domingo, 14 de septiembre de 2014

La nueva imagen de Spinosaurus

El espinosaurio (género Spinosaurus) es uno de los dinosaurios más conocidos de los tiempos recientes. Saltó a la fama gracias a la película Parque Jurásico 3, donde vemos a un criatura malévola capaz de destruir al rey tirano de los dinosaurios, el Tyrannosaurus rex.

La infame popular escena de Jurassic Park 3, donde un agigantado Spinosaurus asesina a un Tyrannosaurus. Derechos reservados Universal Studios.

Pero no sólo eso le catapultó a la fama, también el amor de los godzilizadores por sus dimensiones, pues se supone, era una criatura mayor que el T. rex. Un estimado de 2005, considerado por muchos como melodramático, sugería que el lagarto con espinas medía entre 16 y 18 m de largo [referencia 1]. Un artículo detractor, publicado en 2007 y titulado ingeniosamente "Mi terópodo es más grande que el tuyo... o no (...)" [referencia 2], sugería que la bestia sólo podía alcanzar unos 12.57 m de longitud, el límite para animales estrictamente bípedos (volveré a esto en breve).

El paleontólogo desconocido por los Paleofrikis, Ernst Stromer... sus amigos le decían Karl Heinrich Ernst Freiherr Stromer von Reichenbach. Ah si... él descubrió a Spinosaurus. Fotografía tomada del número de Octubre de National Geographic en Español.

La cosa es que este tema nace de las abrumadoras noticias que pululan por doquier en la red, pues el Spinosaurus tiene nueva imagen. Una que ha causado muchísimo revuelo. A muchos "fans" del spiny no les gusta la imagen y la tachan de errónea, artificial y sobre todo que "no se ve natural"... como si a la naturaleza le importara un carajo lo que creemos que no es natural, jaja.

Imagen "vieja" de Spinosaurus. Arte por Davide Bonadonna.


La nueva imagen de Spinosaurus que causa escozor en "fans". Arte por Davide Bonadonna.

Esta nueva imagen no procede de una puntada de algún artista, aunque hubieron algunas obras que vaticinaron el hecho desde una perspectiva totalmente especulativa e impulsada por la poderosa casualidad. Veamos y luego volvemos al tema.

El finado Alan Charig en su libro que irónicamente se titulaba "Una nueva mirada a los dinosaurios" (1983), mostraba a un espinosaurio cuadrúpedo.

El magnífico arte de Rodrigo Vega vaticinó este nuevo descubrimiento, aunque sólo por coincidencia.

Entonces ¿de dónde sale este nuevo 'look' de Spinosaurus? Pues como casi siempre, de los fósiles. Resulta que a principios de este año, el paleontólogo guapo, Paul Sereno en compañía de su sponsor National Geographic anunciaron un cambio en Spinosaurus, de lo cual sólo existía una foto muy mala y pequeña que supuestamente era filtrada (uuuf, hasta de los dinosaurios se filtran fotos). La espera terminó este 11 de Septiembre en el que se publicó un artículo científico que muchos esperábamos con ansias paciencia [referencia 3].

El encabezado del artículo dice "Adaptaciones semiacuáticas en un dinosaurio depredador gigante". Si, en efecto muchachos, tengo el paper y lo he leído antes de emitir juicios de "me gusta" o "no me gusta" el nuevo espinosaurio. Pueden acceder al resumen aquí.

Lo primero que salta a la vista es que el famoso Paul Sereno no es el autor principal, sino el segundo. Y lo segundo es que se publica en Science Express, una división de Science que publica de forma rápida trabajos que son sobresalientes y que urge su extensión a la comunidad científica. La cosa es que el resumen reza así:

"Describimos adaptaciones para un modo de vida semiacuático en el dinosaurio Spinosaurus aegyptiacus. Estas adaptaciones incluyen el repliegue de las narinas carnosas a una posición cercana a la región media del cráneo, un cuello y torso alargado que cambian el centro de masa corporal a una zona anterior a la unión con la rodilla. A diferencia de los terópodos terrestres, la cintura pélvica está reducida, los miembros posteriores son cortos y todos los huesos de las extremidades son sólidos, sin una cavidad medular abierta, para control de la boyancia (flotabilidad) en el agua. El fémur corto, robusto y con un anclaje para el músculo flexor (principal de la pierna) hipertrofiado, así como las garras del pie bajas y planas, son consistentes con una locomoción acuática propulsada por las patas (traseras). Las estrías en la superficie de los huesos y su microestructura sugieren que la "vela" dorsal, pudo haber estado envuelta en una piel que funcionase  primariamente como un mecanismo de despliegue tanto en agua como en tierra."


Esta primera aproximación nos indica rápidamente que Spinosaurus tenía un gran cuello, que tenía una nariz alta, que sus huesos estaban pesados cual 'pesas de buzo', que las patas eran su medio de locomoción en agua, que el torso era largo, que la vela no era para termorregular ni una joroba y que las patas traseras eran pequeñas, muy pequeñas. Veamos todo eso en un esqueleto reconstruido.

Modelo tridimensional del esqueleto de S. aegyptiacus.

Pero antes, veamos qué se descubrió realmente de este dinosaurio.

Modelo tridimensional del esqueleto de S. aegyptiacus según aparece en Ibrahim et al. (2014). En rojo las piezas conocidas. A) Esqueleto en pose de nado, B) punta del hocico, C) narinas, D) vértebra dorsal #1, E) vértebra vértebra dorsal #8, F) íleon izquierdo, G) vértebra caudal #30, H) falange primera del dedo II de la mano derecha, I) fémur izquierdo, J) tibia derecha, K) falange ungual del dedo III derecho.

Vayamos por partes. La nueva descripción corrobora que los poros en el morro de spiny eran en realidad adaptaciones para sentir los cambios de presión del agua, de forma análoga a los presoreceptores de los crocodilianos modernos.

 El morro de Spinosaurus, modelado en 3D a partir de escaneos del fósil. En naranja aparecen los canales de la red neurovascular, asociada potencialmente a un sistema de presorrecepción acuática. Tomado del suplemento de Ibrahim et al. (2014).

La nariz de un cazador. Mientras nadaba, Spinosaurus sentía a sus presas mediante un sistema de receptores sensibles a la presión albergado en agujeros en las mandíbulas. Las narinas, altas en el hocico, permitían al dinosaurio respirar mientras cazaba. Arte de Davide Bonadonna.

 Así funciona el aparato receptor de spiny y la muesca en el hocico. Arte de Davide Bonadonna.

