jueves, 24 de octubre de 2013

Quiero saber más: La sobrevivencia del más bello, selección sexual en el registro fósil

Gracias a nuestros lectores por hacer clic en el botón "quiero saber más" de la entrada "hembras gigantes". A continuación, un tema relacionado.

El dimorfismo sexual es el fenómeno por el cual uno de los sexos de una especie es distinto a su opuesto. Existen diferentes tipos de dimorfismo algunos son sutiles e involucran diferencias en el comportamiento, otros son más conspicuos y se ven reflejados en diferencias de tamaño o incluso de la forma de algunas partes. Los humanos somos una de las muchas especies que presenta dimorfismo sexual, aunque el nuestro no es extremo como el que vemos por ejemplo en los pavo reales.

Ejemplos de dimorfismo sexual. Arriba izquierda, el crótalo diamante occidental (Crotalus atrox) es prácticamente indistinguible entre sexos si no fuera por el comportamiento de los machos durante la época de apareamiento. Arriba derecha, los peces lofiforme tienen uno de los dimorfismos sexuales más interesantes, en la imagen una hembra que lleva como parásito reproductivo un macho (pequeño abultamiento en el vientre). Abajo izquierda, un caso extremo de dimorfismo sexual que no se preservaría en el registro fósil, el pavo real (Pavo cristatus). Abajo derecha, dimorfismo sexual extremo en el uapití (Cervus canadensis) en el que los machos desarrollan apéndices óseos deciduos (astas) cada año.

En el mundo actual es relativamente fácil identificar el dimorfismo sexual, pues podemos apreciar que dos organismos aparentemente diferentes se reúnen para aparearse, lo que indica (casi con toda seguridad) que son de la misma especie. Pero ¿qué causa que los sexos difieran? Uno de los mecanismos fue señalado como responsable desde 1859 por el naturalista y excelente observador Charles R. Darwin, quién señaló que la selección sexual era la responsable. En otras palabras, uno de los sexos elige a su pareja por ciertas características y a grandes lapsos de tiempo, estas se fijarán y potenciarán en el sexo seleccionado. Dado que casi siempre son las hembras las que eligen, los machos se ven afectados modificando partes corporales para "gustar a las chicas".

La selección sexual (y los gustos extravagantes de las hembras) es la responsable de las morfologías más dispares entre los vertebrados de la misma especie. En la imagen macho (guapo) seduciendo a una hembra de su especie Paradisaea decora.

El problema es ¿cómo reconocer esto en el registro fósil? Como lo señala un equipo de investigación de Reino Unido y Australia, no es fácil. La razón es que no podemos observar fósiles apareándose (salvo en contadísimas ocasiones). Y aunque han surgido técnicas de análisis bastante poderosas, estas deben usarse con cautela y siempre deben considerarse primero otros factores, dejando como hipótesis final el dimorfismo sexual. Esto porque a veces lo que podríamos identificar como macho y hembra en realidad pueden ser dos especies diferentes, dos estados de desarrollo e incluso simplemente un individuo normal y uno deforme.

Dimorfismo sexual del pterosaurio Darwinopterus. La única razón por la que sabemos que son dos sexos es porque algunos especímenes sin cresta se conservaron con huevos en su interior.

Entonces, ¿es posible detectar selección sexual? La respuesta es SI, pero para hacerlo se requiere de un registro vasto y de muy buenos estudios que permitan distinguir a un sexo del otro.

FUENTE PRINCIPAL:
Knell, R. J., Naish, D., Tomkins, J. L., & Hone, D. W. (2012). Sexual selection in prehistoric animals: detection and implications. Trends in ecology & evolution. 38-47pp.

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