cruz y un peso que oscila entre los 200 y 250 Kg. Es el mamífero sudamericano más grande de todos y el tercer tapir de mayor tamaño (precedido por Tapirus indicus y Tapirus bairdii). Habita en un amplio espectro de hábitats, desde bosques inundados, pantanos, pastizales, bosques secos, etc. Su estatus de conservación es "Vulnerable" debido a la pérdida de hábitat, deforestación, cacería local y competencia con ganados. Al igual que sus parientes, es de hábitos nocturnos y llega a vivir entre 25 y 30 años. Su gestación dura 13 meses y paren una única cría que se mantiene con la madre por cerca de dos años. Sus depredadores naturales incluyen cocodrilos, jaguares y ocasionalmente pumas.

Tapir amazónico vadeando (izquierda) y su distribución actual (derecha). En rojo, poblaciones extintas; en naranja, poblaciones confirmadas; en amarillo, poblaciones hipotéticas. Fotografía de ARKive.org, mapa de IUCN red list.

La cuarta y última especie de tapir es el Tapir andino, también llamado Danta Cordillerana, Danta De Montaña, Danta De Páramo, Danta Lanuda, Danta Negra, Pinchaque, Tapir Andino o Huagra (en Quechua). Pertenece a la especie Tapirus pinchaque y fue nombrado por el médico y naturalista francés François Désiré Roulin en 1829. Su nombre significa "Tapir Pinchaque", por la bestia mitológica "La Pinchaque" que se supone habitaba las mismas zonas que este tapir. Alcanzan un largo total de 1.8 m, una altura a la cruz de entre 75 a 80 cm y un peso de 150 Kg. Esto lo convierte en la especie más pequeña de tapir. Habita la región andina de Colombia, Ecuador y Perú, en chaparrales, bosques andinos y zonas riparias. Su estatus de conservación actual es "En peligro de extinción" debido a la cacería, la pérdida de hábitat para sembradíos de amapola y la guerrilla. Su gestación es de 13 meses y paren una única cría. Sus depredadores naturales son los pumas, los osos de anteojos y ocasionalmente jaguares. 

Tapir andino vadeando en un río de montaña (izquierda) y su distribución actual (derecha). Fotografía de ARKive.org, mapa de IUCN red list.


GUÍA RÁPIDA DE IDENTIFICACIÓN DE TAPIRES:

1. Tapir de color blanco y negro: Tapir de la India (Tapirus indicus).
1'. Tapires de otros colores (ver 2).


2. Tapir lanudo, con pelaje negro o café obscuro, semejante al negro: Tapir andino (Tapirus pinchaque).
2'. Tapires de pelajes cortos (ver 3).


3. Tapir de color negro a café obscuro, semejante al negro, sin crin: Tapir de Baird (Tapirus bairdii).


3'. Tapir de color café obscuro a claro, con crin marcada: Tapir amazónico (Tapirus terrestris).


Los tapires son los mamíferos silvícolas por excelencia, son relictos de una gran radiación de ungulados con pezuñas impares, representan indicadores del estado de conservación de las selvas y los bosques donde habitan. La conservación de estas bestias trompudas, que han inspirado leyendas está en nuestras manos, lo único que tenemos que hacer es no intervenir en sus hábitats naturales y dejarlos vadear en paz.


FUENTES:
Radinsky, L. B. (1965). Early Tertiary Tapiroidea of Asia. Bulletin of the AMNH; v. 129, article 2.

Castellanos, A., Foerester, C., Lizcano, D.J., Naranjo, E., Cruz-Aldan, E., Lira-Torres, I., Samudio, R., Matola, S., Schipper, J. & Gonzalez-Maya. J. 2008. Tapirus bairdii. En: IUCN 2012. IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2012.2. . Consultado el 31 de Marzo de 2013.

Lynam, A., Traeholt, C., Martyr, D., Holden, J., Kawanishi, K., van Strien, N.J. & Novarino, W. 2008. Tapirus indicus. En: IUCN 2012. IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2012.2. . Consultado el 31 de Marzo de 2013.

Naveda, A., de Thoisy, B., Richard-Hansen, C., Torres, D.A., Salas, L., Wallance, R., Chalukian, S. & de Bustos, S. 2008. Tapirus terrestris. En: IUCN 2012. IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2012.2. . Consultado el 31 de Marzo de 2013.

Diaz, A.G., Castellanos, A., Piñeda, C., Downer, C., Lizcano, D.J., Constantino, E., Suárez Mejía, J.A., Camancho, J., Darria, J., Amanzo, J., Sánchez, J., Sinisterra Santana, J., Ordoñez Delgado, L., Espino Castellanos , L.A. & Montenegro, O.L. 2008. Tapirus pinchaque. En: IUCN 2012. IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2012.2. . Consultado el 31 de Marzo de 2013.



* ACTUALIZACIÓN

Esta entrada fue publicada originalmente en Marzo de 2013. En diciembre del mismo año se describió una nueva especie de tapir: Tapirus kabomani. La razón de que no la incluyera originalmente en el post es que había debate sobre su validez y quería esperar a que se resolviera, pero el debate sigue.

Tapirus kabomani, apariencia y rango geográfico propuesto.

Las principales observaciones en cuanto a la validez de esta especie son que en realidad es casi imposible distinguir al tapir amazónico del tapir negro (nombre común de T. kabomani) a través de fotos (un medio ampliamente usado por los mastozoólogos para estudiar mamíferos silvestres). También, los autores de la descripción se basaron ampliamente en descripciones folclóricas del tapir  negro para diferenciarlo del amazónico y debemos saber que esa NO es una buena razón para separar especies. Otros argumentos son que los análisis genéticos son débiles, inconsistentes, etc. La "batalla" sigue y por ello, no hay consenso (wikipedia no es consenso) y yo no quiero tomar partido así que les dejo los links a los artículos donde está ocurriendo "la golpiza".

1. Artículo con la descripción de T. kabomani.


Clic aquí para ver.

2. Artículo donde se pone en duda la validez de T. kabomani.


Clic aquí para ver.

3. Artículo de respuesta a las inquietudes del nuevo tapir.


Clic aquí para ver.