El artículo dice que los huesos de spiny tienen adaptaciones para una vida acuática y en efecto, los cortes transversos muestran que no sólo tiene osteosclerosis (aumento en la densidad ósea), sino además, paquiosteosis (aumento en el grosor de los huesos). Se hizo una comparación con Suchomimus, un espinosáurido menos especializado y estos fueron los resultados...

A) Corte transversal de fémur derecho de S. aegyptiacus. B) Corte transversal de fémur derecho de Suchomimus tenerensis. Note cómo en Spinosaurus se presenta una cavidad medular (mc) muy reducida y que en cambio, domina el hueso havesiano (Hv) o compacto. Ambos dinosaurios tienen hueso primario (pb) o periostio. Y sólo Suchomimus presenta canales erosionados (ec). Tomado de Ibrahim et al. (2014).

Esto resultó ser más útil que los análisis isotópicos realizados en 2010 por Amiot y sus colegas [referencia 4], donde no fue claro si S. aegyptiacus era o no acuático. Además, las falanges unguales (garras óseas) de spiny son además de las primeras conocidas para la especie, muy, pero muy planas. Y si vemos con detenimiento el pie, veremos que su dedo I es bastante largo. Esto llevó a los autores a decir que este dedo tocaba el suelo cuando la criatura apoyaba el pie. Este par de adaptaciones fueron analogadas con aquellas de los pies de las aves costeras que no se perchan y que son acuáticas.

Patita de spiny a punto de ser montada para el Museo de National Geographic. Crédito de la fotografía Bill O'Leary.

Reconstrucción de spiny en su hábitat junto al pez sierra gigante, Onchopristis. Note la forma del pie. Arte por Davide Bonadonna.

Pero eso no fue lo que más ha turbado al público aficionado y profesional. Lo más intrigante es la proporción de las patas traseras de spiny. Pareciera que hubiesen pegado las piernas de un juvenil con las de un adulto. ¿Será el caso? Veamos.

Cuentan que el 'fabuloso' paleontólogo guapo, Paul Sereno, ¡no descubrió los restos él mismo! Esto sería escandaloso, si no fuera por el hecho de que cerca del 90% de los paleontólogos del mundo no descubren sus propios restos. La paleontología sigue dependiendo de los hallazgos fortuitos y eso no significa que al traernos un resto le digamos a la gente: "oh, lo siento... pero mejor tírelo a la basura o véndalo, si no lo encontré yo, no me sirve".

El diabólico Paul Sereno, manoseando a spiny...

Los restos de este espinosaurio han sido apodados por los conocedores como Spinosaurus C, siendo A, el espécimen original de Stromer, bombardeado y destruido en 1944 y B el espécimen de 1934, descrito también por Stromer.

Spinosaurus A, descrito por Stromer en 1915. Procedía de la Formación geológica Bahariya, Egipto. Imagen tomada de Spinosauridae.fr.gd

 Spinosaurus B, descrito por Stromer en 1934. También procedía de la Formación Bahariya.

¿De dónde procede Spinosaurus C? No de la Formación Bahariya, sino de las Camas Kem Kem, al este de Marruecos. Pero no se encontró de una sola pieza, de ahí tanta sospecha. Lo primero que se descubrió fueron unas vértebras, descubiertas en 2008. Y para 2013, se llevaría a cabo un esfuerzo multinacional para recuperar más restos de esa parte poco conocida de Marruecos.

 El sitio del que procede el spiny. En azul lugar de procedencia del Neotipo. En amarillo, lugar donde se levantó la mejor estratigrafía. Tomado del suplemento de Ibrahim et al. (2014).


Y fue cuando el equipo descubrió los demás restos que se reportan en el trabajo de Ibrahim et al. (2014). El neotipo (nuevo espécimen tipo) de spiny es el denominado FSAC-KK 11888 y quedó alojado en la Faculté des Sciences Aïn Chock, Casablanca, Marruecos. Otros materiales fueron recuperados y se albergan en el Museo di Storia Naturale di Milano, Italia y en la University of Chicago Research Collection. De tal forma que técnicamente el esqueleto que les mostré antes es una quimera. Veamos.

Veamos de nuevo el esqueleto... En rojo aparece lo descubierto en 2008, que representa el neotipo; en naranja lo descubierto por Stromer a inicios de siglo XX; en amarillo, huesos aislados de varios individuos; en verde, huesos de otros espinosáuridos que incluyen a Suchomimus, Baryonyx, Irritator y Ichthyovenator y en azul, huesos inferidos.

Antes de escandalizarnos, tienen que tener en cuenta varias cosas. Primero, el paleoambiente. No se trata de un entierro rápido, ni de un ambiente benigno donde los restos no son transportados (como un lago). Se trata de depósitos fluviales, areniscas (con arcillas) para ser precisos. Por lo que es esperable que un esqueleto completo se disgregue por completo, se rompa y sea transportado mucho... algo que afortunadamente, no sucedió de forma tan catastrófica. Tenemos mucha suerte de que algunos de esos restos estuvieran siquiera articulados y asociados.

 El sitio de la excavación. Si ve de cerca, no hay fósiles por doquier con los cuales construir una quimera tan completa... Tomado del suplemento de Ibrahim et al. (2014).

Y dos, la simetría/tamaño. ¿Cómo saber si el neotipo (en rojo) es quimérico? (i.e. restos que en realidad proceden de varios individuos). Una forma fácil es mirar los restos... los que aparecen en rojo no están repetidos, eso nos da fuertes indicios de que no estamos viendo una quimera. En una de ellas, veríamos los mismos huesos repetidos, algo como dos falanges proximales izquierdas, dos fémures derechos, etc. Pero hay algo mejor que eso y es el tamaño de los restos que no son patas. El neotipo se conforma de varios restos como vértebras, costillas y "espinas" vertebrales (apófisis neurales y cheurones). Si los restos fueran distintos, no esperaríamos que él íleon de la pelvis y las vértebras se correspondieran y lo hacen. Además, el argumento de la quimera no es nuevo... ¡había sido esgrimido para Spinosaurus B! Es decir, ya otros habían señalado que Spinosaurus B tenía huesos de las patas demasiado pequeños. Como indica Andrea Cau, es demasiada coincidencia. ¿Esto corrobora que las piernas son así de cortas? No del todo, pero nos da buenas pistas de que este es el caso y por el momento así se queda, las quejas fanboyescas no inciden en el conocimiento científico, la evidencia si.

Parte del neotipo de Spiny.

Interesante, los restos de Spinosaurus B (en café), coinciden en morfología y talla con los de Spinosaurus C (el nuevo). Otra razón para pensar que no se trata de "quimerasis", sino de bichos reales, pues spiny b fue descrito por Stromer antes de saber que se trataba de spiny. Tomado del suplemento de Ibrahim et al. (2014).

Otra pieza de lujo que usan los detractores de la nueva imagen de spiny es un artículo publicado por Scott Hartman en su blog. Hartman presenta un argumento simple y elegante: "las medidas de los huesos de las patas de spiny no se corresponden con lo que aparece en la reconstrucción esquelética". Este ilustrador reconocido (y respetado) nos invita a corroborar esta observación. Y precisamente fue lo que hizo este incrédulo.

 El título de Hartman es irresistible, pero se pierde en la traducción simplona de "Hay algo dudoso sobre el nuevo Spinosaurus".
La vértebra dorsal 7 mide 17 cm y la dorsal 8 mide 18 cm (según lo repotado por Ibrahim et al. [2014])... tomando eso como referencia usé el programa Image J y procedí a medir el fémur. Resulta que el esqueleto de colores me arroja un fémur de sólo 48.2 cm de largo, mientras que Ibrahim et al. (2014) reportan uno de 61 cm; el mío es 79 % el tamaño publicado. Ahora veamos qué sucede con la tibia. Los autores del spiny C dicen que la tibia del neotipo mide 66.8 cm, con el programa, a mi me da un resultado de 49.7 cm, un 74.4 % el tamaño publicado (y medí la parte preservada, omitiendo desde luego el cóndilo articular distal que no está presente en el holotipo). Scott Hartman encontró algo similar a lo que yo hallé, un 73% del tamaño publicado, pero para el íleon (el hueso grande de arriba en la cadera). Estas medidas son alarmantes para alguien que no está familiarizado con dos hechos importantes:

Arriba, Spinosaurus como aparece en la nueva publicación. Abajo, Spinosaurus "corregido" por Scott Hartman. Tomado de aquí.

1. El esqueleto 3D no está plano. Es decir, no es 2D, por lo que cambios en el ángulo de los huesos, devuelven medidas erróneas. Y tal parece ser el caso.
2. No es lo mismo medir con un programa que medir en la vida real. Y menos medir un modelo 3D. NO hay nada como medir un fósil real. Proporciona una mejor y más clara idea de lo que se tiene que andar midiendo fotos, ilustraciones o reconstrucciones. El sesgo se incrementa cada vez que se mide una representación y este también parece ser el caso.

3. Scott midió el íleon y extrapoló a todos los huesos de las patas. Esto no se debió de hacer, el buen Hartman debió de estimar para cada hueso de forma individual... hacer una extrapolación de ese tipo elimina por completo los potenciales cambios de proporción de las patas. Yo usé el fémur y la tibia, pero omití el resto. Quizá en un futuro me dedique a hacer el resto de los huesos individuales, pero la verdad es que es mucho trabajo y hacerlo para complacer fanboys no es algo muy alentador... de todas maneras dirán "así no era mi súper carnívoro asesino de T-rexes".

Midiendo en la compu... para nada es lo mismo que medir un hueso real.

Por ello coincido con el mismo Hartman al decir que su medición (y la mía con otros elementos) NO es un argumento válido contra la reconstrucción de Ibrahim et al. (2014), pero si supone dudas como ¿estará exagerado el modelo? En teoría no debería, pero no lo sabemos. Algo si es seguro, las proporciones no quedan refutadas. A los fanboys les recuerdo las palabras de Hartman "I fear this will lead to exuberant and irrational skepticism of the Ibrahim et al., paper" (Temo que esto lleve a un escepticismo exuberante e irracional del artículo de Ibrahim et al.). Oh Scott... tenías razón en temer.

Reconstrucción del esqueleto de Spinosaurus con la nueva información disponible. Si no nos gusta, ni modo... ¡a cambiarse de dimensión!, una donde los deseos modelen la realidad y no este cochino universo de naturaleza independiente al observador.

Pero volvamos al tema principal, el nuevo spiny. De cualquier modo, quizá vuelva a cambiar de look, no lo sabemos, eso es lo genial de la ciencia, no es estática ni dogmática... esto no se trata de verdades absolutas, sino de verdades potencialmente temporales. En fin, el nuevo spiny trae galletas para los amantes de las tallas. Spiny C mide... (redoble de tambores) aproximadamente 15 m de largo. Y para los amantes de las grandes iguanas, les traigo más noticias... spiny C era sólo un subadulto, por lo que esos quince metros podrían aumentar. Pero yo no me haría ilusiones, por si no lo han notado, la cola es extremadamente larga y no procede de un único bicho... podría ser que fuera más corta.

La obligada comparación con un Tyrannosaurus rex. Arte por Davide Bonadonna.

Esta me gusta más. El spiny aparece junto al Giganotosaurus, seguido por Tyrannosaurus y al final, rematado por un "yo también quería ser popular", Suchomimus. Arte de Davide Bonadona.

Si recuerdan, en el segundo párrafo de esta letanía, los autores del estudio de 2007 sobre tallas de terópodos gigantes [referencia 2], dijeron que spiny no podía exceder la talla de 12.5 m porque sería demasiado para un terópodo terrestre estrictamente bípedo... Pues sorpresa, parece que tenían razón. Si los datos están bien, spiny sería cuadrúpedo y no bípedo, por lo que los 15 m de largo para un subadulto están acordes a la biomecánica potencial conocida de los terópodos.

Espinas neurales y el modo potencial de caminar de Spinosaurus en tierra. Propiedad de National Geographic y NOVA.

Pero, ¿este modelo cuadrúpedo es posible? Muchos se han alzado en contra, diciendo que los brazos no están adaptados para ello. Mi respuesta es simple, si, es posible. Pondré un ejemplo moderno de algo que esqueléticamente no parece adaptado a caminar sobre sus manos, pero que lo hace, el oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla).

Esqueleto de oso hormiguero gigante.

A primera vista la mano del hormiguero gigante no tiene adaptaciones para andar... excepto quizá por el dedo III, que tiene un grosor excepcional.

Oops.. quizá Spiny si tiene adaptaciones similares a las del hormiguero. Note que el metacarpiano III es muy grueso.

Y antes de que me diga algo, si revisé, no están extrapolados de otros espinosáuridos... proceden de la reconstrucción de los brazos y manos de varios individuos (véase el esqueleto de colores y su descipción). Aunque como aclaran en el artículo de la revista NatGeo, no se sabe si caminaba con las manos hacia dentro (modelo hormiguero) o hacia afuera (modelo león marino).

Dos modelos propuestos en la Revista NatGeo. Izquierda, modelo hormiguero, derecha, modelo león marino. Imagen propiedad de NatGeo.

Yo apostaría mi dinero a una postura tipo hormiguero o quizá al modelo pangolín, en el que además, no es necesario apoyar las patas delanteras todo el tiempo, a veces caminan con ellas alzadas, usando como contrapeso su cola (pista: spiny tiene una colota y la parte delantera del cuerpo no sería tan pesada al estar llena del sistema de sacos aéreos). Pero esto es claro, especulativo (aunque basado en lo que sabemos de animales modernos y del mismo spiny).

Un pangolín caminando con las manos (que también tienen garras) despegadas del suelo. Fotografía de Wildlife Research in South Africa.

Pero bueno... dejemos en paz la postura. ¿Con quién vivía Spinosaurus en las Kem Kem? Según Ibrahim et al. (2014) sus coetáneos eran  el saurópodo Rebbachisaurus, los terópodos Deltadromeus, Carcharodontosaurus y un abelisaurio desconocido (probablemente Rugops); también coexistió con pterosaurios indeterminados, peces Lepisosteiformes, tortugas y el pez sierra gigante, Onchopristis. Todo esto en un ambiente fluvial del Cretácico tardío Cenomaniano, que ostenta una edad estimada en 97 millones de años.


 Un Spinosaurus saca su cena del agua, mientras un par de Rugops mira a lo lejos y un par de Laganosuchus merodean las aguas. Arte de Davide Bonadona.

 Spiny en su ambiente. Arte de Davide Bonadona.

Al final de cuentas, lo importante es que esta bestia es más interesante y diferente de lo que habíamos supuesto originalmente. Su estudio nos demuestra que encasillar a los dinosaurios en morfologías conocidas es un error garrafal, como siempre, a la naturaleza le encanta darnos sorpresas enormes que simplemente nos demuestran lo poco que sabemos de los dinosaurios y la vida en el pasado.


REFERENCIAS

1. Dal Sasso, C., Maganuco, S., Buffetaut, E., & Mendez, M. A. (2005). New information on the skull of the enigmatic theropod Spinosaurus, with remarks on its size and affinities. Journal of Vertebrate Paleontology, 25(4), 888-896. ARTÍCULO LIBRE

2. Therrien, F., & Henderson, D. M. (2007). My theropod is bigger than yours… or not: estimating body size from skull length in theropods. Journal of Vertebrate Paleontology, 27(1), 108-115. ARTÍCULO LIBRE

3. Ibrahim, N., P. C. Sereno, C. Dal Sasso, S. Maganuco, M. Fabbri, D. M. Martill, S. Zouhri, N. Myhrvold y D. A. Iurino. (2014). Semiaquatic adaptations in a giant predatory dinosaur. Science Express. 6p.

4. Amiot, R., Buffetaut, E., Lécuyer, C., Wang, X., Boudad, L., Ding, Z., ... & Zhou, Z. (2010). Oxygen isotope evidence for semi-aquatic habits among spinosaurid theropods. Geology, 38(2), 139-142. ARTÍCULO LIBRE


ANEXOS:

La posición de las narinas.

No fue nada nuevo como muchos medios clamaron, en realidad se sabía desde el 2005 y gracias al estudio de De Sasso [referencia 1] y del espécimen MSNM V4047. Se los presento:



El primer dinosaurio nadador.

Los medios igual dicen que es el primer dinosaurio nadador. Pero ya se conocían huellas de dinosaurios nadando*. Y a otro dinosaurio se le habia propuesto un estilo de vida nadador, a Koreaceratops hwaseongensis** (aunque a mi me parece débil la evidencia para este ceratópsido acuático). Además de que los estudios de isótopos [referencia 4] encontraron que en efecto, varios espinosáuridos eran acuáticos. Por ello, Spiny no es el primer dino en ir al agua... pero es el primero con adaptaciones especiales para ello. A continuación Koreaceratops, obra de Nobu Tamura.



*Milner, A. R., Lockley, M. G., & Kirkland, J. I. (2006). A large collection of well-preserved theropod dinosaur swim tracks from the Lower Jurassic Moenave Formation, St. George, Utah. The Triassic-Jurassic Terrestrial Transition. NM Mus Nat Hist Sci Bull, 37, 315-328.
**Lee, Y. N., Ryan, M. J., Ryan; Kobayashi, Y. (2011). The first ceratopsian dinosaur from South Korea. Naturwissenschaften, 98(1), 39-49. ARTÍCULO LIBRE


Los nombres que ya no son válidos

En el artículo de Ibrahim et al. (2014) hay algunos espinosaurios que murieron al ser sinonimizados con Spinosaurus aegyptiacus. Entre ellos tenemos a: Spinosaurus maroccanus y al menos popular Sigilmassasaurus brevicollis.



lunes, 8 de septiembre de 2014

La morfología y sus demonios

En el tema pasado veíamos que para conseguir darle identidad a los restos fósiles se recurre a dos enfoques, el morfológico y el morfométrico. Pero presenté el tema en su contexto más rosa e idílico. Veamos ahora los demonios del primer enfoque. ¡Tiemblen amantes de las formas!

El demonio mayor de los morfólogos es el avatar de la variación. Se regocija enviando a sus tres leales sirvientes demoníacos: la edad, el sexo y la geografía. Resulta que los bichos no son todos iguales (primer corolario de la evolución), todos presentan variación y ésta es normal (no hay dos personas idénticas [que no sean clones] por ejemplo). Pero nos interesa la variación más desconcertante. Veamos cada una por separado.

Los demonios de la edad, el sexo y la geografía se mofan del morfólogo inexperto. Arte de Łukasz Dudek.

1. Edad

A todos nos resulta obvio que los niños son distintos de los adultos. Pues lo mismo ocurre con los animales. Los juveniles son distintos de los adultos. Esta variación produce que podamos errar nuestra identificación de un ejemplar fósil e incluso, asignarle a una especie nueva (e.g. caso Pachycephalosaurus-Stygimoloch-Dracorex).

El famoso ejemplo en el que tres dinosaurios eran en realidad etapas del desarrollo de uno. Ilustración por Alessio Ciaffi.

En la mayoría de los casos el reconocer que se tiene un adulto es relativamente fácil (con la experiencia adecuada). La mayoría de los mamíferos (por ejemplo) exhiben zonas de osificación cercanas a la punta de los huesos largos que delatan a un joven. Y no sólo eso, los dientes decíduos o "de leche" son distintos de los permanentes. Y estas diferencias pueden ser notadas, pero sólo por aquellos que sepan dónde, qué y cómo buscar.


 Radiografía de una persona joven, donde en rojo (horrible) se aprecian las placas metafisiarias características de un individuo que no ha acabado de crecer. Fotografía de radiodiagnosticodigitaloral.com

 Mano de un adulto. Note que carece de las placas metafisiarias, revelando que ya ha terminado de crecer. Fotografía de escuela.med.puc.cl

 Un diente "de leche" de una vaca, comparado con uno arqueológico. Fotografía y composición de jakes-bones.com
 
A veces, tenemos que la diferencia de edad no es apreciable "a ojo", sino que hay que recurrir a técnicas más analíticas. Citaré dos ejemplos clásicos. El primero tiene que ver con la histología, donde los jóvenes tienen por lo general, huesos menos compactos. En el caso de los dientes, existen trabajos muy completos sobre grados de desgaste y su correlación con la edad biológica de la criatura. Y así, existen muchos ejemplos no sólo con vertebrados, sino también con invertebrados.


Cambios histológicos del hueso de los dinosaurios Psittacosaurus lujiatunensis. La progresión de edad va de a a d. Observe cómo los juveniles tienen más "huecos" que los adultos, donde vemos hueso más compacto. Tomado de este estudio.

De arriba a abajo, grados de desgaste dental progresivo del antilocáprido Hexobelomeryx fricki. Tomado de este estudio.

Ahora, imagina que no conoces estos pormenores ¿cuántas especies inexistentes identificarás? Y esto podría parecerte risible, pero muchas especies fósiles descritas (especialmente a finales de siglo XIX e inicios de siglo XX) eran en realidad juveniles o ancianos. El diablillo del tiempo se ríe de nosotros.



2. Sexo.

Este súcubo de la identificación es el más elusivo de los tres. A veces se presenta a nosotros de forma obvia, seduciéndonos para establecer una nueva especie inválida. Otras veces, no se nos presenta en absoluto, pero alza la duda sobre si está o no en la habitación y si dos especies muy similares son o no disintos sexos. Verán. Existe una cosa llamada dimorfismo sexual, que hace que hembras y machos de una especie no sean exactamente iguales, los ejemplos más clásicos los vemos en los pavos reales o los leones. Pero resulta que esa variación extrema está en los tejidos blandos, que casi nunca fosilizan ¿cómo notarlos?


Dimorfismo sexual hipotético en Anchiornis. Imagine que sólo hay dimorfismo en las plumas ¿cómo darnos cuenta en los fósiles? Arte por la artista Emily Willoughby.

Hay un hecho curioso que no siempre se presenta y/o reconoce: los huesos de hembras y machos son distintos. La cosa es que se han hecho muy pocas caracterizaciones de estas diferencias y la mayoría podrían ser de orden métrico (eso lo veremos después). Entonces, hay que trabajar bajo la premisa de que la variación observada podría o no ser causada por dimorfismo sexual. Pero aún no os regocijéis, que nos queda un último diablillo.


3. Geografía.

Hoy, nuestra especie se distribuye en todo el mundo y sus individuos viajan de lado a lado del globo. Aún con esto, se mantienen las diferencias morfológicas (y osteológicas) entre los habitantes de las diferentes regiones de la tierra. En lo general, un hindú, un inglés, un japonés y un aborígen australiano son diferentes (hasta en los huesos). Estas diferencias ancestrales son producto de miles de años de aislamiento reproductivo. Y aunque a muchas especies les toma una cantidad de tiempo similar el conseguir la diferenciación morfológica, a otras les toma menos, sorprendentemente menos.

 Razas humanas de Asia. Arte por G. Mülze, publicado en el Nordisk familjebok de 1904.

La cosa es que la mayoría de las especies tienen variación morfológica en sus rangos de distribución. Por ejemplo, el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) es sorprendentemente variable; los de la península de Yucatán (México), son enanos comparados con los del norte de Estados Unidos. Ahora imagine que usted es un paleontólogo y encuentra fósiles se estos venados en Washington y Yucatán... ¿Sabría que son la misma especie? Le puedo asegurar que no. Esto es especialmente cierto si no tenemos la información de los tejidos blandos ni toda la distribución geográfica representada. Y ¿qué creen? Esto es precisamente lo que NO tiene el registro fósil. Y supone un gran problema que a menudo se discute, especialmente con especies numerosas y en un rango geológico y geográfico limitado.

Imponente macho de venado cola blanca de Yucatán. Fotografía de mayananswer.over-blog.com

Macho de venado cola blanca del norte de EUA. Quizá no lo note, pero la diferencia de tamaño es espectacular. Fotografía de awapro.com

Además de los tres diablillos, la variación tiene otro súbdito que podría parecer pequeño, pero sólo de lejos; se trata, de la variación aleatoria. Ésta se produce por muchas causas, algunas desconocidas.


El diablillo de la variación aleatoria no debe ser ignorado, podría ser el más malévolo de todos. Arte por Andrew Olson.

Citaré las causas conocidas (de las que me acuerdo): gigantismo, enanismo, teratomorfosis (individuos deformes de forma congénita), asimetría bilateral, deformaciones patológicas y otras que no recuerdo de momento.

Astas del mismo individuo de reno en dos mudas consecutivas, como se aprecia, las astas no son simétricas. Tomado de este libro.

Con toda esta variación potencial, es sorprendente que los paleontólogos podamos identificar algo ¿verdad? Bueno, pues en realidad no... ya que los organismos preservados en el registro fósil son casi por lo general, miembros dentro del rango mínimo de variación; es decir, los "normales". Pero en algunas ocasiones si se presentan bichos raros. La cosa es que sepamos reconocerlos y que siempre tengamos en mente que esto puede ocurrir. Sólo de esta forma, los paleontólogos podemos indagar con seguridad en el pasado, sin que nos devoren los demonios que asechan en las sombras.

domingo, 7 de septiembre de 2014

¡Mira, un pedazo!

Los fósiles de vertebrados que vemos en la mayoría de los museos son de una calidad de preservación excelente, casi todos son esqueletos completos o parcialmente reconstruidos. Pero los que han ido al campo a recolectar, sabrán que los yacimientos con restos en excelente estado son muy poco frecuentes. La mayoría de los yacimientos contienen pedacería fósil. Pero ¿cómo le hacemos los paleontólogos que trabajamos con trocitos para saber a qué animales pertenecieron?

 Lecho de huesos de Agate Spring, en el Río Niobara, Nebraska, Estados Unidos. Este sitio data del Mioceno. Fotografía por  elrina753.

Bueno, trabajamos con dos enfoques principales, que están concatenados (primero debemos hacer uno y luego, el otro). El primero, es el enfoque morfológico, el estudio de la forma. Cuando tenemos un fragmento fósil ya preparado (y restaurado si lo amerita), lo primero que hacemos es reconocer a qué parte del cuerpo del animal pertenece. ¿Es un diente o es un hueso? Y qué tipo de diente o hueso es. Para hacer esto, recurrimos a lo que sabemos de la anatomía de las criaturas, ya sea invocando la experiencia o el conocimiento sistematizado en osteologías, atlas y guías anatómicas.


 Esta es una de las muchas obras que son de amplia utilidad para los iniciados en la paleontología de mamíferos del Cuaternario.

Pero en muchas ocasiones sucede que muchas especies tienen morfologías muy similares, tanto que en algunos casos, son casi indistinguibles. En esos casos recurrimos al segundo enfoque de identificación, la morfometría, el estudio del tamaño de las formas. Mediante este enfoque, podemos analizar un resto y compararlo con los rangos de medidas de diferentes especies. La cantidad de cosas que se le pueden medir a un resto es impresionante, pero el truco es el tener una base comparativa. Sin ella, por más cosas que le midamos a un pedacito, nunca nos dirá su identidad.

Casey Holliday, un biólogo midiendo huesos de avestruz como referencia. Imagen propiedad de WitmerLab de la Universidad de Ohio.

También sucede que en este trabajo, hay quienes defienden a un enfoque sobre el otro, pero ellos (los de mirada obtusa) están inherentemente mal. Ni la morfología funciona independiente de la morfometría, ni ésta resuelve todo a solas; ambas deben trabajar en conjunto para obtener buenos resultados. Ya en otra ocasión y con más calma tocaré las limitaciones de cada uno de estos enfoques, hasta la próxima.

jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Para qué estudiar Paleontología? Parte 3 (final)

En la primera parte de esta "épica" trilogía veíamos las razones románticas del por qué estudiar esta maravillosa ciencia. En la segunda parte veíamos las razones científicas. Y en esta conclusión veremos las razones de pe$o para e$tudiar paleontología. 

1. Por la venta de los fósiles.

Quien haya tenido el suficiente poder de observación, habrá podido darse cuenta que los fósiles se venden. Y aunque hay posturas encontradas acerca de este fenómeno, yo no tomaré partido aquí. Sólo diré que el mercado legal de los fósiles ha ido creciendo con los años y no se aprecia un término cercano de esta actividad. La compra/venta de fósiles ha estado presente desde al menos unos 400 años y tiene una larga y accidentada historia, como cualquier otra actividad.

La archifamosa Mary Anning, no era un alma caritativa que colectaba fósiles por gusto (aunque mucho hay de ello); ella vendía sus hallazgos e hizo de la colecta, una forma de vida. Pintura por B. J. Donne.

Éstos fósiles comerciales son muy variados; encontramos desde conchas individuales, hasta esqueletos articulados. Los compradores también son muy variados, van desde coleccionistas privados, hasta grandes museos.

Trilobites para venta individual, cada uno cuesta al rededor de $10 dólares. Imagen propiedad de la tienda mexicana Mineralia. 

"Misty", la Diplodocus que se subastó en el Reino Unido y que eventualmente se vendió por la suma de $651,000 dólares. Imagen propiedad de Reuters, fotografía por Luke MacGregor.

Aunque de país en país varía el mercado, principalmente por el(los) instrumentos(s) legal(es) que permiten/prohíben la compra/venta de fósiles. Pondré dos ejemplos dispares. En Estados Unidos, la tierra que compras, te pertenece hasta el "centro de la tierra", por lo que es común que los rancheros vendan "derechos de excavación" o incluso, esqueletos per se. En cambio, en México, el pedazo de tierra que compras tiene un límite de profundidad, por lo que después de excavar un poco, ya estás "robando" a la federación y por si esto no fuera poco, los fósiles (y otros materiales) están protegidos por leyes que los consignan al organismo institucional encargado de su custodia, la Secretaría de Educación Pública a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Entonces hay lugares donde esta razón es más apta que en otros. Y para criticar/apoyar la compra/venta de fósiles hay que estar bien informado de las condiciones locales.

El INAH en México, es el encargado del resguardo paleontológico desde el año más bonito del mundo (1986), gracias a un decreto oficial, donde se anexa el Artículo 28 bis de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas y su Reglamento.


2. Por la detección de yacimientos rocosos comerciales. 

Los fósiles no sólo son importantes por lo que representan, sino por lo que podrían revelar. En muchísimos estudios de prospección de materiales, los fósiles juegan un papel fundamental. Pero no piense usted en fósiles como dientes de tiranosaurio, sino en diminutas conchas de organismos microscópicos. Éstas pueden revelar yacimientos conformados de millones de sus microscópicos cadáveres (diatomitas). Esta roca se usa particularmente como filtro de piscinas y como insecticida natural.

Diatomita usada para filtro de piscinas. Fotografía de autor desconocido.

Diatomita usada como insecticida. Fotografía de autor desconocido.

Otra roca de importancia, revelada por el estudio de los microfósiles es el yeso, que tiene usos muy dispares como en la construcción y en la medicina.

Yeso en la construcción. Fotografía de Arpingstone.

Yeso en la medicina. Fotografía de autor desconocido.

Yeso dental. Fotografía de autor desconocido.

Y hay otras rocas menos conocidas que igualmente están ligadas al estudio de los fósiles y a veces su relación es meramente incidental. Un ejemplo de estas rocas es la caliza decorativa, que se comercializa a propósito por sus fósiles, generalmente de depósitos de lago. O el mármol decorativo que se vende por su belleza, de la que destaca la presencia de fósiles, que muchas veces pasan inadvertidos tanto por los vendedores, como por los compradores. Este último tipo de roca la he encontrado de forma muy frecuente en los cines, oficinas y bancos que he visitado.

Peces fósiles en caliza a la venta. Fotografía propiedad de dinosaurstore.com

Escalones de marmol con muchos fósiles. La próxima vez que visites un banco o un cine... pon atención a los pisos. Fotografía de autor desconocido.


3. Por el oro negro. 

Este "oro" es conocido en todo el mundo y sostiene las economías más poderosas del globo, su nombre más común es: petróleo.

Caricatura de Manny Francisco.

Y aunque hoy existen técnicas de prospección del mismo que no dependen del estudio fósil, los métodos tradicionales si se valen de los fósiles. Pero ¿de qué tipo de fósil? La respuesta tiene que ver con la génesis de los depósitos petrolíferos. Aunque la mayoría de las personas cree que el petróleo es el producto de la descomposición de cadáveres malolientes de dinosaurios, en realidad, este no es su origen. Y a aquellos que pensaban que el petróleo había surgido de la acumulación de fétidos troncos de helechoides del período Carbonífero, también les tengo malas noticias. El crudo tiene un origen menos ostentoso, sus creadores son microbios marinos que se acumularon durante millones de años en el lecho oceánico. Y por ello es que los paleontólogos del petróleo buscan microfósiles particulares que delatan no sólo la presencia del oro negro, sino también, su calidad.

Los foraminíferos ayudan a la prospección de petróleo. Imagen de correlación estratigráfica. Propiedad de geomore.com


4. Por el turismo fósil. 

Esta opción para sacarle dinero a la gente ha sido implementada desde hace mucho tiempo. Una de las formas más comunes viene en forma de museo. Y no es que todos los museos busquen sacarle hasta el alma al visitante, pero la mayoría cobra (después de todo, no son señoras de la caridad). Y lo hacen ya sea para mantener el mismo, para generar ingresos adicionales o para mantenerse netamente de eso (esto último lo hacen los museos privados). Como sea, las colecciones de fósiles, ya sean públicas o privadas, generan atracción turística que produce derrama económica local.

El Dinosaurland Fossil Museum (Museo fósil de dinosauriolandia), es un museo privado en Lyme Regis, Inglaterra. Fotografía de "poncupine".

El Museo de Historia Natural de Londres es un gran atractivo turístico y se trata de un museo público. Fotografía de John Cummings.

Pero hay otra forma menos explorada de sacarle dinero al visitante: el turismo geológico/paleontológico. Éste consiste en hacer de un sitio con fósiles, un atractivo natural del cual puede uno ser parte en diferentes formas. Como un mero observador (Monumento Nacional del Dinosaurio, en EUA), como un voluntario (Rancho La Brea, en California) o como partícipe activo que se puede quedar con sus descubrimientos. De cualquiera de las formas en este punto mencionadas, los fósiles son atrayentes de visitas y por lo tanto, los sitios fósil-turísticos tienen razón justificada de ser

La Cantera turística del Monumento Nacional del Dinosaurio en Utah, Estados Unidos.

Voluntarios en Rancho La Brea, Los Ángeles, Estados Unidos. Fotografía de Genaro Molina.

Niños canadienses que montaron su propio museo a partir de colectas hechas por ellos mismos. Fotografía de autor desconocido.


5. Por la industria que generan. 

Casi todos nosotros nos enteramos de la existencia de criaturas prehistóricas gracias a medios secundarios como: libros, juguetes, programas de televisión, películas, etcétera. Y estos medios no son gratuitos, hay centenares (o quizá millares) de personas que hoy en día tienen un empleo gracias a algo relacionado a los fósiles. Si no me creen pregúntenle a alguno de los cientos de empleados actuales de la cinta en producción Jurassic World, que contó con un presupuesto de 150 a 190 millones de dólares. Y éste es sólo un ejemplo de muchos. 

Póster de la peli Jurassi World, tal y como se presentó en la Comic Con.


6. Por que te puede dar trabajo. 

Casi nadie habla a voz alzada sobre esto y hasta pareciera que los paleontólogos somos altruistas caritativos que estudiamos piedras porque somos almas del señor que han sido iluminadas con la virtuosa necesidad de explorar el mundo natural del pasado a costa de nuestra vida (¡ay pobrecitos de nosotros!). Pero esto es una vil y cochina mentira. La verdad es que los paleontólogos aspiramos en algún momento a vivir de esta actividad y muchos lo han logrado. Ahora, no espere usted que al ser paleontólogo tendrá el nivel de vida de un jeque árabe, pero tampoco espere morir de hambre (aunque su mamá le diga lo contrario). La realidad se halla en un punto intermedio fluctuante. Y el ser paleontólogo es tanto una vocación como un empleo que debe ser remunerado en la misma medida que el producido por el estudio de otras ciencias y como tal, puede hallar su campo en la academia gubernamental o en el sector privado (aunque los académicos le miren con desdén).

El estudiar paleontología te puede llevar a enseñar. Aunque muchos quisieran un público más atento (como el de los niños dinofans), a veces se termina con universitarios con poca motivación y el alma ya succionada por varios dementores (profesores de otras materias). Fotos de autores desconocidos.

Y bueno, a no ser que mi "malvado" cerebro capitalista esté empezando a fallar, es todo lo tocante al por qué estudiar paleontología. Como pueden ver, las razones son variadas y ninguna es excluyente de las otras. Espero que si deciden dedicarse a esto, lo hagan de corazón y que hagan de más de una de estas razones, su razón para levantarse de la cama e ir a trabajar. Por mi parte es todo por esta ocasión y como siempre, les deseo un excelente día. 

sábado, 30 de agosto de 2014

¿Para qué estudiar Paleontología? Parte 2

En el tema pasado (clic aquí para ver) veíamos principalmente dos razones románticas por las cuáles estudiar esta ciencia. Revisaremos ahora, las razones fácticas no utilitarias es decir, razones con utilidad, pero no aquella que deja ganancias monetarias. O también podemos decirles, las razones científicas.

1. Por su aporte a la teoría de la evolución. 

La evolución biológica es un hecho tan innegable como que la tierra orbita al rededor del sol. Ese hecho nos lo explicamos los seres humanos mediante un modelo científico llamado "teoría evolutiva". Dicha teoría no es una conjetura o una idea loca, sino un sistema explicativo que se vale de un cúmulo de evidencias procedentes de distintos campos científicos. La paleontología aporta evidencias indirectas a la teoría evolutiva y lo hace corroborando predicciones de la misma. Al aportar pruebas de las predicciones, la paleontología corona a la teoría evolutiva como una excelente teoría científica y a la vista popular, como un hecho probado. Pero ¿cuáles son esas predicciones? La principal es que "entre más hacia atrás en el tiempo miremos, menos complejas serán las formas de vida". Esto lo podemos ver en dos escalas filéticas: una grande y otra pequeña. La grande es la más simple de reconocer, pues nos queda claro que la vida en la tierra sigue un orden, o sucesión biótica, donde encontramos grupos de especies según su tiempo de aparición. No encontramos por ejemplo, elefantes antes que las simples esponjas o aves precediendo a las plantas terrestres.

La columna geológica tiene vida que "aparece" en orden. Si la evolución no existe, ¿cómo es que los organismos se acomodaron de esta forma? (Aún si éste orden no existiera, hay muchísimas evidencias más, no se preocupe). Arte por Ray Troll.

Y en escalas pequeñas, jamás encontramos en el pasado distante especies iguales a las modernas, sino formas distintas, menos especializadas (jamás diga "menos evolucionadas", eso no existe vea aqui). Como caballos con tres dedos, elefantes con muchos dientes, ballenas con patas, etcétera. El punto es que la paleontología confirma que la vida aparece en orden, uno que únicamente se explica de forma satisfactoria por el fenómeno de evolución biológica

Esqueleto del équido Hyracotherium vasacciensis, note los dedos extra en sus patas. Fotografía por el usuario Daderot.

Esqueleto del proboscídeo Moeritherium sp. Note que poco se asemeja a un elefante. Fotografía del usuario Momotarou2012.

Esqueleto del cetáceo Pakicetus attocki. Note que tiene las cuatro patas y que las usaba. Fotografía del usuario Momotarou2012.


2. Por que le da forma al árbol evolutivo. 

Imaginemos por un momento que la paleontología aún no existe y que nadie le toma importancia a los fósiles. En este mundo distópico y horrible, ya apareció el estudio del ADN y la teoría evolutiva surgió sin problemas. Ahora, trate de concebir que los científicos le dicen que los parientes más cercanos de las aves son los cocodrilos, que los de las ballenas son los hipopótamos o que lo más cercano a un humano es un chimpancé. Quizá en ausencia de las formas fósiles intermedias nos resultaría muy difícil de visualizar el fenómeno evolutivo y sería incluso menos aceptado que hoy. Quizá hasta nos hubiésemos inventado otro mecanismo que explicara las similitudes genéticas. Pero ahí no se detiene el asunto.

Parientes cercanos modernos, un ave (Struthio camelus) y un cocodrilo (Crocodylus acutus). Fotografías por Dick Daniels y Tomás Castelazo, respectivamente.

Otros parientes que no se parecen, un cetáceo (Orcinus orca) y un hipopótamo (Hippopotamus amphibius). Fotografías por Robert Pittman y Micha L. Rieser, respectivamente.

Parientes cercanos. Aunque a veces uno niegue al otro. Fotografías por Pete Souza (Obama) y Ikiwaner (Chimpancé).

El esquema del árbol de la vida sería una hermosa fotografía aérea de la copa de un árbol, sin siquiera sospechar que debajo hay muchas ramas que conectan la hojas vivientes y que existe un complejo y enmarañado arbusto debajo, con más ramas muertas que vivas. Y como dicen los infomerciales malos, "pero espere, que aún hay más".

La paleontología es la bonita ciencia que mira desde abajo un arbusto densamente foliado y la neontología (las ciencias biológicas que estudian la modernidad) miran el mismo árbol desde el cielo. Fotografía por Tom W. Sulcer.

Sin la paleontología los tiempos estimados de divergencia de grupos de especies, vislumbrados mediante el análisis del ADN, estarían (y están) muy mal. Les explico, mediante el estudio de la tasa de mutación (cada cuánto tiempo se altera una porción de ADN de forma espontánea), se puede calcular hace cuánto se separaron dos linajes. Pero las tasas de mutación no son exactas, por lo que nos arrojan sólo estimados (el reloj es perezoso y late a destiempo). Y para aproximarse más al verdadero tiempo de separación de linajes (y calibrar la tasa de mutación) los científicos usan el registro fósil (aunque a los biólogos moleculares no les guste o simplemente desconozcan este hecho). Pero han existido casos donde se comete el error de asumir que ciertos grupos son descendientes de un ancestro común único, cuando en realidad, son descendientes de dos grupos separados que comparten un ancestro no tan próximo (el error de creer que el ADN por sí mismo es la panacea con chispas de chocolate). Esto ha sucedido por ejemplo con los anfibios modernos ("Lissamphibia"), se dieron tiempos de divergencia molecular que situaban la aparición de estas criaturas mucho tiempo antes de que cualquier fósil siquiera remotamente similar a un anfibio moderno hiciera su aparición.

Gerobatrachus hottoni abrió un camino para descubrir que la biología molecular solita no es muy útil que digamos, especialmente en el pasado remoto. Reconstrucción de Jacek Major.

¿Qué pasó ahí, viaje en el tiempo? No. Simple, los biólogos moleculares en realidad calcularon el tiempo de divergencia de dos linajes de vertebrados con patas que dieron origen de forma independiente a porciones de los inexistentes "lisanfibios" modernos. Por un lado, los temnospóndilos (abuelos de ranas y salamandras) y por el otro a los lepospóndilos (abuelos de las raras cecilias). Esto ejemplifica que sin el registro fósil, vemos sólo con un ojo y para ver bien necesitamos de ambos. Y como ya he dicho antes en este espacio, ninguna ciencia es superior a otra, son sólo diferentes formas de abordar preguntas, que en ocasiones no están siquiera, relacionadas. 

3. Por su aporte al estudio de la vida. 

Ya sea con o sin el enfoque evolutivo, la paleontología nos es altamente informativa, pero sin la unificadora evolución, pocas cosas tienen realmente sentido. Bajo esta óptica, podemos explicar la evolución de las estructuras y comportamientos acorde a su función y gracias a ello, podemos mejorar el estudio de la vida presente. Un ejemplo simple de esto es que las aves y los cocodrilos cuidan a sus crías y resulta que también son parientes cercanos. Entonces ¿es esto coincidencia? Según lo que nos dice el registro fósil, no. Pues los dinosaurios (el grupo "intermedio") cuidaban a su prole. Y así podemos encontrar muchos ejemplos de este tipo que aportan a ciencias como la zoología, la etología, embriología, fisiología, anatomía, botánica, etcétera. En lo general, la paleontología es una ciencia unificadora y como tal, su importancia es mayúscula. 

Un pato y su cría. Imagen propiedad de United States Fish and Wildlife Service.

Cocodrilo y su cría. Imagen de ARKive.org

Arte de un dinosaurio hipotético con cuidado parental. Obra de "Turtle-rn".

Esta sección fue básicamente sobre el aporte del estudio fósil a otras ciencias. En la parte siguiente, veremos su aporte hacia la parte que todo pequeño capitalista empedernido ama, el monetario. Hasta la próxima.